Es curioso
constatar cómo evolucionan las tecnologías. Mientras unas avanzan más allá de
nuestros sueños más salvajes (¿han visto esas tapas de wáter que dejas caer y aterrizan
amortiguadas?) otras parecen involucionar, cómo el paranormal paso atrás de las
braguetas de botones Vs la tecnológicamente superior cremallera.
Hoy les hablaré
de algunos avances para mí significativos en el campo del marketing, con la
ventaja (en contraposición a la patillera dinámica habitual) de que esta información me
la proporcionó una profesional del ramo y está fundamentada. Al parecer Mango,
Zara y estas tiendas de ‘moda’ (*) no sólo ponen música ‘moderna’ en sus
tiendas sino que esta tiene un tempo calculado y el establecimiento tiene unos
sub-woofers de cojones, lo que crea una vibración (por longitud de onda de los
graves) en el pecho de la clienta que da (o ellos creen que da) cierta sensación
de aceleración cardíaca que asociaríamos a excitación. Luego compran, creen
ellos (los expertos en neuro-marketing, que así es como llaman a la publicidad
subliminal sin publicidad).
No les chocará
saber que muchas tiendas meten unas maquinitas que liberan spray en los
conductos del aire acondicionado con sus aromas característicos. Así en
Pronovias hay cómo un aroma muy floral y virginal (a pesar de no tener ni una
clienta virgen) y en otras hay aromas más tal, no me acuerdo de la explicación.
Lo que me chocó es que, si se fijan ustedes, verán que muchos de estos
hornos/panadería que desprenden ese olor a pan recién hecho tan delicioso si se
fijan, no tienen horno ni nada que se le parezca. Ese lúbrico aroma a croissant
crujiente, recién hecho y humeante también sale de una maquinita escondida tras
el mostrador.
Me recuerda a ese
amigo mío que antes de salir se metía un pañuelo en los cojones media horita
para que absorbiera el aroma; luego lo doblaba bien y se lo metía en el
bolsillo del pecho. Sostenía él que el olor a huevo atraía a las hembras.
El tiempo no
pareció darle la razón pero qué sabrá el tiempo de estas cosas.
Tiempos
convulsos.
(*) Defino ‘moda’
como la incapacidad del individuo de tener gustos propios a tenor de lo cual se
ve obligado por debilidad y estupidez a tomar prestados los de la mayoría,
mayoría que tampoco tiene la personalidad suficiente para tener gustos.