martes, 17 de mayo de 2022

ODA AL CONEJO

Quien arrastrado por las feromonas del título crea que saldrá de aquí empalmado que cierre la ventana del navegador.

El de hoy es un certero y tardío homenaje al conejo, el animal más denostado, humillado e infravalorado del universo conocido.

Por circunstancias que prefiero ocultar al lector, recientemente hemos adquirido un conejo. Esto me ha dado la oportunidad de conocer a fondo al animal más flojo que existe.

El conejo NO MATA A NADIE. Es un puto hervíboro. No es depredador de nadie. However, es predado por todos los animales. Un perro aburrido va y se lo carga, no por apetito sino por mero ocio y abusonismo.

Un gato, hasta el gato más mierdas, va y se lo calza tras una no-tan-árdua batalla campal. Para el resto de animales (zorros, lobos, tal) un conejo es cómo una bolsita de patatas Lay's con el vermut, una cosa que te zampas sin ni darte cuenta.

Esto es normal, les pasa a muchos otros animales. pero NO DEL TAMAÑO DEL CONEJO.

El conejo, por cubicaje, masa muscular, dentición, velocidad punta, terquedad, visión diurna y nocturna y mala leche cuando la ocasión lo requiere, debería ser un animal RESPETADO. 

Debería cazar ratones, ratas, algún gato despistado, pájaros pequeños o cosas de volúmen comparable. Desgraciadamente no; es un soplahierbas incapaz de incomodar a ningún otro animal sin otro tal en la vida que comer hierbajos, pasarse 23 horas al día escondido de sus depredadores en una madriguera, y pegar un mega-sprint si sus planes se ven alterados.

Yo no entiendo por qué no tienen más mala leche. ¿Es esa pusilanimidad genética? ¿Es por pereza? ¿O porqué jamás se les ocurrió comer otras mierdas? HAY QUE COMER DE TODO.

Desde aquí un sentido homenaje a la víctima INVISIBILIZADA de la pirámide alimentaria de este planeta. El conejo merece más, y por ejemplo, yo creo que tendría salida darles cursillos, adiestrarles para cazar cómo se hace con los perros o los soldados ucranianos.

Quiero creer y creo que el conejo tiene potencial y no merece TODO ESTO.

lunes, 3 de mayo de 2021

ODA AL CICLISTA

He hecho ya numerosos posts he publicado ya diversas columnas de corte científico sobre el pertinaz y contumaz tema del ciclismo.

El ciclismo no es un ‘tema’: Se trata de un tío montado sobre un instrumento anacrónico, basado en una mecánica ancestral, llevado ahora al extremo por tecnologías nivel NASA que no cambian el hecho de que se trata de una polea con dos ruedas.

El ciclismo en sí no tiene más; lo que lo hace interesante es el tío que va encima, al que solemos llamar ciclista -pero no siempre, pues los conductores de vehículos a motor les etiquetan de “puto sucnormal” o “hijo de la gran puta que te mato aquí mismo”

 

Hay diversos tipos de ciclista; los agruparemos por categoría macro según velocidad teórica de la máquina:

  1. El dominguero o ciclista social. Domingo por la mañana Platja de la Mar bella. Si el matrimonio va bien son los dos padres con los dos hijos (la niña temerosa y el niño un puto puerco haciendo zig-zags y cayéndose). Si el matrimonio anda ya algo erosionado sólo el padre con los dos vástagos. Risas y cridòria.

 

  1. El que se transporta con ella:
    1. El moro que vemos por la calle que va de A a B. Una Rockrider del Decathlon robada 57 veces, la primera en 2006, que pesa 19 kilos, 4 de los cuales son óxido, una cadenaca para atar vacas, restos humanos y de farlopa.
    2. El modernet del Poble Nou que se transporta de A a B con una fixie impecable color pastel o con una de esas Brompton plegables de homosexual inadaptado.

 

  1. El de la mountain bike (BTT en Catalunya, MTB en España)
    1. El recreativo de Domingo bien temprano, sea sólo o con amigos, que da por saco todo lo que puede en Collserola, y cualquier monte de por ahí.

                                                             i.      Tracción animal

                                                           ii.      Bici eléctrica. Esos son tremendos, los 3 viejos con una SCOTT de €7,000 subiendo con la moto y bajando como adolescentes.

    1. El matao, el que anda con doble suspensión y se mete trajines de 80Km con 2,400 de desnivel. Estos empiezan a las 7 “por si se alarga la vuelta”

 

  1. El de carretera
    1. El más característico es la grupeta de 14 viejos charlando animadamente en paralelo dando por culo lo que pueden y más. Los de la carretera nacional con los aspavientos cuando les pasas finalmente. Normalmente estos son los que son arrollados por un automovilista drogado, si bien aun estando sobrio apetece afeitarles el cráneo a todos, valientes hijos de furcia. Estos hacen 60Km por el MÁS ABSOLUTO DE LOS LLANOS (lo que equivale a caminar 12 minutos), pero se meten un almuerzo con Voll-Damms a punta pala que da pavor.
    2. La grupeta de mataos, más pequeña, de 4 o 12, y que van flechaos, ni hablan entre ellos, van entregando wattios, sacando relevos, con acoples de tri y sin levantar la mirada más allá de la rueda del que les precede. Obsesionados sobremanera por aerodinámica y peso de la bici. Están fibrados cómo si vinieran de Auschwitz y les cuesta hablar de algo que no sean bicis -o recambios de automoción. Salen también entre semana, ojo, que los 300 Km a la semana tienen que caer sí o sí. Primer sub-grupo que va depilado
    3. El subgrupo de carretera que hace triatlones. Depilados, sin autoestima, una caricatura en sí mismos. Estos han estado haciendo largos a mar abierto con neopreno en Marzo a las 7am, o sea que vaya panorama.

 

¿Qué mueve a un hombre aparentemente sano y en posesión -por parcial que ella fuere- de sus facultades mentales a sufrir de esta manera y tan a deshora?

  • La imperiosa necesidad de salir de casa i que els hi toqui l’airet. Los viejos por motivos obvios, y los jóvenes por huir de esa casa de locos con los putos niños dando la reputa brasa. “El ciclismo terapéutico”, que salva muchas vidas y más matrimonios.
  • La presión grupal. Primero tienes 2 amigos que salen, luego 5, y cómo que es esto o quedarte en casa en calzonzillos, pues mira.
  • Además, en cuanto tienes a dos o tres que van en bici, NO SE HABLA DE OTRA COSA en los vermuts. Que si las calas SPD, que si el Ultegra Di-2, que si le corto un eslabón a la cadena, que si la roldana tiene grasa, que si los frenos hidráulicos me pierden presión, que si la última Orbea de grafeno me pisa el freno…. Un tío normal cae en la más profunda desazón una vez ACCORALADO por un grupo de amigos ya enloquecidos.
  • A esto se le suele unir una P&L aseada: todos los compis van con una Cannondale de cojones, tú no irás con la Ciclos Claramunt de 3 platos, 7 piñones y 17 kilos con frenos de pastilla y la dynamo en la rueda delantera. HAY QUE GASTAR, WE LOVE CARBON.
  • Los análisis de sangre de la empresa que dan triglicéridos, colesterol y clembuterol por las nubes. “Cuidi’s, faci esport” dice el médico. Les entra la llorera por temer no ver casarse a su hija.
  • La crisis de los 40 en definitiva; una vida vacía, esclavizada, repleta de sinsabores. Todo esto, obvio es, quedará resuelto agarrando un bici los Domingos.
  • Las bicis buenas son bonitas. Y limpias más. Hay gente que se pasa más horas limpiándola que montándola, un poco cómo hacen los políticos con sus reputaciones. Limpiar una bici es algo terapéutico y balsámico.
  • El bucle terrorífico de Strava y sus segmentos. Quien sea ciclista ya sabrá de qué hablo.

 

Espero que este breve ensayo haya ayudado a entender mejor a ese colectivo y, naturalmente, a odiarles aún más -si posible fuere.


miércoles, 18 de noviembre de 2020

martes, 20 de octubre de 2020

2028: I have a dream

Me levanté a las 9:42 exactamente, 3 minutos de que sonará la alarma puesto que tenía vuelta de golf a las 12 en punto pero quería pasar antes por el despacho.

Tras los maravillosos progresos realizados con mi entrenador en los últimos meses estaba convencido que podía romper par.

Había una rubia de impresión maquillándose en el baño, Lídia, una de mis novietas preferidas. Estaba radiante esa mañana. Me pusé el albornoz, le pessigué su firme culo, le guiñé un ojo, y bajé a desayunar.

Me preparé un café americano, a la vez que mi esposa, Verónica, me servía sendos Frankfurt y lomo con queso recién hechos. Me mostró un cocazo abriéndose ligeramente el batín. Vaya cocos, hoyga.

“Hello Alexa” ordené, “Enchega la atele y pon Antena 3”

Se encendió la 65 pulgadas curva, sintonizó el canal, y ofreció imágenes en vivo de un accidente de helicóptero con desenlace funesto. Se temía que fuera el que trasladaba a Arrimadas, Carrizosa, Colau, Bartomeu y García-Caridad al Valle de los caídos a realizar una ofrenda floral.

“Vaya rachita” pensé; primero Pablo Casado y Aznar, pareja inconfesa, fallecían de SIDA en primavera, luego el accidente de parapente de Soraya Saenz de Santamaria que costárale la vida en Organyà, y ahora esto.

Sonreí. Abalanzóse sobre mi mi santa esposa dispuesta a achucharme un poco; me dejé y confeccionamos acto de cópula.

Subí a la suite, me duché y Lídia me vistió. Bajé y Sebastián el chófer me preguntó si íbamos al Club de Golf cómo siempre.

-No -respondí-, hoy pasaré por la oficina a echar un vistazo.

Cogimos Ronda hacia la A2 y una luz en el cielo me sorprendió: era un meteoro, un cuerpo celeste colosal, qué rápidamente descendió estrellándose en el RCDE Estadiun. Me cegó el destello y me encendí un pitillo. "Se acabó el infierno de la Segunda División" pensé.

Llegué a la oficina; los números iban muy bien. Sonia, la directora financiera, me agarró la mano y se la puso sobre uno de sus senos. Con un ademán decliné. “Hoy, golf” le dije y le guiñé un ojo.

Fuimos al campo de golf. Ya casi llegando recibí una push notification de mi app del 3/24: “Tremendo tsunami arrasa España”.

Raudo abrí la app, que ofrecía los siguientes detalles “Tremendo tsunami ingresando por la costa Atlántica, zona de Huelva, asola toda la España sur y centro hasta morir mansamente a las puertas de Galícia, Rioja, y valle del Ebro. No se esperan supervivientes”.

“Dios ahoga pero no aprieta” pensé. Me calcé el guante y me saqué de la chistera un drive de 279 metros a tocar de green. Terminé la vuelta con 69 golpes, 3 bajo par.

Llegué a casa e hice la siesta, merecidísima.

Me levanté sobresaltado: eran las nueve menos cuarto y la final de Champions empezaba ya. Ya sé que era la sexta consecutiva, todas ganadas, pero este año parecía que el Osasuna nos podía dar guerra.

Aguantaron hasta el minuto 25; con el segundo gol de Messi (el hijo del otrora astro argentino) se vieneron abajo para un 8-1 final.

 Abrí una Voll-Damm para celebrarlo, me puse un episodio de "Billions", y me dormí en el sofá de vellut cómo un bebé.

lunes, 21 de octubre de 2019

El fin de la inocencia


Al igual que le está ocurriendo al estado español con lo de su ‘democracia ejemplar’, en casa estamos teniendo ciertas dificultades manteniendo, apuntalando, el relato.
Hace un par de meses se fue a tomar por culo lo del ratoncito Pérez, con la consecuente erosión conceptual del tema Santa Claus y reyes magos.

En esas andábamos cuando, en mi empuje didáctico y de valores -no relacionado con lo anterior-, le puse a mi hija de 8 años “Stop at nothing”, el espléndido documental sobre el tema Lance Armstrong.

Me sirve, cómo el hábil lector habrá triangulado ya, para articular una retórica demonizante sobre el tema drogas. “Mira que malos estos tíos que eran TRAMPOSOS y tomaban DROGAS para ganar pero luego les descubren y lo pierden todo, y tienen CÁNCER” tal y tal.

El discurso está bien hilvanado, y ciertamente -y hasta que pruebe la primera clencha-, está volcada contra las drogas y el alcohol. Bien ahí.

Pues en estas estábamos, cuando hacía el final del documental sale Tyler Hamilton (exciclista del US Postal -creo- y excompañero de Lance) entrevistado a cámara y proclama “Somebody has to tell the kids that Santa Claus is not real” [Álguien debe decir a los niños que Santa Claus no es real] referido obviamente al hecho del desenmascaramiento de Armstrong.

Yo noté que a la niña se le ponían las orejas de punta pero no dijo nada. Sabía que la bomba de relojería estaba ya en marcha. Seguimos hablando de que si ‘qué mal los que se drogan’ y tal. 

Pero al día siguiente, ayer, y mientras estábamos en silencio en el sofá, me suelta un:
-¿Los que se drogan dicen mentiras?
-Por supuesto, TODOS.
-¿El niño que ayer en el documental dijo aquello de Santa estaba mintiendo?
-Absolutamente, cómo todos los drogados.
-Uffffffff, menos mal, me pondría taaaaaaaaaaaan triste que fuera mentira….
-Descuida mi amor...

Si le faltaba una pizca de evidencia para confirmar el trolón de Santa y de TODO, lo halló viendo el puto documental. Ahora además ve claramente que soy un MENTIROSO.

La inocencia se puede perder de muchas maneras, y esta fue la suya.
Una pena.

martes, 1 de octubre de 2019

En el Mundial 82 iba con España


El 1 de Octubre de 2017 me afectó a nivel personal, y desde entonces no he vuelto a ser el mismo.
No diré que no puedo hacer vida normal, ni que estoy deprimido, ni ansioso, ni nada de eso, pero a partir de ese día mi vida cambió.
Para mal.

Quieras que no, yo en el mundial 82 quería que ganara España, y en el 86, ya menos en Italia 90, hasta que me importó un cojón en el 98. Pero tampoco les odiaba.
Recibía cómo buena noticia cuando bajaba el paro, cuando fue admitida en la CEE, y cuando parecía que esto podía ser un lugar normal.
Yo, aun sin simpatizar demasiado con ella, no odiaba a España.
Y a pesar del atropello del Estatut y todo el jabalismo micropénico demostrado desde 2010, más que odio lo que sentía era desdén y resignación con un país muy retrasado a todos los niveles pero que parecía querer intentar ser decente.

Pero ese 1 de Octubre de 2017 lo cambió todo.

Yo pensaba que mi padre era cortito por venir de dónde venía, pobre hombre. Venido del terruño, trabajó cómo estibador hasta el accidente en 1984. Hasta entonces no había sido un buen padre, mucho menos un buen marido, pero el tío hacía lo que podía y a pesar de su porfía con el alcohol, yo quería pensar que tenía buen corazón. Por eso tras el accidente y con 16 años me puse a trabajar y a darle todo el salario. Seguía chillando a mamá pero yo pensaba que era por su frustración, por sentirse inútil, y por no haber tenido nunca una educación.
El 1 de Octubre fue el día en que mi padre me cruzó la cara a hostias llegando borracho del bar y casi mata a mi madre a palos. A mi hermano lo tuvimos en Bellvitge dos semanas ingresado.

Ese fue el día en que entendí que siempre estuve equivocado, y que mi padre siempre había sido y siempre sería lo que era. Un cerdo.

El 1 de Octubre abrió mis ojos, y lo que vi me dolió mucho.
Ya nunca volveré a abrazar a mi padre, le deseo lo peor, y si Dios me da ocasión de segar su vida, ni por un momento dudaré que eso es lo debido.
Y si no puedo yo, mi deber es que mis hijos busquen la ocasión de hacerlo.

Ahora sí les odio. No me gusta, me duele, pero es así y es lo justo y debido.

martes, 10 de septiembre de 2019

El gambito del baluarte (o la dejada del jabalí)


Tras 6 años de ausencia, regresé al tenis hace 6 meses, y lo hice por la puerta del gato. 
Trampilla diríamos, ni a puerta alcanza mi retorno a las pistas.
La verdad es que tras un primer set explosivo repleto de subidas a la red, reveses en carrera, dejadas, lobs, passings y un suculento crisol de diabluras, me planté en el segundo set con un meritorio 6-4 en la buchaca. serví mal (ese servicio tan rematadamente malo que ni conlleva doblas faltas; flojo, centrado, inseguro y quebradizo tal que pondrías un niño de 6 años al resto y las devolvería todas) y el resto de mi juego no fue diferente.

Gracias a Dios mi rival tiene mi edad, y a pesar de estar fuerte, fornido, frondoso y jovenívol, carece por completo de calidad; es un puto jabalí. Pero corre cómo tal y las va devolviendo cómo si su vida fuera en ello.
Es además, y esta es una de las ventajas del anonimato en las redes, un hijo de puta.

Cada vez que subo me mete un globo (a pesar de ser un negado mete los lobs cómo Michael Chang) con el consiguiente desgaste -y desorientación por mi parte.

Cada vez que me quedo en el fondo me mete una dejada (a pesar de ser un negado clava las dejadas) con el consiguiente esprint de cojones y, peor aún, el frenazo perturbador.

No le cuelo un puto passing, no comete un solo error no forzado, es el Terminator de las pistas. Cero calidad, todo pundonor. Es un puerco.

A lo que iba: el día de mi retorno, hace ya meses, en el tercer set (6-4, 5-7) y con creo que 2-3, me mete la trigésimovigésimoséptima dejada -a mala folla, cómo todas las dejadas.

Una cosa que me pasa desde hace un tiempo con las dejadas es que me paso un buen rato sopesando si voy o no, y normalmente para cuando la bola da el tercer bote decido que sí, que 'vamos allá' -pero veo que ya es tarde.

Pero en ese momento, cuando vi al jabalí meter ese gestito luctuoso con la muñeca para la dejada letal, por circunstancias que no recuerdo -o jamás conocí, puse en marcha los reactores del Columbia y cual billones de barricas de nitrogeno líquido ardiendo para salvar a la humanidad del apocalipsis hacia galaxias más acogedoras, me dispuse a proyectar mi tripa, zapatos, raqueta y huevazos hacia la red a capturar esa bola que cambiaría mi vida.

Paró el viento, subieron los mares, se abrieron las nubes, y un canto celestial así en plan oh-oh-ooooh (de cuando aparece un ovni o la vírgen en las películas) surcó la central del Arthur Ashtray Stadium. 

Los pájaros cayeron a plomo, los girasoles empezaron a rotar cual tiovivos, se pararon los relojes y yo, heroico y a cámara lenta, acometía con los ojos inyectados en semen el momento que definiría mi carrera.

Habría ya atacado enfurecidamente dos tercios de mi periplo (y me faltarían aún unos dos metros más para coronar la gesta), cuando me petó un huevo o algo bajo pantalón sito. 

La ingle, el abductor, el adductor o el rotor de Jenkins. No sé qué reventó (y fue una pena que Abraham Zapruder estuviera en la pista 2 y no en la central para filmar el evento) pero el momento fue cósmico. Caí al suelo como Nixon, enroscado, patidifuso, lloroso y otoñal. Sabía que mi carrera había acabado -antes de empezar.

En resumen, que me estoy enrollando cómo una papela de farlopita: que tenemos partido este Jueves y he alcanzado un pacto de mínimos con él, con el jabalí, que asegura la taxativa PROHIBICIÓN de hacer dejadas por parte de quien fuere que vaya por delante en el marcador. Así de fácil.

Soy un monstruo de la negociación, ¿no?
Ya os contaré el Viernes. Estoy optimista.

The chaos

Seré breve. El caos circulatorio exponencial manifiesto desde hace una década (por lo menos) en ex_Catalunya, deriva de varios factores (q...