Bajo todo eso que explicamos el otro día subyace un problema real e irresoluble que no es el que parecería. O
sea: todos creemos entender que los bancos calificaron como activos unos
‘bienes’ que eran basura auténtica. Refritos de refritos de refritos cuya base
era una boñiga. Como liberal reconoceré que quizá el sector no estaba lo
suficientemente regulado en ese aspecto; más concretamente, que fue ex profeso
desregulado con malicia… sí, esto cuadra más con la realidad . En cualquier
caso, la banca utilizó esos ‘’’activos’’’ para enchufarlos a inversores y
generar su propio márgen que, no lo olvidemos, es la manera como un banco se
enriquece; el banco gana con los intereses, y si no ofrece préstamos o
‘fórmulas de inversión’ no genera revenues. Dábale arroz a la zorra el abad.
Además de los
productos de inversión ‘creativos’ los bancos se dedicaron a prestar y prestar
a familias y empresarios a machete y sin criterio pues, entre muchas otras
cosas irregulares, sus mecanismos de retribución variable orbitaban de manera exclusiva alrededor de cuantos préstamos se colocaban
más allá de su probabilidad de repago –if any.
O sea, que de
momento ya hemos tipificado dos problemas; uno: activos ficticios como base
para generar deuda y dos: créditos concedidos en total y absoluto DESARREGLO al
sentido común y el buen juicio empresarial. Bueno, pues nada: en un mundo
semi-perfecto, los inversores palmarían pero los depósitos permanecerían y a
otra cosa maricona. Pero existe el tercer y verdadero problema: las economías
están formadas en un 99% por dinero que no existe como ya expliqué en RANDom.
Tu vas al banco y
depositas €100. Al cabo de un rato vengo yo y pido un crédito de €50 que se me
concede. Voy a otro banco a depositar estos €50 y al rato viene Penélope que
pide a ese otro banco un crédito de €25 que se le concede. Al final del día
Penélope tiene €25, yo €50 y tú €100 que suman €175 pero en realidad sólo hay
los €100 en cash que tú depositaste al amanecer. LOS BANCOS HAN FABRICADO €75,
casi duplicando la cantidad de dinero en el sistema en un día. Dinero que no
existe en realidad más allá de las anotaciones contables en servidores ubicados
en las Antillas: esa pasta no existe. Y mi ejemplo ha sido tibio (pues ambos
bancos retienen un 50% de reservas en este ejemplo) : en realidad menos de un
1% del dinero que creemos tener en el banco existe realmente: el resto es
dinero bancario creado a partir de humo por los bancos gracias al poder excesivo que el sistema actual les ha dado y el mal uso que de él se ha hecho.
Nuestra masa
monetaria está formada en su casi totalidad por deuda. Entradas contable en
bancos que se entrecruzan. Activo-pasivo, cargo aquí y abono allá. La creación
de dinero bancario es un buen lubricante para las transacciones de mercado (las
agiliza) dentro de una medida. Estamos muuuuuuuuuuuuy por encima de ese nivel
óptimo; casi toda la pasta que creemos tener no existe: la única manera de
deflacionar la masa monetaria (ficticia) es devolviendo los préstamos y
deshaciendo el proceso descrito en la parábola de Penélope y los bancos. Pero
como que la gente, las empresas, LOS PAÍSES se han quedado pillados nos hemos
encontrado gripados en un sistema lleno de pasta ficticia.
Pueden ustedes
formar parte de ese afortunado 1% que sea el primero en ir al banco a reclamar
su pasta o perderlo todo cuando llegue el fallout. Your call. Pero aún así,
asumiendo que ustedes formaran parte de ese 1% que aun tiene pasta, ¿Cuánto
creen que costaría entonces un paquete de Marlboro dado que el estanquero se ha
quedado sin pasta? ¿€50? ¿€10,000? ¿Y el arroz? En cuestión de semanas la
hiperinflación y los saqueos –no por avaricia sino por mera incapacidad
económica de acceder a alimentos pagando- nos sumiría (sumirá) en un caos que a día de
hoy sólo se ve en filmes futuristas post-apocalípticos rollo invierno nuclear.
Winter is coming,
no uno nuclear sinó uno financiero. En dos meses o en 30 años, pero se acerca.
Su llegada dependerá de cuanta pela pública se meta para mantener la banca en
pie. El mundo tal y como lo conocemos es un boxeador sonado con los brazos
caídos esperando el punch final.
Good luck out
there!
