Ayer use el ejemplo de los carcamales de ABENTEL, “Empresa
colaboradora con Movistar”, para paradigmizar el acartonamiento cultural de
esta hez de país.
Hoy usaré otro caso, igual y sangrantemente
real, para explicar porque mi empresa se va a ir a tomar por culo en nada.
Se trata de una multinacional que
comercializa pius de boina. Tras ser líder en el sector durante décadas, hace
unos pocos años empezó a burocratizarse e imbecilizarse hasta llegar al punto demencial
en que hay diecinueve chefs por cada cocinero. No sólo tenemos la torre de
marfil atestada de burócratas y no tenemos gente en trincheras sino que lo que
antes eran métricas útiles (cómo el DSO –dias que se tarda en cobrar las ventas)
no son el resultado de las operaciones sino que las operaciones se conducen
mirando qué efecto tendrán sobre el DSO. Tiene más importancia revenue
recognition que cobrar las ventas, y toda la empresa es una bola de memez.
Ahí va el ejemplo:
->En la cantina hay primeros, segundos y
postres. Cada primero y cada segundo puede tener una salsa o mierda de
acompañamiento.
->Si te pides 1º, 2º, y postre cuesta más
que sólo 2º y postre y asín sucesivamente. Va a peso digamos.
->El otro día quería un arrocito blanco (1º)
con un poco de salsa de tomate.
-Arrocito blanco y pónme un poco de salsa de
tomate pafabó.
-No, el arroz va con atún. La salsa de tomate
es para los segundos sólo. ¿Te pongo un segundo?
-No, sólo quiero el arroz. ¿Y no puede meterme
una paletada de salsa de tomate en el arroz?
-No, no me dejan (*)
-Bueno, pues pónmela igualmente y cóbrame un
segundo también.
-¿Así le pongo pasta de segundo?
-No: sólo la salsa, y encima del arroz. Sin
pasta ni plato, si bien me lo cobras.
-No puedo hacer esto. Los primeros tienen sus
acompañamientos y los segundos los suyos.
->Desenlace: me tuvo que acabar poniendo
un plato de pasta adicional, le urgí que me lo pusiera a rebosar de salsa de
tomate –cosa que hizo-, me senté en la mesa y con una cuchara sopera pasé lo
que pude de la salsa de tomate de la pasta al arroz y dejé la pasta tirada.
Paradigma del nivel de subnormalez de mi
empresa y de lo peligroso que es dejar la ejecución de procesos a mongolos. Un
proceso existe para cubrir el 98% de la casuística. Cuando asoma la cabeza un
caso excepcional como este, el ejecutor del proceso debe tener la cintura para
adaptarse a la necesidad. Los procesos deben de servir a la gente, no al revés.
Lo dicho, nos quedan 5 Telediarios.
(*) ‘Ellos’, los que ‘no la dejan’, son sin
duda un comité de 15 sabios reunidos en una sala oscura llena de pantallas de
CCTV vigilando qué salsa pone la desdentada de la cantina.