jueves, 17 de noviembre de 2016

Special Report - Noviembre 2016 (by Oscarini)

Estimados amigos,
Ni Spielberg podría haber diseñado un mejor guion para el proceso político vivido en EEUU estos días. Sin embargo, creemos que esto no ha hecho nada más que empezar y que nuestra profesión de Gestor de Riesgos nos lleva a dar probabilidades a los diversos escenarios.
  • El más probable, con un 50%, llevará a un desenlace presentado a modo de `Impeachment´ con la consiguiente renuncia del señor Trump en la primavera de 2018;
  • En segundo lugar, con un 49%, el Gil y Gil de Queens llega al fin de su mandato. Su electorado feliz, el resto del mundo, aterrorizado;
  • Con un 1%de probabilidades, el desenlace es cuanto menos, curioso
Previamente, recordar que un Impeachment es un proceso legal que esconde un juicio político en su interior. Sólo cabe su aparición en casos de Apoyo Popular mínimo o fallos políticos clamorosos. Y mucho me temo que el cumplimiento de alguna de las promesas de Trump (evidentemente no todas, ya que cumplir promesas políticas es una tradición tan siglo XX y eso ahora no se lleva) provocará una revuelta popular de aquellos mismos que han facilitado el acceso de Donald a la poltrona.
A modo de resumen, Donald puede ejecutar alguna de sus promesas de los siguientes bloques:

Bloque I (Promesas Clint Eastwood)
1.    Matar a las familias de terroristas allá donde vivan
2.    Reinstaurar la tortura a sospechosos de todo pelaje
3.    Construir un muro muy bonito
4.    Detención indiscriminada de población musulmana
5.    Apertura de Centros de Detención por todo el país
6.    Expulsión de personal civil y militar por negarse a ejecutar ciertas prácticas
7.    Contravenir la Convención de Ginebra
8.    Debilitar la OTAN

Bloque II (Promesas Albania Power)
1.    Iniciar una guerra comercial con China
2.    Erradicar Tratados de Libre Comercio con Occidente y Latam
3.    Hiper-fiscalizar a las empresas americanas que fabriquen en el extranjero

Bloque III (Promesas Porque-yo-lo-valgo)
1.    Volver a flirtear con la mujer de Mike Tyson o cualquiera relacionada con las veleidades erótico festivas del nuevo inquilino del despacho oval.

Evidentemente, Donald puede ejecutar alguno de los puntos anteriores. Vamos por partes:

Las del Bloque I (Promesas Clint Eastwood) provocarán gran controversia política, social y ríos de tweets. Sin embargo, ello no menoscabará su apoyo interno, ergo su popularidad, ya que ninguno de esos 8 puntos afectará al bolsillo de sus millones de votantes,  amansará al populacho y agotaría su mandato sin problemas. En el resto del mundo estaríamos probablemente fatal, pero que le importa a un votante de Wichita o Wisconsin lo que pasa en Nicaragua o en Ucrania?

Las del Bloque II (Promesas autárquicas Albania Power), son de ejecución casi imposible e implicarían un proceso de involución productiva y espiral inflacionista absolutamente perjudicial a corto plazo.  Pero lo fundamental, es que su ejecución  SI afectaría el bolsillo del 90% de los electores de Trump.  Las guerras comerciales se sabe como empiezan y también como acaban: todos más pobres.
El fiel votante de Trump se desplazaría con su flamante Ford pick-up al WalMart más cercano a comprar un pedazo smart TV de 60 pulgadas, Refurbished Sony KDL60R510A 60" 1080p 120Hz Class LED HDTV, al precio de $599 que había consultado en la web en la época pre-Trump y se encontaría con otros precios (mayores) u otras calidades (menores). Y cuidado con el Consumo Privado de las Familias en EEUU. Su propensión marginal al consumo no tiene parangón.
Por ello, si el señor Trump lo hace,  si cumple alguna de las promesas Albania Power, se concatenarían una serie de eventos en cascada que hundirían las encuestas de opinión de las que en Washington son tan aficionados.  Es evidente que no sólo los Demócratas aprovecharían dicha situación. El propio partido, los mismos congresistas y todo el Establishment en general acudiría raudo a la llamada del Impeachment.

Cualquier intento de acometer actividades del Bloque III no sabemos a qué nos llevaría pero todo es posible con un tipo con pelo de color naranja.

En cualquier caso, vuestras inversiones y las de vuestros clientes, siempre seguras entre mis dientes.


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Make America Great Again

Trump ganó con un discurso muy claro y certero que caló hondo entre un gran espectro del electorado.
Ese espectro que no hace jogging en Central Park o surf con tetas de silicona en Malibu Beach.
Un espectro del electorado que nunca vemos aquí, tampoco es escuchado ahí, pero que estar, está.

Es esa América (permítanme referirme a EEUU cómo ‘América’ pues así lo hacen ellos) no realmente deprimida (pues nunca tuvo su momento) sino simplemente de Segunda B desde su concepción.
Toda aquella parte de América que según los de las costas ‘sólo sirve para que los aviones puedan aterrizar si pasa algo’.
Esa América del BBQ sauce, rodeos, cerveza y billar en el pub cada noche, y pickups Ford F-350. Camperas y rifles.

Esa América chusca, de White trash desdentados, de vidas sin oportunidades que nos sobrecogen en ‘True Detective’ .
Pues esa América de mierda, 50 o 80 millones de cabrones con poco a lo que aspirar, ha hablado.

El discurso de Trump es una mezcla burda de líneas de pensamiento ancestrales para las costas o los europeos pero aún vigentes en el terruño.
Esa apelación al orgullo americano de la época de la conquista del Oeste es elemento pivotal. Presos, perseguidos, borrachuzos y arruinados europeos que huyeron ahí para edificar un nuevo mundo. No sólo lo lograron sino que fueron faro ideológico del mundo durante un siglo y lo que les queda. No es poco y hay mucho orgullo que sentir.

Otro palo que toca Trump es el de la soberanía individual: en mi casa mando yo, y si te metes en mi rancho estoy legitimado a volarte el cráneo. Esto sirve tanto para la propiedad privada en general cómo para el país cómo ente. “Esta es nuestra tierra y aquí mandamos nosotros”.
Y luego la deriva racista: esos wetbacks que no lucharon por nada vienen aquí y toman nuestros trabajos y nos imponen su mierda de costumbres. En regiones tan poco evolucionadas culturalmente como el Mid-West, ese sentimiento está en la calle.
Mezclas esto con la estulticia de la culebra de Hillary y el resultado tiene sentido.

Trump ha ido con la camiseta republicana cómo pudo haber ido con la demócrata: es en realidad un independiente con la suficiente inteligencia para ver que jamás ganaría cómo independiente y que ese discurso no tenía encaje en el marco demócrata.
Pergeñó también un discurso vil, cruel y sonoro que le reportó mucha prensa (“mejor tener mala prensa que no tenerla” se jactaba ya en los 80 el viejo Donald).

Cautivó con ese argumentario mongoloide al populacho del terruño (recordemos que el terruño va de 50 Km al Oeste de NY a 20Km al Este de Los Angeles e incluye Florida) y luego supo (su jefe de campaña) elegir los silencios y hacer concesiones sorprendentes –que le generaban más eco aun por su inconsistencia.

El puto redneck de Wisconsin que no ha votado en su vida ni volverá a hacerlo se dijo “Por mis cojones que a ese tío le voto”, y proletario tras proletario cogió su pickup (que nunca cierra con llave), se plantó en el pub, se calzó los tres whiskies que se mete cada día al salir del trabajo, e hizo un pase por el colegio electoral para votar y saludar a sus compis de Stetsonville, Wisconsin (POP. 541) para intentar pegar un puñetazo sobre la mesa que alguien en el mundo pueda oir.

Trump es un hijo de puta, no por lo que dijo en campaña o antes sino por lo que dicen quienes le conocen bien; menos listo de lo que cree pero mucho más que la inmensa mayoría de nosotros, y no les quepa duda que una vez llegado aquí no será más que un político formulaico que se abrazará con Putin y Peña mientras ensalzará “el hermanamiento entre nuestras grandes naciones”.


En definitiva, es todo un circo.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

EAT & LIVE by @eldeu

Mi transición ha sido un viaje sencillo.

Todo comenzó con Eloisa. Gracias a Eloisa. A Eloisa siempre le ha preocupado la nutrición, especialmente desde que tuvimos a Anoushka y a Riley. Qué era bueno para la familia, qué era malo, qué necesitábamos más o menos. Que si superfoods, que si dejemos de cocinar con aceite de oliva y lo hagamos con aceite de coco. Que si deja de comer pasta blanca para comer pasta integral porque la manera en la que la digieres no sé qué pollas hace (veréis que hablaré poco o nada de la ciencia. No soy científico ni la persona adecuada para responder sobre estos temas).

Después, el fútbol. Siempre el fútbol. Mi pánico a retirarme o a no rendir en mis últimos años. Mi miedo a que los chicos jóvenes, que van en moto los cabrones, me pasen por encima. Mi rabia al no dar la talla los lunes después de partido por necesitar más tiempo de recuperación. Buscar perder los 4 o 5 kilos que tengo de más comparado a mi peso de hace 10 años. Que si dejo el pan al mediodía (uno de mis vicios más grandes), que si ahora sólo medio bocadillo por la mañana, que si por la noche ceno solamente una tostada con aguacate y queso. Sobre todo, más sano. Lo que todos consideramos más sano. Mucha más verdura, menos carne roja (que siempre me costaba digerir), desayunar fuerte el día de partido, beber bebidas con menos azúcares añadidos, menos salsas, más ensaladas. Joder, más sano. Y joder, perdí los kilos. Y ostias, me encontraba bien. Y te lo dicen y te creces. Y te haces unas flexiones y abdominales al acabar el entreno porque tienes más energía, estás de mejor humor. Más fuerte.

Fui dejando cosas inconscientemente. Íbamos a una pizzería y en lugar de una pizza elegía sepia a la plancha con ensalada. O ya no comía el espectacular frito mallorquín del bar del campo de fútbol que nos sirven los viernes después del entreno en nuestra “ronda” semanal. Por mantener mi peso y mis buenas sensaciones. Pero joder que me encontraba de bien.

Eloisa me pidió un libro para un viaje que tenía que hacer. Cada vez nos interesaba más el tema así que me lo pidió sobre nutrición. Recordé una entrevista a no sé qué médico en alguna contra de no sé qué periódico que hablaba sobre los “12 alimentos imprescindibles para no morir prematuramente”. Lo típico pues. Vamos a google, escribimos “12 alimentos imprescindibles morir prematuramente medico contra”, nos lleva aquí, piensas “anda mira otra contra en La Vanguardia de un flipadillo (me recuerda a esto. Fucking hilarious), vamos a Amazon a ver las reseñas del libro “COMER PARA NO MORIR”, te dices “joder pues tiene 5 estrellas de 1400 reseñas”, te animas “pues los comentarios parecen serios y el libro más”, pues vamos a probar.

Creo que recordaré siempre éste momento que considero el más importante de mi vida.  Más importante incluso que el nacimiento de mis hijas por una razón muy sencilla. Y es que ha resultado en un cambio de vida de la gente más importante que me rodea. Especialmente de Anoushka y Riley. Estoy convencido de que su vida será una vida mejor, más sana, más longeva y más feliz, si Messi quiere.

Que sí, que ya sé lo que pensáis. Que otro libro más de otra dieta más. Que iluminados hay en todos lados. Y que sí, que todos los que han (venga, hemos) caído en una de estas (esta dieta, esta táctica para enriquecerse o este plan de entrenamiento de que en 15 días estás tan bueno o buena que follas lo que quieres) piensan (pensamos) que no, que esta es la buena. Lo siento, no tengo respuesta para ello. Es inevitable que algunos dejéis de leer aquí. Os diría que leáis el libro, que el autor os generará credibilidad, que la mitad de las 700 páginas son referencias y reseñas a estudios científicos publicados. Pero la mayoría seguiréis sin hacerlo. Y no lo puedo criticar porque yo he hecho, hubiese hecho y seguramente haría lo mismo. Si esta serie consigue convencer a uno sólo me daré por satisfecho.


“NO CREC QUE CANVIÏ RES PERÒ HO LLEGIRÉ”

Mi padre es mi ídolo. Él no lo cree y os explicaré por qué. Discutimos a menudo pese a nuestra gran relación. La razón por la que discutimos a menudo es por una característica de su carácter (y el mío) que muchos han definido como un defecto que yo, pese a todas esas discusiones, considero una de sus más admirables virtudes. Mi padre es de convicciones fuertes y “pelea” por defenderlas hasta la saciedad. Es capaz de venderle un puto congelador a un esquimal. No me sorprende que lo haga ya que casi siempre tiene razón. “El papa” es un ser extremadamente inteligente pero cabezón de cojones. Cuando yo, ilusionado, le conté lo que había aprendido tras la lectura del libro tuve una respuesta esperada. No se cerró en banda, pero me vino a decir que él disfrutaba demasiado comiendo como para intentar alargar unos años su vida. Que sí, que a lo mejor la proteína animal le subía el colesterol, la tensión o las posibilidades de tener o desarrollar cáncer, pero que no. Podría intentar comer algo mejor pero que no le marease, vino a decir. Le supliqué que lo leyese. Le obligué. Y lo hizo. Mi padre, mi ídolo de fuertes convicciones, está totalmente dispuesto a intentarlo. Ya ha comenzado a hacer una prueba durante un mes para ver cómo se encuentra y realizarse unos análisis al finalizar. Mi apuesta es que cambiará radicalmente su dieta de aquí hasta el final sin dejar de comer de tanto en tanto algunos de esos platos que tanto le gustan. Lo firmo ahora mismo.

“AMIC EM PRODUEIX MÉS PLAER EL FORMATGE O EMBUTITS QUE VIURE 0.87 ANY MÉS”

Son palabras textuales de un amigo al que quiero muchísimo con el que más pesado me he puesto con el tema. No hay manera de que lea el libro, que ya le he pasado, ni siquiera se mire un documental. Y las comprendo. Mi lucha, que estoy perdiendo, es por hacerle entender de que no va por ahí el tema. Dice uno de los autores de los libros que estoy leyendo que el objetivo no es alargar por alargar la vida, sino tener una de alta calidad tanto física como mentalmente hasta el final. El objetivo es no morir de una de esas enfermedades crónicas, degenerativas y terribles como el Alzheimer o el cáncer. Tener una dieta basada en plantas, frutas y productos integrales puede en un altísimo porcentaje prevenir, ralentizar, curar e incluso revertir muchas de estas enfermedades. Incluso el cáncer (tema delicado y del que haré un apartado al final del artículo).

Sin embargo, la enfermedad que más seres humanos mata del mundo desarrollado son las enfermedades cardiovasculares. El puto ataque al corazón. Nadie (Casi nadie). Digo, afirmo y me reafirmo en que (casi) nadie debería morir prematuramente de un ataque al corazón. Ni con 40, ni con 60 ni con 80 años. Todos los corazones se pararán en algún momento, pero ninguno debería pararse antes de tiempo. El corazón se para si no le llega sangre y esas arterias se bloquean por el colesterol malo. O si estas arterias, debido a estos bloqueos, revientan.  Las enfermedades cardiovasculares se pueden prevenir en altísimos porcentajes si no comemos productos que eleven el mal colesterol. Es decir, grasas saturadas, grasas trans y el mismo colesterol que hay en la carne, comida procesada y productos lácteos, especialmente huevos. También sube el colesterol si comemos pocos alimentos con altos porcentajes de fibra. Y la fibra está en las frutas, verduras y productos integrales. No voy a entrar explicaciones científicas. Las he entendido, pero no las sabría explicar ni tengo suficientes conocimientos. Lo del colesterol lo sabemos todos. Lo que no conocemos es la importancia real de la dieta respecto a la enfermedad más mortal en el llamado primer mundo. Si nos dieran una píldora que garantizase casi al 100% que ni vosotros ni vuestros seres queridos sufrieran nunca un ataque al corazón sin ningún efecto secundario sería la medicina más vendida de la historia. Yo vendería mi casa por comprar esta píldora. Pues eso puede conseguir una dieta equilibrada. ¿Cómo no lo sabe mi médico entonces? Como el de mi padre, por ejemplo, que le ha recetado una píldora para bajar el colesterol. Investigar y conocer las razones económicas, por desconocimiento o simplemente por ser una sociedad a la que desde hace demasiado tiempo le han inculcado los beneficios de la carne, lácteos y de la mayoría de productos procesados, es vuestro trabajo. Un trabajo que yo he hecho (sigo haciendo) sin mucha dificultad. Ha bastado leer sobre el tema, ver varios documentales y tener Google a mi alcance. Spoiler alert, como casi todo en éste mundo, la pasta. La puta pasta.

“CUANDO QUIERAS TE ENCUENTRO UN DOCUMENTAL QUE TE DEMUESTRE LO CONTRARIO”

No lo sé. Igual sí o igual no. En cualquier ámbito de la vida cuando nos encontramos con diferentes opiniones nos tenemos que basar en nuestro sentido común. Analizamos las pruebas que tenemos a nuestro alcance y nos decidimos por creer en una cosa u otra. Podéis tener confianza en una cosa, no os estoy pidiendo que creáis en dietas milagrosas de gurús de la nutrición. Los dos libros que os recomendaré no son escritos por cualquiera. Son médicos altamente reputados, uno de ellos realizó el estudio nutricional más grande y completo de la historia. Esto no es opinión. Ambos libros tienen centenares de referencias a centenares de estudios publicados. Así que por lo menos tened en cuenta que no os estoy refiriendo a un estudio (de cualquiera de ambos bandos) que podría ser financiado por corporaciones, lobbies o gobiernos. Os estoy refiriendo a centenares.

“YO YA COMO BIEN. CARNE MUY POCA Y ME GUSTA MUCHO LA VERDURA”

Seguramente coméis más carne, huevos, pollo o lácteos de lo que pensáis. Si vuestros platos no están llenos de verdura, seguramente coméis demasiado poca.  En el Estudio de China ya se demostró que el consumo de carne y productos lácteos está directamente relacionado con más cáncer y enfermedades cardiovasculares. Aún en la población que comía cantidades mínimas de esos productos había más posibilidades de contraer estas enfermedades.

Dicho esto, tenemos que ir con cuidado. No me gusta decir que soy vegano. Porque hay veganos que comen una puta mierda. Puedes alimentarte de patatas fritas y coca cola y ser vegano. Y sería mil veces más sano comer la típica dieta equilibrada mediterránea que hacer eso. “Whole food, plant based diet”. Dieta basada en plantas y productos integrales. Y os aseguro que como muchísimo de todo. Granos integrales (cereales integrales, no la mierda procesada de Kellogg, pan integral, maíz), legumbres (lentejas, garbanzos, alubias. Las mongetes seques, joder), frutos secos (nueces, pistachos), todo tipo de verduras (patatas incluidas), frutas del bosque (¿a quién cojones no le gustan las fresas?) y todo tipo de frutas (¿nachos con guacamole? (sí, el aguacate es una fruta)).

Mirad, dudo que mi padre deje sus guisos de codornices que tanto disfruta haciendo y comiendo. Lo comprendo. Mi objetivo no es otro que entendiendo y creyendo en la ciencia tras esta dieta decida poner el listón lo más cerca posible a una dieta totalmente basada en plantas y productos integrales. Yo lo he puesto arriba del todo, pero eso no significa que esto sea un todo o nada. Cada paso en esa dirección será en mi opinión el correcto. Cuanta menos carne, productos lácteos y productos procesados comamos, mejor. Alguno decidirá hacer esto en casa, pero no cuando salga a comer fuera. De puta madre. Otros dejarán de comer carne 4 veces a la semana para comer sólo 2, cojonudo. Uno cambiará los Kellogg por la avena o la quínoa para desayunar y dejará el resto de dieta tal como estaba, pues adelante.

Cuando hablamos de vegetarianos o veganos pensamos inmediatamente en que no comen carne o huevos. Pero peor que todo esto son los productos procesados. El 80% de los que nos ofrecen en los supermercados. Sal y especialmente azúcar o derivados añadidos, productos a los que les han dejado sin nutrientes y te venden como sanos, productos light que os van a engordar. Mierda, mierda pura y mucho peor que la carne o el pescado. Evitadlos, no se los deis a vuestros hijos. Cuanto menos ingrediente tenga un producto, mejor. Y pensad que una manzana, un pimiento o un aguacate no tienen ingredientes. Ese debería ser el objetivo.

“PERO ESO ES EN AMÉRICA. LA DIETA MEDITERRÁNEA ES MUY SANA Y EQUILIBRADA”

A medias, pero sí. Estamos mucho mejor que en América. Hay menos muertes por todas estas enfermedades de las que hablamos y tenemos una alta expectativa de vida. De las más altas.

En mi opinión esta realidad indiscutible apoya todas estas teorías. La dieta mediterránea es alta en verduras, legumbres y frutas. Por tanto, menos muertes y mejor calidad de vida que en países donde se alimentan mucho peor.

¿Es suficiente para quedarse tranquilo? Pues cada cual tendrá que elegir. Como he dicho antes el listón lo ponemos nosotros. Si consideramos que es suficiente con tener una dieta mediterránea, adelante. Pero ojo, cada vez tenemos más McDonald’s y Burger Kings. Tengo la sensación de que la dirección que lleva la sociedad es hacia lo que hay en EEUU y no al revés. Si creéis que con una dieta mediterránea es suficiente, mantenedla. Pero no vayamos a peor.

“ES QUE YO NO PUEDO VIVIR SIN MI ENTRECOTTE O EL QUESO”

Os decía que mi transición ha sido sorprendentemente sencilla. Más viniendo de alguien a quien tanto le gustaba la carne y los huevos. Pero ha sido eso, una transición. Y no de meses sino de años. Y casi sin darme cuenta.

No todos somos iguales. Así que no os voy a decir que adelante, pan (integral) comido, happy go lucky. Creo que para muchos puede ser más complicado que para otros. Ahora bien, me ha ocurrido a mí, le ha pasado a mi hermano y es una constante en casi todos los artículos o documentales que me han dado ejemplos, incluso en casos extremos del típico americano que se alimentaba en base a barbacoas y comida basura. Quien se decide a comer de esta manera acaba disfrutando tanto o más que con la dieta anterior.

No estoy haciendo un sacrificio, tranquilos, no paséis pena por mí. “Pero no puedes comer esto?" Me preguntan con cara de pena. Tranquilos, de verdad, estoy disfrutando como un enano. Dudo que odiéis tanto una comida como yo odiaba el brócoli. Igual, quizás. Más, no. Supongo que la mezcla de descubrir hasta qué punto es un alimento sano (de los más beneficiosos para nuestra salud), abrir mi mente ya que lo quiero ingerir y que están cambiando mis gustos cuanto mejor como, pero se ha convertido en una pieza básica en mi alimentación. Y no por obligación sino porque lo disfruto muchísimo. Como veréis si os animáis a investigar un poco hay muchos como yo. Gente que al encontrarse cada vez mejor, con más energía, dormir mejor, tener menos enfermedades (incluso el típico constipado), ir mejor al baño, etc… disfruta de la comida más que nunca. Tenemos un cerebro maravilloso.

No es aburrido. No, de verdad que no lo es. Estamos en las mismas. Comerse una ensalada con tomate, cebolla y zanahoria es aburrido de cojones. Hacerse una ensalada con lo mismo más frutos secos, lentejas, semillas, aguacate y vinagre balsámico no lo es. Basta darse una vuelta por Google, hay tantísimos libros de recetas. Tantos vídeos en YouTube (hay dos gemelos cojonudos llamados “The Happy Pear” que hacen videos con recetas de comida rápida vegana espectaculares). Recetas sencillas, recetas rápidas, con pocos ingredientes, complicadas, exóticas… Un mundo apasionante que te atrapa. No hay nada como comer (mientras comes de puta madre) pensando en el bien que te está haciendo.

“PERO ES QUE YO COMO FUERA MUCHÍSIMO”

Pues es cierto, es un putadón. Considero que no es un problema de falta de restaurantes vegetarianos o veganos. Cada vez hay más y son muy buenos. Personalmente no soy muy fan de ellos. Soy de comer muy sencillo y no busco las recetas muy elaboradas que suelo encontrar en estos establecimientos. But that's just me. Si buscáis encontraréis fácilmente muchísima oferta, ese no es el problema.

El problema viene del día a día. Somos tantos que desayunamos, comemos o cenamos fuera a menudo. Ya sea por trabajo o por tener comidas y cenas habituales con pareja o amigos. Y no vas a ponerte a buscar un restaurante vegano cuando estás entre visitas comerciales ni vas a obligar a tus amigos carnívoros a ir a uno.

Lo que más echo en falta es que los restaurantes cualesquiera tengan más opciones en sus cartas habituales. Y no, no estoy hablando de que un restaurante de comida típica catalana tengan Tofu (qué asco) en la carta. Wait, ¿y un salteado de ceps i mongetes? ¿Verduras a la plancha? ¿Alcachofas a la brasa? ¿Pasta integral con verduras? ¿Base de pizza integral con rúcula (comed más rúcula, probablemente una de las mejores plantas que podéis comer), tomate cherry y aceite picante?

Ellos podrían hacer más, pero yo he sobrevivido. Alguna vez he tenido que llevarme un tupper a una cena de equipo con los consiguientes jiji jaja de mis compañeros y otras veces he comido o cenado dos o tres entrantes que es donde más opciones veganas hay. El otro día cometí el sacrilegio de comer una paella de verduras con arroz blanco (no integral) y seguramente cocinada con caldo de pollo. Lo de sacrilegio era broma, ni me morí ni me preocupó ni un segundo. Eso sí, fue la comida que más me costó digerir en meses.

Es, creo, el tema más complicado si estamos decididos a adoptar esta dieta. Mi hermano, por ejemplo, ha decidido no comerse mucho el tarro cuando come fuera de casa. Lo entiendo perfectamente.

PERO YO SOY RUNNER (sic), NECESITO PROTEÍNAS E HIDRATOS

El día antes de su 40 (o 41, ni lo sé, ni me importa) cumpleaños, Rich Roll decidió cambiar su vida al agotarse al subir las escaleras de su casa. Típico padre de familia americano (del mundo desarrollado, diría yo), con algo de sobrepeso pero apariencia aceptable y con una salud razonable. Un poco de colesterol, tensión algo alta, que salía del médico con un “cuídate un poco pero estás prou bé”. Conocemos a miles así. Seguramente somos uno de ellos.

Rich Roll pasó de ser esto a ser la primera persona en hacer el Epic 5 challenge (5 ironmans en menos de una semana) en cuestión de 5 años. Todo ello tras adoptar una dieta de verduras, frutas y productos integrales.

No, no os convertiréis en el pavo éste de elegir esta dieta. No creo, vaya. Seguramente tendréis más ganas de hacer deporte al tener más energía y veros mucho más delgados. Sí creo que tanto él como muchísimos otros atletas veganos (Carl Lewis, Martina Navratilova) son buena prueba de que con una alimentación equilibrada a base de plantas y productos integrales tenemos todos los nutrientes necesarios para rendir. Las proteínas e hidratos en las verduras, legumbres, frutos secos etc… son las que necesitáis. Tanto en cantidad como en calidad.

No os estoy diciendo que no se notará en vuestro rendimiento. Os estoy diciendo que mejoraréis el rendimiento. Pérdida de peso hasta el ideal de cada uno, más energía, menos lesiones, mejores recuperaciones y mejores digestiones.

¿Os lleváis o tomáis suplementos para hacer deporte? Probad un zumo de remolacha  y unas nueces antes y durante el ejercicio.

“TODOS TENEMOS QUE MORIR DE ALGO. YO LO QUE QUIERO ES PERDER PESO”

En mi opinión, nadie debería tener sobrepeso. Ni un kilo. Cualquier kilo de sobrepeso es por algo que comemos mal o falta de actividad física. Y cualquier dieta milagrosa en la que SE DEBA comer poco, contar las calorías, comer mucho de algo o dejar por el camino algún nutriente (nutriente, no alimento) no tiene ningún sentido. Ojo, no toco la ciencia aquí, hablo de sentido común. Y cualquier kilo de sobrepeso es también peligroso para la salud.

Cuando leáis e investiguéis un poco descubriréis lo maravillosa que es la naturaleza. El por qué comer pasta integral no engorda mientras comer la blanca hecha con harina refinada, sí. O por qué en varios estudios donde se añadían a la dieta de docenas de individuos varios puñados de pistachos (como todos los frutos secos alimento alto en calorías), estos no sólo no engordaban, sino que en muchos casos adelgazaban.

De nuevo, opinión sin entrar en la ciencia. Los seres humanos no tienen que tener ningún kilo de más. Y si nos alimentamos con los alimentos para los que estamos hechos, no engordaremos. Y si tenemos sobrepeso, lo perderemos. No engordan las calorías, proteínas o hidratos, engorda la manera de ingerirlos. De absorberlos. Un sencillo ejemplo; ¿Por qué no engorda la fructosa (azúcar) de la fruta? Te puedes hinchar a manzanas que no engordarás ni un gramo. La fruta tiene la fibra suficiente para equilibrar de manera natural la ingesta del azúcar de la fruta. Easy game. Ahora prueba a hacerlo con el equivalente en cantidad de azúcar en una Coca Cola. Por cierto, dejad la Coca Cola. Es veneno.

Si queréis perder peso de manera natural comiendo la cantidad que queráis, probadlo. Probadlo una semana y ya notaréis un cambio. Y os podéis hinchar a comer, todo lo que queráis. Será lo que vuestro cuerpo necesita.

"QUÉ TÍO MÁS PESADO"

¿Por qué he escrito esto? ¿Por qué he sido tan cansino en Twitter? ¿O con mis amigos en mi día a día? I'm fucking sharing the love, dude.

Sí, estoy compartiendo el amor. No soy nadie para hacerlo y alguno se sentirá atacado. Os pido disculpas. Os aseguro que he escrito esto ilusionado y con la mejor de las intenciones. Tan bien me encuentro y tanto creo en ello que quiero compartirlo. En lugar de hacerlo en conversaciones esporádicas, 3 Tweets o un grupo de WhatsApp lo he intentado hacer poniendo un poco de orden a mis ideas. Éste artículo no basta, soy consciente. Tengo la esperanza de que al leerlo querréis investigar un poco. Que empecéis con un documental u os decidáis por uno de los libros. Y si ni eso, pues al menos comáis algo más de verdura. For you and your family’s sake.


EL CÁNCER

El cáncer es un tema muy delicado. No hay enfermedad que haya hecho sufrir a tantas familias ni enfermedad que nos dé más miedo como sociedad. Que ahora venga un niñato a decirnos que el cáncer de un familiar se podría haber prevenido, ralentizado o revertido puede verse como un insulto a pacientes, familias y médicos. De nuevo, os pido disculpas. Lo siento, creo en ello y así lo escribo. Si queréis, leeréis a quien sabe más que yo. Por supuesto jamás hay que dejar de atender a las recomendaciones de los médicos.

Creo que sobretodo es en la prevención y en etapas muy preliminares donde la alimentación puede marcar la diferencia de manera clara.

Buscad estadísticas en google y veréis como hay un patrón que no cambia. Más cáncer en países desarrollados. Donde la dieta consiste de más carne, lácteos y productos procesados.


RECOMENDADOS


How not to die: El autor, Michael Greger (link Michael), hace años que abrió una página web (nutritionfacts.org) sin ánimo de lucro plagada de libros cortos con información sobre nutrición. Veréis que, igual que en el libro, toda información está secundada con varios estudios médicos publicados. No es un libro pesado de leer. La primera parte consiste en 13 (creo recordar) capítulos sobre las enfermedades que más matan en América y los alimentos que pueden protegernos, revertirlas o incluso curarlas. La segunda parte consiste en un capítulo para cada uno de los 12 alimentos diarios imprescindibles para tener una dieta equilibrada y sana.

The China Study: Do your homework y veréis que T. Colin Campbell (link) no es un cualquiera. El estudio de China ha sido el estudio más bestia sobre nutrición y su relación con las enfermedades jamás realizado. De nuevo ciencia explicada de manera sencilla, lógica y centenares de pruebas.

Forks over knives: Leer un libro, aunque os podría cambiar la vida y la de los vuestros, es algo que lleva tiempo y esfuerzo. Un documental de hora y media no es tan complicado. Algo de ciencia, algo de la industria de la comida y sobretodo unos casos reales de personas que adoptan esta dieta y sus resultados.

Plantpure Nation: Lógicamente el hijo de T. Colin Campbell, Nelson, es un defensor a ultranza de las enseñanzas de su padre. Tras intentar proponer un programa piloto dietético en Kentucky, éste es rechazado por los políticos tras la presión de los lobbies de la alimentación. El tío decide hacerlo con sus propios medios en un pueblo de Carolina del Sur, el hogar de las barbacoas.

Fed Up: Toda la vida nos han dicho que comamos menos y hagamos más ejercicio para adelgazar y estar más sanos. Aparte del análisis de la industria de la comida en América (fliparéis con los Pizza Hut en los colegios de EEUU) veremos unos casos de niños con obesidad. Es cierto, en Europa no estamos igual que en América. Aunque hacia allí nos dirigimos. ¿O no tenemos un McDonald’s en cada puñetera esquina?

Cowspiracy: Tocando un tema que no he tocado. Si os importan los animales y nuestro planeta, éste es el vuestro. La industria de la carne es la que más daño le hace al planeta y el primer causante del cambio climático.

Nutritionfacts.org : videos, videos y más videos. Pruebas, pruebas y más pruebas. Todo documentado.


Thug Kitchen: Cuando os hayáis convencido, recetas con palabrotas.”Eat a goddam salad, your asshole will thank you”.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Yo (y quizá tú)

Creo que fundamentalmente somos todos bastante miserables, y que el detonante de todo lo malo es la baja auto-estima; eso se proyecta hacia fuera de mil maneras distintas.

La especie humana somos tremendamente inseguros y envidiosos, y casi todo lo que hacemos surge de un egoísmo descarnado. Nos comparamos con otros, normalmente con los buenos, y automáticamente nos vemos pequeños e inútiles a nosotros mismos en comparación.

Eso nos frustra, y de ahí salen comportamientos cómo la crítica destructiva y rabiosa, muy común, con el fin de elevarnos un poco a nosotros mismos por comparación; es la más visceral, infantil si quieren, y pura.

En contraposición a la anterior modalidad tenemos el elogio desmedido y ad-hominem, muy común también y con mecanismos inversos pero con el mismo fin; ahí se busca reconocer de partida la inferioridad para así evitar la comparación mostrando en definitiva una altura moral que compense los déficits terrenales.

El primer comportamiento es obvio y no merece mayor discusión; piensen en Cristiano Ronaldo o en Susi la administrativa gorda y fea.
Sí es realmente interesante el segundo, el mega-elogio hacia los amigos o compañeros, a menudo incluso los rivales. Es francamente interesante pues el individuo, envidioso por naturaleza, ve en su egoísmo que mostrar rencor sólo le debilita más, y opta por el elogio artificioso pero muy barnizado de sincera visceralidad.
Para que se hagan una idea piensen en cómo hablan unos de otros todos los actores de teatro o cine españoles/catalanes; el Rovira ese siempre termina siendo Cary Grant y Elías Querejeta Alfred Hitchcock. Muy bonito todo pero mucho más artificial que la sincera rabia y envidia de los del primer grupo.

Otra cosa que tendemos a hacer, inseguros y egoístas cómo somos, es NO jugar a aquello en lo que no triunfamos. Fíjense en los niños y en los refuerzos positivos que derivan de sus acciones. Con 20, 40 o 60 años actuamos igual; cuando damos puta pena en algo tendemos a evitarlo, y solemos andar por el mundo haciendo aquello por lo que tenemos relativo talento (cómo posts en un mísero blog). De nuevo, inseguridad y egoísmo: no queremos hacer el puto ridículo y egoístamente nos protegemos de él centrándonos en nuestras calidades.

Luego hay el figurita, el que “huye de la zona de confort” para alcanzar nuevas metas. El típico matao que con 96 Kg y 50 años se pone a hacer maratones. Ese, egoístamente, busca demostrar algo a la gente. Afirma que es un reto personal y que no quiere demostrar nada, pero miente sin saberlo; quiere pegar un puñetazo de ego sobre la mesa. Es capaz de meter horas y horas en algo que nunca antes le había interesado simplemente porqué en él se instaló la creencia de que “querer es poder”, sin llegar a entender que lo realmente estúpido es querer algo estúpido.


Yo, que reúno sin lugar a dudas muchos de los déficits expresados, todos seguramente (igual que usted), he dejado que el egoísmo y el amotinamiento en mis calidades -tal y cómo las percibo que no objetivas-, hayan terminado haciendo de mí una mierda de tío. 
Miren si no mi post anterior algo más abajo.

Mañana más...

miércoles, 28 de septiembre de 2016

¿Por qué dejé el golf?

Los motivos son varios y poderosos.

1-Bioquímica reversa: Cómo todo jugador de golf sabrá, el golf es una océano de sinsabores con gotitas de satisfacción. El muy hijo de puta hace que el océano de heces se diluya en esa gota celestial por algún mecanismo químico en el cerebro que no atisbo a comprender.

2-Jekyll and Hyde: Ahí estoy yo, atlético galán de mantequíllico swing dispuesto a darle. Ejecuto, la doy, y casi siempre va mal; donde hace 3 segundos estaba Nick Faldo hay ahora el voluntarioso gordo de mierda de cada mañana ante el espejo. Hartito de ese puerco.

3-Responsabilidad papal: No puedo estar sistemáticamente llegando a casa los Miércoles de mal humor y respondiendo con monosílabos (cuando no gestos de pota) al “¿Qué tal ha ido hoy?” El golf EROSIONA la buena vida familiar y nos miserabiliza. Odio además que mi hija me vea cómo lo que soy: un mierdas.

4-El Honor: porqué cabrones, en la claudicación, en la más sonrojante derrota, también hay honor. Terminar Iron Mans o hacer maratones en menos de 3h es de puto crack y os respeto y ADMIRO; yo, however, soy bastante malo en muchas cosas, más aún en el golf. Casi nunca a través de la voluntad se alcanzan los objetivos, y no por intentarlo más vas a conseguirlo cómo dicen los de Adidas. El tesón y el sacrificio normalmente se pagan con un puñetazo en el plexo solar, y no está exenta de honor la maniobra de poner los putos palos de golf a la venta en Wallapop y dedicarse a fines más altos, plausibles, y sobretodo, agradecidos.
Cómo la cría de bujías.


A la mierda.

jueves, 22 de septiembre de 2016

El globero (o 'El infiltrado')

A nadie importa el porqué; el hecho es que desde hace unas tres semanas decidí coger la mountain bike de Decathlon bottom-of-the-line que mi mujer me regaló por mi cumple cuando aún me amaba, y con los piñones oxidados y un dedo de mierda sobre el sillín, me monté en ella.
Tres objetivos:
1-Perder peso
2-Huír de casa (el móvil principal de todo ciclista en su fase inicial)
3-Ver lo que ve un ciclista con mis propios ojos.

Así pues me convertí en un globero en apariencia, que no en realidad. Tras mi primera salida a puto pelo, me petaron la próstata, tres huevos y un glúteo; concluí que necesitaba hardware de asistencia.
Cómo además soy pro-gadgets y Amazon-compulsivo procedí pues a ponerme un timbre de pederasta, un bidón, un sujetador para el móvil que me guiaría en mis trayectos de loser, una funda de gel sobre el sillín, un coulotte bastante caro, un retrovisor así pequeño, unas leds para ver y ser visto, y quizá algo más.
De gag de Monty Python.

La bici, tras mi tuneo globero, pesaba unos 3kg más, hecho irrelevante pues la bici es tan rematadamente mala que pesa el doble que una buena; además, cómo mi objetivo es sudar y perder peso, cuanto más pese la bici mejor –digo yo.
Así pues, tras trazarme rutas de dureza soportable y recorrido poco concurrido en Strava (la plataforma de los peores losers), fui progresivamente saliendo, tensándome, y en relativa medida, mejorando.

Pero no he venido aquí a hablar de eso: también me dispuse a explorar la vida del típico ciclista de fin de semana o tío normal que ves cualquier día.
En eso de la relación de los ciclistas con el mundo sólo hay dos tipos de personas:
1-Los que odian a los ciclistas
2-Los ciclistas

Pensé que siendo (cómo persona cabal que soy) del tipo 1, disfrazado de 2 podía sorprenderme a mí mismo y SORPRENDER AL MUNDO.
Así pues en cada salida que hago, a la ida voy cómo los ciclistas deberían ir y a la vuelta voy cómo van.
Si voy por una acera estrecha y viene una señora de cara ME PARO, pongo el pie en el suelo, dejo pasar a la señora mientras la saludo, y retomo la marcha. Os lo juro.
Si voy por la calzada (siempre voy en dirección contraria para ver el percal) en calle estrecha y viene un coche, ME BAJO DE LA BICI y me subo a la acera hasta que el tío ha pasado.
Si voy por calzada y viene tráfico subo a la acera, ya bajaré, y si por ahí viene un niño vuelvo a bajar, intentando SIEMPRE que mi presencia sea transparente a todos (ni menciono que jamás invado calzada en vías con relativo tráfico).
Si hay peatones despistados delante de mí, les doy un leve timbrazo acompañado de un “buenas tardes!” y se apartan atentamente.
Aun en fuerte descenso, si tengo un coche detrás clavo frenos mientras diverjo a derechas, le dejo pasar y retomo la bajada. Sin excepción.
Tendríais que ver las caras de las abuelas y los gestos de los automovilistas, dándome bien una sonrisa bien un saludo, siempre transpirando auténtico ESTUPOR.

De regreso voy cómo van ellos: plato grande piñón pequeño dando timbrazos como zorras, rebasando a 45 Km/h a madres que empujan cochecitos de bebés, rozando levemente a la gente con el codo mientras les afeito la patilla, y dando miradas asesinas a los niños de mierda que zigzaguean con su puto patín que al parecer está de moda. A mis espaldas suelo escuchar algún tipo de improperios, pero a la velocidad a la que corto el viento mis oídos no pueden identificar bien el calado de las observaciones de la chusma.

¿Y saben qué? Me resulta mucho más gratificante la ida.

Creo que dejaré de hacer el hijodeputa y usaré la cordialidad en cada metro de mi patético tránsito vital.

viernes, 15 de julio de 2016

Ni sé cómo titular esto



La Ley y el orden se basan en la asunción de que la represalia y el castigo disuadirán a cualquier miembro de la sociedad de realizar acciones perjudiciales para el grupo.
No siempre funciona, pero el hecho de que el potencial criminal tenga mucho que perder generalmente desalienta esas actitudes; eso se basa en el instinto básico y fundamental entre animales, entre ellos los humanos, de supervivencia y aversión al dolor.
Cuando hay un sector relativamente amplio y oculto en la sociedad que no tiene temor a la represalia pues no tiene nada que perder, la ley se torna estéril, y el mecanismo desmotivador pierde eficacia en su totalidad.

No tienen nada que perder por dos motivos:
Uno, que la vida jamás les dio nada, ni a ellos ni a sus padres, más que sufrimiento, muerte y miseria.
Dos, derivado del primero: que ante la absoluta desesperanza, su existencia no tiene valor y ante un pliego de ideas más o menos innovadoras (si matar infieles es algo nuevo), se abrazan sin dudar pues no tienen otras avenidas.

¿Qué salidas al conflicto debemos contemplar?
Habida cuenta de que la Ley, la represión judicial, el impacto militar y cualquier medio coercitivo/castigador les es irrelevante, habría que descartar soluciones (en el largo plazo) basadas en inteligencia y el soporte policial. Evitarán atentados pero nunca todos, y desarticular uno es cómo vaciar un cubo de agua de mar a la orilla.
La negociación se antoja también estéril, pues en su desesperación, no esperan nada de occidente (con razón, llevamos siglos dando por culo) ni aceptarán nada menos que su califato o no-sé-qué pollada que tienen en mente.

En nuestra ignorancia sólo vemos moros, pero gente como el maravilloso Xavier Aldekoa conocen y publicitan bien las atrocidades que esos integristas perpetran contra su propia gente.
Que si Sunitas y Chiitas, que si esto o lo otro, no entendemos casi nada; una cosa empero sí sabemos: que los perpetradores matan a gente que tiene un rol cero en nada.

Si no puedes reprimir ni puedes negociar, qué te queda ante un ente mucho más bajo que el más ruin de los animales?
El approach étnico, la represión de las masa y la ulterior expulsión. Cómo con los judíos pero sin matarlos, supongo. Echarles a todos.
¿Se podría culpar a Francia por hacerlo? (o al próximo país que reciba duro, y aquí tenemos auténticos fajos de números) ¿Podría Le Pen echar a 10 o 20 millones de personas del país?

Supongo que en un espacio dilatado de tiempo, y soportando una auténtica sangría, podría.
¿Sería lo debido? Depende: castigar injustamente a miles de inocentes musulmanes se antoja tremendamente inadecuado, pero no están castigando ellos a franceses inocentes?
¿Merecen más justicia sus inocentes que los nuestros?
¿Hasta qué punto son esos absorbidos de segunda generación corresponsables de conspirar/encubrir a los que luego detonan la bomba?

Obviamente un infinitesimal porcentaje de los musulmanes apoyan a los terroristas, pero ¿cómo sino por la vía del FACE CONTROL podemos intentar evitar más masacres?
Tradicionalmente, cuando no te entiendes hablando, no queda más que recurrir a las hostias, pero ante alguien que no teme las leches y que por cada palo que recibe entrega cinco, ¿qué cojones te queda?
Naturalmente no apoyo el control étnico pero entiendo que, habida cuenta de los últimos 100,000 años de historia humana, es una avenida que siempre está sobre la mesa y cómo tal forma parte del pliego de posiblidades.

Estamos ante un nuevo paradigma tan horroroso que lejos de poder solucionarlo lo único que podemos hacer es huir de él.