viernes, 13 de julio de 2012

Exclusión social


Mucho se habla del riesgo de exclusión social de madres solteras, pakis, junkies, homosexuales, vagabundos y tal pero poca atención se presta al más peligroso aún riesgo de inclusión social que amenaza a esa minoría que representamos: educada, respetuosa, tolerante y catalana.

De la misma manera que la poderosa bola de mugre social rechaza a la escoria, anhela absorber en su rodadura monte abajo a la minoría educada, y ese es un riesgo del que hay que tomar conciencia. Tenemos los laterales del coche llenos de golpes de gente que abre las puertas del suyo como si estuvieran solos en el desierto de Gobi, pero ¿debemos por ello hacer lo propio?

Estamos hasta los cojones de retenciones en el pasillo del supermercado porqué la foca extremeña y su marido de 55 años con camiseta sin mangas con el nombre de GASOL están buscando alubias de las que le gustan mientras dejan el carro atravesado pero debemos por ello hacer lo propio?

La respuesta es sí. La escolarización obligatoria implantada hace ya tiempo en este país de poco ha servido; ya lo habrán visto ustedes en conciertos, colas, en el cine, en los parkings. Este país de maleducados no tiene solución, y la situación de deteriora inexorablemente, no ofreciendo atisbo alguno de esperanza.

Es por ello que proclamamos a los cinco vientos que ante la violencia, más violencia. No sé quién era que abogaba por poner la otra mejilla pero el temita de la mediación, la educación de los inferiores, y el enseñar a pescar a la gente antes que darles una hostia, es ya doctrina ancestral. La salida negociada se ha demostrado ineficaz, y ante la violación a la que estamos siendo sometidos no queda otra que abogar por el jarabe de puño. A tal fin me he permitido la libertad de realizar una simple tablilla para aclarar la medida a adoptar en función de la afrenta:



Es importante reseñar que en caso de ser objeto de violencia, la respuesta aplicada deberá ser nítidamente superior en calado (lo que antiguamente se tachaba de ‘respuesta desproporcionada’). Ojo por ojo ya no vale: ojo por dos ojos y tres costillas sería un tipo de cambio aceptable.

Desearos un plácido verano de estricta adhesión a estas simples normas para asegurar la exclusión social de las elites que presidimos.
We walk amongst them but we aren’t one of them.

miércoles, 11 de julio de 2012

‘The Lord of War’


Anoche pensaba que casi que también tiene su aquel todo aquello que precedió al incidente acuático que comentamos ayer, en tanto en cuanto pone de manifiesto cuan ruin soy.

En definitiva, llegué a EEUU con una mano en cada güebo y sin hablar apenas nada de inglés. Me metí en la universidad, y por mero darwinismo aprendí el idioma y salí adelante, claro. Para costearme los estudios busqué trabajo por el campus (los estudiantes inmigrantes no podíamos trabajar fuera del campus) y al final el Dr. Grafing (del que ya os hablé hace unos días) me dio uno en la Oficina de Atención al Estudiante Internacional. Hasta aquí todo bien.

Mi rol era doble:
1-Procesar el mítico (creo que se llamaba) I-20, el visado para estudiantes. Abría la documentación que nos remitían los guiris, la revisaba, la pasaba al jefe para firma, e imprimía el formulario oficial y lo remitía de vuelta al estudiante.
2-Organizar las recogidas en el aeropuerto, recibir a los extranjeros cuando se presentaban al campus por vez primera y 'orientarles' sobre dónde estaba la cafetería, la librería, la facu de físicas, cómo sacarse la tarjeta de seguridad social y carnet de conducir, tal. Hasta aquí todo bien.

Obviamente, como todo tipo inteligente, vi ahí una window of opportunity que me haría granjearme el apodo entre los machos internacionales de ‘The Lord of War’. En efecto, cuando recibía las solicitudes de I-20 acompañadas obviamente de una foto hacía una pequeña criba, hacía fotocopias, y mantenía una cartera con las tías más buenas. Cuando nos remitían los detalles de su vuelo para recogida, corría un VLOOKUP (*) contra mi base de datos. Si estaba buena la íbamos a buscar nosotros (nosotros es el grupito de 6 o 8 perlas), y si no lo estaba o era un tío teníamos una secta cristiana que los recogía, albergaba, alimentaba y brainwasheaba durante unos días hasta que hallaban acomodo propio. Por mí cómo si se los comen vivos.

Amparados en ese vil algoritmo de trata de blancas, fuimos a recoger unas cuantas y se reportaron capturas. Otro mecanismo, más exitoso aun, fue el de la orientación que yo practicaba ‘LIVE’ en la oficina de admisiones, pues varias tenían su recogida del aeropuerto planificada y por ahí se nos filtraban del proceso 1. A las más buenas, amén de contarles lo del punto 2, les hablaba de que ‘éramos una nutrida comunidad internacional que frecuentemente se reunía con fines lúdicos y que si querían venir a nuestras fiestas (“oh, por cierto, hay una fiesta este Sábado en mi casa!”) ya las llamaríamos’.

Cómo tenía su teléfono local, esencialmente sólo con cuentas high-tier (de score de 7 para arriba), las llamábamos (no sólo yo; otros amigos para nada involucrados en la uni) para invitarlas a tal fiesta, recogerlas y dejarlas de vuelta si menester fuere. Cómo normalmente eran alemanas o francesas confusas y deprimidas, aceptaban la oferta, las llevábamos a las fiestas y ahí sí que habían bebido aceite Castrol. Este es el escenario (primera fiesta además) en que se encuadra el post de ayer.

No sabría cuantificar cuantas asociaciones reportó el mecanismo pero sí sé que tres de los cinco amigos de toda la vida que fuimos ahí estamos a día de hoy casados con tres hembras que cayeron en el scope de ‘Lord of War’.
Creo que este delito está tipificado hoy en día como ‘Insider Trading’ en todas las legislaciones.

(*) Gaguito nerd

martes, 10 de julio de 2012

How I met your mother


Yo llevaba unos días –no semanas: días- medio liado con una tarada. Nos conocimos hacía nada, yo no tenía ningún interés en ella, y ella (creía yo que) tampoco en mí; para que veáis cuan convencido de todo lo anterior me hallaba yo, fue en una fiesta en su propia casa cuando apreté a esa guiri polaca. Era en uno de esos bloques de apartamentos típicos de EEUU con una piscina en medio, con césped y tal, cómo en la peli esa de Shyamalan en que hay un bicho raro y una jaleo, no recuerdo bien.

Pues eso, que la fiesta tuvo lugar en su apartamento, con un balcón generoso que daba a la susodicha piscina y con un porrón de gentuza de la uni como invitados, lo de siempre. Así las cosas cuando reuní el valor (*) necesario, cogí por banda a la guiri nueva bajo el inhumano bochorno del Septiembre austral y empecé con mi protocolo de chapa, AKA ‘captura por erosión o agotamiento’. Al parecer apelé al tan manido drama humanitario de la opresión a la que está sometida Catalunya. Le hablé de los Castellers, de la Patum y del elevado consumo de coca en Barcelona. Mientras me agarraba fuertemente a la barandilla pues el calor y el alcohol me debilitan, supongo que la otra, la locaza, la tarada que comentaba al principio del post, no percibió actitud irregular alguna y seguimos asín asumo –pues no recuerdo bien- un rato más.

Lo que sí recuerdo vívidamente es a mí, a mi amigo, a la guiri y a otra que mi amigo estaba intentando capturar, los cuatro en la piscina ya bien entrada la noche; nosotros dos en calzoncillos, ellas dos en bragas y sujetador, realizando la típica guerra de caballos digamos en que las llevamos a hombros y nos intentamos derribar los hunos a los otros. La fiesta seguía en el balcón por lo cual asumí (no me fijé) que la locaza lo daba por bueno, cosa que me pareció normal habida cuenta de que no había nada entre nosotros.

En esas que le meto el hocico a la guiri, nos damos cuatro arrumacos y todo parece discurrir por los cauces de la más estricta normalidad cuando oigo una atronadora voz infernal descendiendo de los cielos que reza:
“Será hijo de puta el tío, se está comiendo a la Alemanaaaaaaaaaaaaaaa” (**)
Asustado me giré (estaba yo ganado yardas en una esquinita de la piscina con la jóven) cuando una lata de cerveza –cerrada- con génesis de trayectoria ubicado en algún punto del balcón y zénit celestial a 20m sobre el nivel del agua de la piscina espetegó contra mi sien dejándome aturdido. El artefacto presentaba una velocidad terminal elevada y un tino sustancioso, y entre el estupor y la taja no supe prever que ese proyectil era tan solo la antesala de una operación aire-tierra de notable calado en la cual yo era el único objetivo.


Así las cosas, se amotinó la loca al lado del típico cubo de esos lleno de hielo y latas de cerveza, y cual oficial de artillería nazi procedió a vaciar toda la munición contra mi cabeza. Habría latas, ¿eh?, no hablamos de 3 o 5 misiles,no, estamos hablando de quizá 20. Yo andaba confuso y tardé unos segundos en detectar el punto de origen de la ofensiva. Ella me tenía dominado dada su posición elevada y su no-borrachismo y yo era una indefensa trucha en una piscifactoría.

Me zambullía yo como había visto hacer a Schwarzenegger y Stallone en algunos filmes intentando evitar el ataque pero cuando me tocaba salir no tenía referencia visual de la lluvia de metralla y sobretodo insultos. Se tocaron todos los palos (según me contaron pues yo oía intermitentemente las afrentas), desde referencias a mi puta madre hasta deseos de accidentes, horrorosos todos. Creo que darme-darme sólo me dio la primera, y el resto fue un torpe y despechado bombardeo indiscriminado que colateralmente impactó población civil sin causar heridos (quizá había 8 o 10 tíos más en la piscina).

Y seguía chillando la loca, esencialmente denigrando a mi santa madre y señalándome con el dedo cuando se le acabó la artillería. En esas que mi guiri ya se había largado hacía rato mientras yo aguantaba el chaparrón desde el rincón azul entre el jolgorio, los aplausos y la algarabía del respetable que, maravillado, intentaba animar a la moza a no decaer y a alargar su notabilísimo rosario de improperios hacia mí proferidos. Algunos incluso buscaban latas entre las cajas para intentar dilatar la ofensiva.

Salí del agua tajado y magullado, subí a la estancia entre descojonos del público, la senté en una silla y le expliqué que al parecer había existido un desalineamiento en las expectativas y que no era plan de montar ese numerito. No recuerdo si me cayó alguna hostia o no, pero se calmó, la fiesta fue una de las más largamente recordadas, a los dos días pude reconducir la situación con la guiri y, al fin y al cabo, la vida son estas pequeñas cosas. Con la locaza, una vez solventado el subidón de tensión nos unió en lo venidero una relación cordial (si bien yo siempre dejaba el reojo puesto no me fuera a azotar con una jarra de cerveza), y con la guiri, pues terminamos felizmente casados a pesar de la anómala concepción de nuestra relación.


(*): Alcohol
(**): No era Alemana pero había venido con los alemanes, por lo cual lo dimos por bueno.

viernes, 6 de julio de 2012

'La estupidez del gay pride' by Antonimus


Sinceramente, no logro comprender qué lleva a una persona que quiere alcanzar la igualdad y la 'normalidad' a manifertarse de esta guisa por las calles de una ciudad y, además, sentirse orgulloso de ello.

http://behostels.com/wp-content/uploads/gaypride.png

No quiero que se me malinterprete. Yo no tengo nada en contra de los gays ni de las lesbianas. De hecho tengo familiares que lo son y son muy buenas personas. Que cada uno haga con su cuerpo lo que le venga en gana.
Lo que pretendo es hacer una relflexión del porqué de la estupidez de esta fiesta.
Todo esto empezó como una reivindicación de la 'normalidad'. A qué se referian con eso de la 'normalidad'? Que se les tratase como a cualquier otro ciudadano. Poder tener los mismos derechos.
Bueno, creo que eso ya lo tienen. Se pueden casar, pueden adoptar hijos, etc... Hasta el extremo de que existe una especie de 'corriente' por la calle que dice que ser gay es lo que se lleva. Está de moda. Si eres gay te miran de otra manera. Algunos con desprecio, sí, pero otros muchos con cierta admiración.
Es decir, han llegado a conseguir lo que querían. Y lo veo justo.

Ahora vuelvo a la pregunta del principio. Una vez tienes lo que querías, qué te lleva a ponerte unas plumas, unos gallumbos, unas botas militares e ir medio desnudo por la calle haciendo el más espatoso de los ridículos? De verdad eso es para sentirse orgulloso? No será más bien dar la nota? Además, una vez logrado el objetivo, qué reivindicas?
Se reivindican acaso los heteros? Yo también me siento orgulloso de serlo, pero no voy gritándolo por ahí vestido de gallina Caponata.

Por eso digo que esta fiesta es estúpida. No tiene ningún sentido más allá de dar un espectáculo con colorido y tal que quizás a las arcas de la ciudad le vienen bien. Pero creo que para eso ya está el carnaval. Poténcialo si quieres turistas. O monta algo parecido, pero que sea para todos, no sólo para gays.
Además es paradójico porque estás en una fiesta que reivindica la igualdad, pero expresando que tú eres diferente, porque claro, a tí no te va el sexo opuesto, sino el mismo, y eso mola mogollón y te da un toque, una distinción... bla bla bla...
Pues no, acabemos con eso. Hagamos una fiesta de verdad, para todos. Hagamos un Love Parade como en Berlín o un  Fantasy Fest como en Key West. Puestos a dar la nota con disfraces horteras, démosla con una fiesta para todos.

lunes, 11 de junio de 2012

Rescue me


 Sin entrar en disquisiciones nominativas, estimo que el uso del vocablo ‘rescate’ depende de cuan jodido esté el rescatado. Si no lo está mucho se trata de una ‘ayudita’, si lo está más de un ‘programa de apoyo’, y si está muy mal hablaremos de rescate. Lo del Sábado fue un rescate.

Similarmente, no entiendo la interpretación negativa del vocablo. Normalmente cuando ‘cuatro jóvenes fueron rescatados con vida en las laderas del Montblanc’ la gente lo interpreta cómo algo bueno. Por consiguiente, entiendo que los rescates son buenos y el del Sábado no fue una excepción.  

Los rescates como este acarrean una serie de condiciones, para nada tibias, cuya ejecución se monitoriza en detalle, y cuya violación se castiga con severidad. Quien diga que el rescate es incondicional miente; hay condiciones, y sólo queda ver si son incrementales o bien de aumentada inflexibilidad alrededor de medidas ya tomadas.

La lectura no puede ser más positiva para la gente de bien: cualquier control o pliego incremental de medidas provenientes de las Europas debe ser bienvenido dada la patente incompetencia de las autoridades hispanas. Tan chungo hatajo de soplapollas y chorizos son los políticos españoles que incluso de Nigeria tomaría órdenes si me dejaran elegir. Por lo tanto, valoro con algarabía que un grupito de no incapaces nos diga qué hacer.

Así pues, lo único que me preocupa es ver si pringamos los de siempre, los putos polacos, o existe algo de decencia y se palma por igual aquí y en Boadilla del Monte. Habrá que ver si Madrid retira inmediatamente su candidatura a los JJOO y se empieza a hacer un uso cabal del gasto público o si por lo contrario nos siguen dando por culo pero esta vez a un ritmo más obsceno –si cabe.

Llegados a ese momento –que creo que llegará- espero que tengamos la decencia de apelar a no-sé-quien.

miércoles, 6 de junio de 2012

Bueno, a malas lo que se puede hacer es…


Por circunstancias de carrera, el tablier del coche de mi Santa ™ dejó de funcionar y tuve que comprar otro y llevarlo al mecánico de confianza (*)
Ahí el tío va y me lo instala, y tras enchufar todos los cables, gira la llave y, “Tachán, it’s Christmas!!!!”
Menos verdes, había luces de todos los colores. Un crisol multicolor parecido a Times Square. Fallaba todo. Iniciamos un proceso resolutivo en base al cual el tablier pasó por varias manos hasta que logramos que todos los sensores e indicadores funcionaran bien menos uno, el famoso ‘Check Engine’:


En general este indicador denuncia un fallo no-crítico del vehículo en base al dictámen de aprox. 5 o 6 sensores

Conectó el coche al tester del derecho y del revés, e hiciera lo que hiciera el coche daba fallo. Quizá existía un fallo, quizá fallaba el sensor, pero lo que parecía probado es que la luz ahí estaba.

Sabe Dios que hay tres cosas inabarcables desde la perspectiva de la automoción para un alemán –mi mujer lo es:
1-Que el coche no esté limpio (**)
2-Que el coche lleve pegata alguna (más allá de un pequeño distintivo del famoso ADAC, cómo el RACC catalán).
3.Que el tablier muestre alguna luz de error.

Nos hallábamos bajo el tercer supuesto. Entregar el coche de vuelta a mi Santa ™ en esas inasumibles condiciones hubiera sido lo mismo que azotarla con un bate de baseball, y yo hubiera recibido lo mío en retaliación. “Una puta lucecita encendida, ¿estoy loco?” Bah…
Lo dicho, se probó todo hasta que llegamos al mitológico y celtibérico momento en que el mecánico dijo “Bueno, a malas lo que se puede hacer es…”
‘OH NO’ pensé para mis adentros, el crítico AMLQSPHE.

Escuché y con un gesto grave de cabeza le indiqué que procediera sin titubeos. La hora de los machitos hispanos había llegado.
En efecto, sacó la tapita, desenroscó la bombillita del ‘check engine’, volivó a poner la tapita, giramos la llave y “OOOOOOOOOOOOOOOOOOH”, perfect dark.

Cómo decía Karl Marx, ‘si no le gustan mis principios tengo otros’. Mientras unánimemente convendremos que interesa que los chivatos del coche chiven anomalías, llega un punto en que hay que mirar por la estabilidad familiar, y creo que actué como un buen marido y un sobresaliente padre de familia y por ende garante de la estabilidad familiar.

(*) De desconfianza algo reducida
(**) En Alemania limpio=en España “Pero tío, ¿haces de chófer en la boda de tú hija????????”
        En Alemania sucio=en España limpio

lunes, 4 de junio de 2012

El fraude del 'Cirque du Soleil'

Me remite estos vídeos us prestigioso comentarista de este blog.
Sirvan los mismos para desenmascarar y desmitificar el celebérrimo 'Cirque Du Soleil' del que ya hablamos en su Díaz.



Gracias, compañero del metal.

The chaos

Seré breve. El caos circulatorio exponencial manifiesto desde hace una década (por lo menos) en ex_Catalunya, deriva de varios factores (q...