jueves, 20 de diciembre de 2012

Hoy, al menos hoy, soy un tío normal


Llevo meses esperando el momento de hacer este post, un ejemplo de superación personal y navegación con viento de cara, mala mar, y remos del LIDL.
Lo que ven aquí es un gráfico de mi peso desde mediados de Enero, día en que accidentalmente me pisé la papada y decidí empitonar el gran desafío de la pérdida de peso, hasta hoy.


Siendo como soy un ser carente de capacidad de sacrificio, cualquier empresa que ataque tiene que ser viable por la vía del micro-esfuerzo y el pasito-a-pasito. Si tengo que dejar de comer lo que me gusta o matarme a quemar, duro 3 o 4 días, no más, luego esta operación requería (y requiere) mucho tino y tacto, trabajo de orfebrería, y limitada tenacidad.
Muchas cosas han pasado durante ese vector temporal, y mis sacrificios han sido tan titánicos cómo inexistentes cómo intermitentes. Aun así, unos temillas a considerar:

1-Si esto no es una variabilidad de peso que ni un camello en Algeciras, que baje Sir Arthur Conan Average y me atice con una media móvil centrada de roble. Unos vaivenes de peso de un día para el otro sobrecogedores; cualquiera diría que me peso con bolsas del Carrefour aleatoriamente rellenadas de enseres. Anómalo.

2-El insondable valladar de los fines de semana: cómo vive Donald Polynomial que cada fin de semana es un subidón que cuesta 5 días erosionar. He vivido un bucle de subidas que offsetean bajadas y viceversa realmente esquizofrénico. Sinceramente creo que la mitad de los findes como más pero la otra como lo mismo o menos; el factor que me debe enfilar durante fines de semana y fiestas de guardar tiene que ser el alcohol. Tengo costumbre de pimplar bastante y en las sobremesas y envites, sea cual fuera su naturaleza, soy siempre la liebre que va atizando al pelotón –y a sí mismo. Si pudiera cortar por ahí otro velociraptor cantaría.

Tanto sacrificio no ha sido en balde: un día en un solteros contra calvos (creo que en Abril)  metí un gol de volea precioso que no hubiera podido realizar con mi antiguo sobrepeso, y el jueves pasado metí 6 de los 13 goles del equipo. En tennis llevo tres victorias seguidas y en hasta dos ocasiones realicé un servicio-volea llegando al cuadro de recepción antes de que anocheciera.
Por lo demás, estoy igual de focoso que antes pero más débil y blanquecino, más aun con el ridículo hábito de correr (no tanto como debería) lo que contribuye, no tanto a la pérdida de peso como al correcto ensamblaje de las articulaciones y desacartonamiento muscular.

Hoy, por primera vez en unos 10 años, soy ‘NORMAL’ de acuerdo con los estándares del BMI (la formulilla de peso y altura). YA NO SOY UN HOMBRE OBESO, y doy gracias a Dios por ello. El objetivo ahora es llegar al nivel ‘¿Tienes SIDA?’ para luego rebotar 2 Kg hacia arriba y estabilizarme.

Este post ya lo tenía preparado desde verano (vean en la gráfica la fecha en que creí que iba a conseguirlo) y lo publico hoy, joder. Mañana pesaré 81.6 de nuevo y toda esta historia de superación personal parecerá cómica. Esto no tiene solución a no ser que aplique mayores dosis de sacrificio, cosa que ni por asomo tengo previsto realizar.
Pero hoy, al menos hoy, soy un tío normal.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

'El entrevistado sí cree que tal'


Oh, mese olvidó ayer:
Luego está la de mi ex-jefe alemán (quien obviamente me entrevistó a mí en su momento) que tiene su qué.
Es la tan manida de que ‘Si fueras un animal, ¿cuál serias?
Estoy bastante seguro de que se trata de la típica pregunta basura de manuales de los ’70 que tiene un tabla de correspondencias, rollo ‘Loro=egoísta” y mierdas así.
Da igual porqué ni mi ex-jefe tenía esta tabla ni tenía ningún interés en su resultado; lo que ocurre es que el entrevistado sí cree que tal tabla existe y que alguien mirará qué pasa.
Y eso es lo cojonudo.

La primera reacción es de estupor, seguida de la asociación a esta hipotética tablilla de correspondencias y la necesidad de sacar un animal decente.
El tio, ¿pues qué va a decir?, que ‘león’ o ‘águila’ o tal. No va a decir ‘comadreja’ o ‘gusano de seda’.
Y ahí es dónde mi ex les atizaba duro:
-Con que águila, ¿huh? ¿Qué pasa? ¿Crees que ves las cosas mejor que los demás o te gusta abalanzarte sobre los indefensos?
Y el otro, flipando.

-Mono
-¿Mono? ¿Qué significa eso? ¿Qué vas de graciosillo por el mundo?

-Tigre
-Ah, tigre! O sea que eres un tío violento y confrontacional, ¿no?

Y la gente flipaba. Además (en el caso descrito él era el entrevistador Alfa y quien fuera  –en este caso yo- el Beta) el muy cabrito miraba al Beta cómo con cara de susto o desaprobación mientras el candidato respondía.
La gente terminaba diciendo auténticas inconsistencias.

A mí no me la metió. Me preguntó si me gustaba el fútbol y le dije que sí. -Qué equipo? -El Barça.
Y me dio el trabajo. Tío ciertamente desconcertante y enigmático, surreal, heterodoxo e intrincado; aun así, un gran tipo con mucho ojo para la gente (ya querría yo tener el tino que tiene él).
Yo no uso la del animal, que me entra el descojono y además no sé ver bien qué aporta.

martes, 18 de diciembre de 2012

Cuéntenos, en 2 minutos máximo, su vida


De un tiempo a esta parte, desmotivado por el redundante hastío de las entrevistas de trabajo, he optado para darles un toque más funky.
He abandonado progresivamente aquello de ir repasando el currículum del candidato y echando preguntilla aquí-preguntilla allá y me he decantado por sacar al rival de la pista, meterlo en el bosque, y ver cómo se desenvuelve ahí.

Sí: sin entrar en el campo de la tortura psicológica y buscando siempre un valor añadido, he optado por intentar ver de qué tipo de persona se trata lo que suele triangular a cuan bien trabajan. Me da igual lo que sepan o no, dónde hayan trabajado o qué credenciales presenten; normalmente la buena gente hace el bien y la mala el mal. Yo quiero gente de bien, no mamones con MBAs en Maryland.

Luego, claro, dos elementos esenciales: la capacidad de síntesis (pivotal) y la ausencia de basura. Vean:
Cuéntenos, en 2 minutos máximo, su vida.
El tío perplejo. “¿Se refiere a mi vida laboral”
“O a la civil; sorpréndanos”.
Me dan igual sus vidas pero ahí se ve si el tío es capaz o no de estructurar un discurso muy largo en un tiempo muy reducido. Y se ve también si su asignación del tiempo tiene sentido o se queda enganchado todo el tiempo en su primer trabajo.

Cuénteme una ocasión en que su participación marcó diferencias.
“En el trabajo”
“O no. Dónde fuera”
El tío frito. Ahí no sólo debe acordarse de algo que le valga sino que debe ser capaz de exponer algo que ignoro y no me importa de manera que esa participación positiva transpire al entrevistador. Normalmente se enredan.

Esta los mata: ¿Se considera usted ambicioso?
Uf. Tienen tendencia a decir que sí pero en realidad no, o al revés. Se sienten culpables por afirmar que son ambiciosos y tienden a subrayar 80 veces que nunca apuñalarían a nadie. Ahí les suelo dropar un “Excusatio non petita…” contra la que intentan una torpe volea que termina en la grada.

Luego le doy una vuelta de tuerca al clásico de ‘cuál es su mayor defecto’ (que inexorablemente termina con la respuesta de que “soy demasiado perfeccionista”) con la siguiente fórmula:
Ser perfeccionista es sin duda su defecto más destacable. ¿Cuál es el segundo?
Claro, los cabritos ya se saben la anterior de memoria pero jamás ponderaron una segunda. Suelen escapar vivos con lo de que son impacientes, salida que compro tersamente.

La que más me sirve es esta:
Entre tener algo imperfecto pero mayormente operativo mañana y tenerlo perfectamente terminado en dos semanas ¿por cuál se inclina usted?
Dramática. LA CPU se les pone a 100% y nunca saco nada en claro. Generalmente, cualquier asomo a la perfección aunque sea tarde implica descalificación total del proceso salvo argumentario de calado. Pegan con esta pregunta unas derrapadas de aúpa.

Clásico siempre vigente:
¿Alguna pregunta para nosotros?
Pregunta por pelas, descartado. Por timings, puede valer. Por entresijos que no ve claros, OK. Por algo concreto que he dicho a lo largo de la entrevista, WIN.

La respuesta a todas estas preguntas y algunas más -cómo nivel de inglés, brevedad, precisión e impresión general que me da el tío (intento no fichar a tías pues trabajan peor, crean más sidral y si están buenas te la pueden liar)- se valora de 1 a 5. Luego cojo y hago la media. Número más alto gana.


Detalle intencionadamente desenfocado de mis notas de trabajo

Lo importante es que todo el mundo se vaya a casa convencido de que la entrevista les ha ido muy mal. Luego gana uno, y seis meses después nos descojonamos cenando tajados con el equipo ideando nuevas preguntas para los futuribles. A lo largo de esa cena mucho jiji-jaja pero uy! si pudieran volver a ver sus pálidas caras y balbuceantes respuestas meses antes…

Puede parecer un post frívolo pero les aseguro que cada pregunta persigue algo y que disparo con tino.
Si se les ocurren más o mejores, comenten. Las usaré.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Tópicos

Mirar el dedo cuando le señalaban la luna, aparte de ahorrarle el absurdo esfuerzo de mirar un astro irrelevante, le salvó la vida el día que sus enemigos intentaron asesinarle con un dedo-bomba.

martes, 11 de diciembre de 2012

Men who dance


Si en el nivel 10 de mi atrocidómetro está violar y comerte tu propio bebé nato hace escasas horas, en el 9 está que un hombre baile.
QUE UN HOMBRE BAILE.

Creo que mi escena inicial deja bien a las claras mi sentir y no entraré en disquisiciones bárbaras sobre la naturaleza de aquellos machos que bailan, pero sí debemos ahondar en sus motivaciones.
¿Qué empuja a un hombre a bailar? Varios motivos; no me avergüenza reconocer que YO HE BAILADO y que quizá algún día, en Río bajo una nueva identidad y plenamente encocado, llegue a volver a hacerlo.

En general el motivante es lúdico-festivo o de corte apareatorio. Dado que los bares cierran temprano y que se termina yendo a reventarlo todo a una disco dónde hay música y es tenuemente viable la conversación, bajo los supuestos de:
A-Taja mayor (con o sin ingesta de fármacos intra o extra colombianos)
B-Cansancio acumulado que nubla el juicio
C-Ánimo de lucro formato ‘fragor del momento’
D-Confusión por all of the above
…es menos inadmisible que un tío baile -toda vez que SIEMPRE se sostenga AL MENOS un (1) cubata. Se entiende por supuesto que el sujeto moñoide baila como medio para estar en pista sin dar puta pena y para intentar zamparse a algún putòt.

El supuesto anterior de inadmisibilidad leve exige que al cubata sostenido (enfundado en el bolsillo del pecho de la camisa también es válido) se le añada un bailar torpe y apenas perceptible. Recuerdo en alguna ocasión estar yo completamente desatado y pensar “Dios Santo, qué bien debo estar bailando hoy!”, verme de repente reflejado en algún espejo de esos que presiden todas las paredes de los clubes y adonarme de que estaba virtualmente inmóvil. La luz esta que se lleva tanto de flashes cortos ayuda a que parezca que un tío paralizado se mueve.

Y luego está lo otro, lo gravísimo: el tío que baila bien. No voy a entrar a etiquetar a estos sub-machos (pues blogger me pone en la lista negra por improperios y homofobia), pero sí diré que eso no, que eso YA NO. Tengo un amigo que baila bien y cada vez que salimos me apetece mares abofetearle hasta dejarle inconsciente. Y tengo otro que también baila muy bien, pero exclusivamente el ‘line-dancing’ de ese de los cowboys (él es un granjero de por ahí Vic) que, además, me gusta bastante ver y me recuerda tiempos diferentes.

Pero en general, desengáñense, ninguna tía medio normal consideraría ni que fuera con fines fontanéricos entablar cualquier tipo de relación con un tío que bailara bien.
Ver a un tío bailar es cómo ver a un tía hurgándose la nariz o dejando ronchazas de palomino en las bragas; algo simplemente inconcebible.
Ayudémonos a dejar un mundo mejor a nuestros higos. La realidad supera la adicción.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Sons of Anarchy -The review


Diversas fuentes me decían que esta serie estaba muy bien.
'Os escucho' les dije.
'Pues va de una pandilla (Dios mio!) de moteros (oh no!) en California (GTFO) que se dedican al tráfico de armas (not again, please) y sobornan a la poli y se meten en jaleos con otras pandillas... está muy bien (ya).

Impeorables credenciales, IM-PE-O-RA-BLES.

Lo que es peor aún es que me puse a mirarla y todo ello es RIGUROSAMENTE cierto.
Efectivamente: la serie va de una cuadrilla de traficantes de armas en Harleys que hacen el capullo por ahí, abusando de la ciudadanía, del Sheriff, matando a civiles y criminales indistintamente e yendo así desaliñados con chupas de cuero y pelo largo. Tienen su club social dónde se tajan y se cepillan a furcias, presentan comportamientos manifiestamente macarras, y forman un entramado mafioso no-menor con la perenne amenaza del trullo y tal. Una fórmula ya manida en los años 60 y absolutamente intolerable hoy. 
Para cortársela.

Aún empeora: la evolución de la historia tiene una linearidad híbrida, dónde alternan una trama que se va desarrollando a lo largo de los capítulos, con una línea argumental específica a cada episodio (cómo ‘El Equipo A’, digamos). Esa trama específica a cada capítulo es un seguido de burradas que parecen sacadas del videojuego GTA: “Ve a casa de tal y roba las armas”, o “Evita que el camión de drogas del malo llegue al punto B”, o “Pon una emboscada a esa comitiva de coches y secuestra el tío X”. La simplicidad y absurdidad de las diferentes ‘misiones’ es laughable at the very least.

Guess what?
No sé si es por la cinematografia, las backdrop stories, los personajes o los actores, pero la serie funciona de puta maravilla.
Me tienen particularmente cautivado ‘La Padrina’ -que es la matriarca que vela por la cohesión grupal- y una agente federal de ATF (estoy terminando la S01) que tiene un encanto que me esntusiasma.
De hecho creo que lo que convierte este show en extraordinario son los diálogos. "¿Por qué no intentas desenroscarte ese pene que traes? Ser una chica también es divertido" le dice la Madrina a la fulanita de ATF. Excepcional.
Las interpretaciones de los 'moteros', el Sheriff y casi todos en general (permítanme cuestionar al protagonista guapito) es francamente notabilísima. 

En definitiva: mírensela si pueden, no les decepcionará –sorprendentemente.

martes, 4 de diciembre de 2012

Me topé de cara con un focazo


Salí a correr de nuevo ayer, descojonado, arrastrando los pies, con harapos propios de un votante de IC-V, desaliñado y desmotivado as usual, dispuesto a correr sin motivo, rumbo o beneficio plausible hasta que los pulmones me abandonaran. O me coge flato o me mata una rodilla o se me diseca el sóleo o me peta la otra rodilla o me duele un hombro o tengo un amago de esguince o me vuelve a matar la primera rodilla. Parece que tenga 48 afecciones que se manifiestan aleatoriamente como las luces de un árbol de navidad. Efectivamente, esto de mi footing tiene todos los ingredientes para ser flor de 6 semanas. Voy saliendo pero por pura inercia, parecido a mi matrimonio o el vuestro propio; como una roca rodando ladera abajo.

De bajada hacia el punto B, llevaría 1.5 Kms, me topé de cara con un focazo que venía con los ovarios por montera; gorda, con la tez congestionada, y seguramente mal follada –if at all. Tuve la tentación de seguir 100m, darme la vuelta y a la postre rebasarla, para así conseguir MI PRIMER ADELANTAMIENTO EVER. Aun teniendo estándares morales modestísimos, me pareció una fea manera de cobrarme mi primera víctima, y en un acto galante y decente, seguí hacia B.

Cuando se me hincharon y decidí que ya me las vería y compondría para regresar a casa desde tan lejos, proclamé a los 4 vientos que ese era el punto B y me di la vuelta.

Había completado el Km 4 a mis tradicionales 7 Km/h (ritmo de pekinés tenso), cuando a lo lejos vi un culo. Un buen culo. Como un guepardo hambriento inicié mi fase de calibración del gap. Unos 60m. Estacionario. Tap-tap-tap-tap, yo a lo mío. 60m de gap. Yo a lo mío, tap-tap-tap-tap.
Fue en la tercera o cuarta calibración cuando me dio 50m. Si apretaba, mi sueño podía convertirse en realidad, y cual Rocky Balboa en el asalto 11 ante el coloso Ivan Drago, me fui viniendo arriba y arriba en franca progresión hasta zancar como el propio Muammar Gaddafi y superarla.

Ni le vi la cara ni la edad pero a tenor de la información de la que disponía (el culo) se trataba de una hembra joven, fértil y seguro que no le faltaba un nabo que llevarse a la boca caso de requerirlo. No me giré ni hice aspavientos ni butifarras; seguí como si adelantar a otros corredores fuera lo que normalmente hago.

Luego mirando las estadísticas, noté que hice ese medio Km en menos de 3 minutos, un 40% más rápido que mi velocidad de superpetrolero estándar. Ahora, claro, arreció el temor del otro post, por lo cual tuve que seguir dando cada gota de mi hemofílica sangre hasta poner 6m de por medio y romper por una calle inusual repentinamente ante el temor de ser desdoblado por la moza. Una semi-digna manera de añadir a la joven a mi palmarés de títulos atléticos.

Si no os parece triste mi vida no tenéis corazón.