lunes, 9 de septiembre de 2019

El enigma de Camilo


Poco que añadir a una brillantísima carrera. ‘Jesucristo Super Star’, ‘Sesto en Nueva York’, el ‘Sesto Sentido’, … clasicazos, historia viva de la iconografía pop de finales del siglo pasado.

Una pregunta, empero, jamás será contestada… ¿Qué empujó a Camilo a elegir tal nombre artístico?

Estaremos de acuerdo en que el nombre de Camilo Blanes, su nombre auténtico, carece de carisma y gancho a partes iguales.

Ni por un instante dudo que le aproximó su promotor con la necesidad no menos perentoria que apremiante, de buscar un nombre artístico con más atractivo.
Naturalmente tenía en mente el promotor ajustar el nombre de ‘Camilo’ mucho más que lo de ‘Blanes’, que suena neutral o incluso anglófono pronunciado así en plan ‘Bleins’.

¿Pero Camilo? Joder, cómo Hermenegildo o Olegario. De viejo naftalínico sondado. Que me venga con un “James Blanes” o “Oliver DeBlanes” y ya iremos tirando, pensó el promotor, ansioso por empezar a imprimir papel.

Sure enough, cómo vive Demis Roussos, que al tercer día viene el bueno de Camilo y le abofetea con lo de “Camilo Sesto”.

Aún no existía el WOOOOT DA FUCK entonces, todo era mucho más formal y diplomático, y seguro que el promotor arqueó las cejas, ejecutó un breve pero tenso facepalm, se incorporó hacia adelante en su mesa y tras mirar a Camilo fijamente a los ojos dijo:



“Entesos”

Y de ahí al cielo. Es curioso.

martes, 3 de septiembre de 2019

El Estaticienne


Sabido es que soy un fan de estadísticas, métricas, gráficas, medias….todo aquello que pueda ser medido y sea medido me interesa. No entraré en detalles pero es bastante enfermizo.

Cuando con 14 años jugaba a tenis, y bastante antes de que en la tele pusieran estadísticas de break point conversion % y tal, yo ya ponía estas métricas en las hojas de papel en que me apuntaba cada partido de tenis.

Con el golf, ¿qué les voy a contar? Esto son capturas de mi Golf.xlsx:

(y esta es la versión simplificada; la antigua tenía más métricas):




Sea cómo fuere, de Marzo 2017 a Marzo 2018 me dediqué a medir una serie de métricas, tales cómo cerveza ingerida (en litros), cubatas, cigarrillos, tal.

Tengo la app en el móvil con todo guardado y cómo me dispongo a desinstalarla, cuelgo a modo de tal mis consumos más destacados a lo largo de los 383 días analizados.

Cubatas:













Muy bien, consumo modesto o mejor.


Cigarrillos:
Mejora notoria, ahora estoy a 0 o 1.

Cerveza (en litros a la semana):


























Cifras algo excesivas, 328 litritos en un año. Gracias a Dios ahora estoy a la mitad o menos.

Pues nada, me la desinstalo. Y buenos días.

martes, 13 de agosto de 2019

His name is Bryan

Cruzado ya el ecuador de mi vida y atacando ya el Trópico de tal, me he agarrado un encabronamiento colosal y aun estando de vacaciones me pongo el despertador cada día para salir en bici por el monte. 07:40, o sea, preocupante.

Rehuyo sistemáticamente el llano y siempre subo y bajo todo lo que puedo. En subidas, cualquier ciclista me pasa cómo una exhalación, con sus ruedas de carbono y sus alerones Shimano Christian Deore. Y piernas, piernas fuertes, duras, torneadas y atléticas, atributos de los que carezco de sonrojante lid.

Aún así, todo corazón, a paladas de pundonor, no importa lo largo o cabrón que sea el puerto, yo voy subiendo, pegando unos bufidos que asustan a los jabalíes. Pero subo.

O sea: estoy avezado a la humillación y a ser adelantado por TODOS, SIEMPRE, y hasta les saludo -a pesar de que bien pocos me devuelven el saludo; nada peor que un ciclista, alimañas de mierda TODOS.

Pero para lo de hoy no estaba preparado: andaba yo dándolo todo a escasos 4 Kms de la cima de La Croix de Fer, veo algo por el rabillo del ojo, levanto la cabeza y veo un tio corriendo que me rebasa sin despeinarse en plena subidaca.

Me salió del alma soltarle "No me hagas esto, joder!" a lo que el runner respondió "No te preocupes, en la bajada me adelantarás".
-"No hay bajadas aquí!"
-"Ya verás"
Con estas palabras me dejó atrás.
Indignado e humillado, alcancé a inmortalizar el momento de mielda:


Pero cual Ave Félix, siempre rodando a unos 70-100m por detrás suyo, hice de próstata corazón y en un demarraje que ni Ari Vatanen, alcancé a ponerme en paralelo y proclamé un tarradéllico "Ya estoy aquí", no desafiante pero sí inspiracional, cojones, inspiracional.

-¿A dónde vas? -me pregunta
-Ni idea, voy empujando
-¿De dónde vienes?
-De tal
El tio, corriendo puerto arriba, hablaba con una normalidad aplastante.
Hicimos el último Km y medio en paralelo, unos 5 o 10 minutos charlando, un tio majísimo, me aconsejó una ruta tras coronar, que seguí con éxito.
Nos despedimos con un 'hasta pronto'.

O sea, la lectura creo que sería que si a pesar de ser un mierdas y haber sido brutalmente humillado tiras de pundonor -a pesar de no tener calidad alguna- puede que algo tan nímio cómo atrapar a un tío que no conoces sea una pequeña alegría, y si además os ponéis a charlar, hasta es bonito.

O quizá sea que soy un mierdas de cojones.






jueves, 23 de mayo de 2019

LE TRISTEUR a Luc Boisson film


(La continuaçon de le best-sellég ‘Les ponts del comptat d’Alopëce-Sotèlle’)

[Plano en blanco y nigger]
Me levanto despeinado, desafeitado, lloroso, resacado. Las cortinas de la ventana de mi buhardilla en Marsella revolotean al viento matinal.

[Se abre el plano y se ve una botella de Absenta vacía y el libro entreabierto al lado, con una dedicatoria que no acertamos a leer]
Me dejo caer de nuevo, boca abajo, sobre la cama, mientras una lágrima recorre mi mejilla.
[Zoom in a lágrima, desenfoque, cambio de plano ya a color]

Una mujer transita por las pobladas calles de Tokio rodeada de gente.
Pasa delante de una librería y se para súbitamente.
[Se hace aquí el típico plano con zoom del ojo lloroso tan manido, estéril e innecesario]
La chica ve el libro, “El Perfume” de Patrick Süskind (o parecido, ni lo he mirado)
Suspira, se pone el pelo detrás de la oreja, fade to black.

[Regresamos al blanco y negro, y el espectador ya tiembla ante la perspectiva de la turra que le va a calzar ahora el director con el imbécil del apartamento de los cojones]
Así es. Se ducha el tío (ahora que lo pienso ese tío soy yo, ¿no?), o sea, me ducho, y lloro.
Salgo, me seco, abro la tapa del libro y leo la dedicatoria:
“Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible. NEVER NEVER NEVER”

Han pasado ya 20 años y el tío no logra sobreponerse. [Cómo no soy Director de cine y no sabría cómo especificar esto, supongo que tiraría de subtítulo y a tomar por culo, porqué el espectador no va a aguantar una chapa de 20 minutos explicando el mísero transitar del tío estos años, más aún en blanco y negro]

Volvemos a Tokio dónde ella está casada con un expatriado alemán de Daimler-Benz cargao de pasta, con un reloj caro, pero muy aburrido.
Ella aun está movida por la visión del libro y el recuerdo de Philippe, el de la foto.

Puede sonar muy triste o no, ahí no entro; lo que sí sé es que ningún espectador va a tolerar ni un minuto más de esta basura y abandonarán la sala progresivamente confirme vaya avanzando esta mierda de peli, por lo cual lo dejaríamos aquí salvo que llegue a los 50 RTs o 25 comentarios.
Odio el cine francés, en mala hora me ha dado por aquí. Y Luc Besson es pésimo.

A la mierda.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Los puentes de Calvo-Sotelo County...


Eran las 5 y pico de la madrugada, y llegábamos completamente tajados a mi casa servidor y un compi que a menudo se estrellaba en mi casa de jóvenes.
Estábamos por ahí en mi habitación intentándonos sacar los calcetines con un castañazo de pronóstico reservado cuando suena mi móvil.
Voz femenina:
-¿Además tienes los cojones coger el teléfono?¿Será posible? -me chilla la chavala.
-¿Y tú quien eres? -espeté con carácter inquisitivo/asombrado
-¿Serás capullo?, soy la dueña del móvil que has robado!!

Entre la taja y el agotamiento me quedé sin habla. Ella siguió defecando sobre el santoral y mis muelas, a partes alícuotas.
Tras un poco de tira y afloja, con mi amigo descojonado -pues los gritos se oían incluso sin altavoz- logramos atar cabos de la siguiente lid:

-¿Y cómo sabes que te lo he robado yo? -pregunté
-Pues porqué estoy llamando a mi número y los has cogido tú, cabrón!
-¿Y cuál es tu número?
-Este
-¿Cuál?
-El del teléfono que tienes en la mano, sucnormal.

Ella andaba, no se podía saber a esas horas, similarmente doblada a copas y trazaba líneas lógicas aparentemente razonables pero con fisuras destacables.

-A ver, ¿díme tu número?

Primero no se acordaba pero al final se acordó o se lo sonsacó a sí misma.
-696 55 36 50
-¿Y sabes a qué número has llamado?
-A este, hijo de puta
-No señora; al 696 55 36 55

Estupor, incredulidad, tal.
Trabamos una deslavazada conversación, a los pies de la cual creímos inferir que perdió el móvil (según ella se lo robaron pero yo creo que no) y que luego, a lo largo de sus torpes pesquisas, se tropezó conmigo.
Me ofreció sus disculpas, adéu adéu, bona nit, tal.

Al día siguiente, a eso de las 4 o las 5 de la tarde, me volvió a llamar, sobria esta vez.
Empezamos a charlar tal y cual, al parecer trabajaba justo al lado mío -en Plaza Calvo Sotelo, y así empezamos a llamarnos a lo tonto.

Al cabo de unas semanas creo que empezamos a enamorarnos o nos enamoró el jueguecito este, no nos habíamos visto nunca ni existían Facebooks ni pichas, y quedamos que ella dejaría un sobre con una foto suya a la recepcionista del edificio, que yo recogería y dejaría una mía ahí. Fotos de foto, de papel.

Por la noche nos llamamos. Recuerdo su foto y la que yo le dejé, a la puerta del Casino de Monte-Carlo con cuatro trolls más.

Cómo ella tenía novio y yo no (y tampoco novia), ella se mostró reticente a conocernos. However empezamos a intercambiar cosas a través de la recepcionista, que seguía nuestro adorable juego con gran atención.

Y por avatares me fui a EEUU a vivir. El Viernes antes (mi último día de trabajo en la auditora en Calvo-Sotelo) me dijo que pasara a recoger algo a recepción y era un libro, que venía con una dedicatoria, en plan ‘estoy enamorada’ o algo así que me puso bien lloroso.

Me fui a EEUU, yo no tenía ni email, nunca más nos vimos ni supimos del otro, y ahí queda.

Me parece una historia bonita, ¿no?

martes, 30 de abril de 2019

Hoy cierro trimestre fiscal en mi empresa


Hoy cierro trimestre fiscal en mi empresa. Estoy en el departamento de finanzas de una multinacional, que a mi modo de ver, es dónde van a parar aquellos que han estudiado administración pero que no tienen ni la iniciativa ni la inteligencia para emprender, ni la capacidad ni la competencia cómo para hacer algo valioso aún en un pequeño departamento útil de una empresa.

Somos las cebras heridas, los ciervos lactantes, los caballos cojos de aquellos que han estudiado económicas y empresariales.
Burócratas envueltos en una aceitosa capa de prostática administración y vómito por las paredes en una sitcom con actores de mielda previsible e hilarante.
El mugriento poso de un cárter lubricado por babas y heces.

Nuestro día a día transcurre esencialmente en uno de los dos bandos:
  1. LOS MACHACAS: Administración, contabilidad, contar cosas y meter números en una base de datos de colores deprimentes e interface contra-intuitivo.
  2. LOS FARSANTES: Prever números, ventas y costes (lo que llamamos forecasting o flash process), fallar con estrépito, cuantificar el zurullo, romper el zurullo en partes más pequeñas, agarrar cada una de esas partes y lanzarla contra alguien, lavarse las manos cómo Arquímedes, y esperar a que empiece el nuevo ciclo de forecast. Requiere hacer PowerPoints y llamar pan al diplodocus y vino al aceite Valvoline 20W50. Yo soy de esos.

El gran día de cada trimestre es hoy, si bien a veces empieza el día -2, y lo llamamos “El día del Cancerbero”.

Cada cual en nuestro “Teatro de los sueños” controla, con la mayor vileza, cuentas de costes y gastos. Cada uno las suyas. No hay solapamientos. Normalmente no alcanzamos objetivos en ninguna línea de negocio pero vamos a luchar por ellos hasta el final.
No a través de vender más -pues es imposible y nuestro producto es basura- pero sí a costa de ENCOLOMAR gastos a otros departamentos para alcanzar objetivos “en los despachos”.

Es ese día, hoy, el día en que en tu cuenta de gastos empiezan a aparecer partidas, vilmente originadas por el puerco de otro departamento, que o estás al loro o te vas a comer para cuando cerremos a la medianoche.
Es el día de los mecagoendioses, de la blasfemia, de la amenaza, y del email con subrayados, negritas, y mierdas en amarillo tal que asín.
A veces incluso con mayúsculas.

Cómo setas aparecen imputaciones de mil mierdas, que al hábil FINANCIERO repelerá cual TEFLÓN con la dureza y atención que la situación merece.
Simultáneamente, cómo haría Bobby Fisher, alternará la jabática defensa con el vil ataque, e intentará atribuir gastos injustificables a cualquier otro departamento a fin de alcanzar un objetivo tan Eldorádico cómo Atlántico.

Y con esta partida de tenis que haría defecar al propio Kafka, se van cerrando los meses con la ilusión de que un día, quizá no tan lejano, una gigantesca bola de fuego engulla la tierra y no quede ya ni un teclado sobre la faz de tan absurdo planeta.

martes, 12 de febrero de 2019

Me cago en sus barbas


Enfocaré esto ignorando el hecho genético, visceral, ancestral, e innegable de que España detesta a Cataluña.

Y me meteré en el marco mental de un Español razonable -que no medio.

Desde esa perspectiva, les entiendo. Entiendo que todo el ‘problema catalán’ simplemente no les entra en la cabeza, es como esos juguetes para niños con un hueco en forma de cuadrado y el niño que no puede meter la estrella. No quiere decir eso que los españoles estén intentando meterla, al menos mayoritariamente, pero aquellos que lo intentan no pueden porqué cae fuera de su marco mental.

Podría uno aducir que su marco mental es muy limitado y acertaría. Que es un país en extremo inculto, castizo, y por-mis-cojónico, y acertaría. Que la fuerza siempre se usó más que la maña, que se usó más el bofetón que la explicación, y que esto se hace así porqué lo digo yo. Todo eso no sólo es cierto sino que está imbuido en el genoma español.

Pero no exclusivamente desde esa óptica se entiende su reacción al Procés. Mucha gente civilizada, incluso fuera de España, entienden que una comunidad se rige por la Ley, que la gente no pude ni debe imponerse por la fuerza, y el fenómeno indepe se les antoja inadmisible. 

Y, que quieren que les diga, sé entender eso. A ver si  mañana se levantan los runners y quieren por la fuerza hacer de la Diagonal una pista de running, o se juntan los barbudos, muchos, y deciden que el Maresme será Barbania y que harán las cosas así o asá. Pues me tocaría los cojones, no sabría entenderlo, y me cagaría en sus barbas o Asics.

Hasta aquí nada se pude reprochar a España cómo concepto, cómo voluntad común, y cómo comunidad que responde ante una amenaza.

Lo que es inadmisible es cómo se responde a la amenaza.
Sentarse a hablar es una humillación; believe it or not, lo ven así.
Dicen que se puede hablar de todo sin violencia, pero cuando se quiere hablar sin violencia se inventan la violencia para no hablar.
¿Se puede ser más subnormal? No veo cómo.

Yo, ante el desafío de los barbudos, ante todo, me sentaría a hablar. Si además ponen 2 millones de votos en una urna me sentaría a hablar en el Hilton, con pastas y bebidas. Y si en un momento de estupidez mandé a la policía a pegarles el día en que fueron a votar, se me caería la cara de vergüenza y les pagaría cena y cama.

Seguramente no les dejaría constituir Barbania, pero sí les escucharía y de buena lid y con buen talante seguro que terminaríamos hallando un encaje que maximizara los bienestares tanto de barbudos cómo de equilibrados.

Comportarse, desde una posición de fuerza -cuando se tiene que demostrar responsabilidad de Estado- cómo un puto jabalí herido y encabronado, pensar que sentarse a hablar es una rendición, es de hijos de puta

Cuesta imaginar un país más retrasado y execrable.

The chaos

Seré breve. El caos circulatorio exponencial manifiesto desde hace una década (por lo menos) en ex_Catalunya, deriva de varios factores (q...