viernes, 27 de abril de 2012

El día D


Creo que todos nos vamos lentamente haciendo a la idea de la marcha de Pep Guardiola. Huelga decir -pero me apetece hacerlo- que su tasca desproporcionadamente beneficiosa, pinacular y ejemplarizante jamás será olvidada. Jamás. 
Ha sido, y no me avergüenza decirlo, unos de los hombres más importantes de mi vida. Hizo mi existencia mucho mejor durante 4 años y eso es algo que siempre le agradeceré. Posiblemente nunca volvamos a ver tal densidad de títulos que, en añadidura, se han conquistado a través de la estética y el señorío. Fui en extremo reticente a su contratación y arrodillado proclamo que erré con una flagrancia pocas veces antes vista.

No entraremos en una oda que ya se hará en los medios camisados. Hoy quisiera contarles algo que ya saben y algo que quizá no. Lo primero es obvio pero quizá no se han fijado.
Se va porqué está petado. Como comentábamos anoche en twitter con Jaume Torres y Alfons, han sido 4 años a 7,000 RPMs, dónde cada partido ha tenido que ser una final. No por ser Guardiola un tío exigentísimo sino porqué una vez enfrentados a las fuerzas del puto mal como nos hemos estado enfrentando, o lo das TODO en cada puto partido o eres carnaza.

No ya sólo por el poder fáctico y financiero de la béstia, sinó que cabe añadir las campañitas del Villarato y todos los carros y carretas que tuvo que aguantar des de Madrid. Y luego, con Rosell, la rancia y casposa rama reaccionaria del Grupo Godó que empezó a echar puyas, lo de ‘al suelo que vienen los nuestros’. Desde que llegó el mongolo de Rosell, además, actuó como Presidente in pectore y cómo único portavoz creíble del club. Ahí es nada.

A todo eso, el maligno iba gastándose millonada tras millonada, mediatizando a los árbitros y pegando patadas. Cada partido era una final, 60 partidos al año, con complejidades procesales incluidas como el despido de Eto’o y la inexitosa búsqueda de un 9 que le pudiera suplir entregando similares cantidades de gol. Esto, al cabo de 4 años, es difícil de soportar. Por todo eso se va Pep.

Paralelamente, y cómo catalizador primario de la decisión, hay el tema de la salud de Tito Vilanova. Está mal y seguramente no pueda seguir viajando y trabajando. Para Guardiola el rol de Tito es vital y no entiende el desempeño de sus tascas sin él. Los jugadores lo ven igual.

Y como factor adicional que le rompe los cojones, hay algunos temitas nocturnos. Guardiola no tiene ganas de enfrentarse a problemas extradeportivos. ¿Es responsabilidad de un entrenador hacer ver a un futbolista que estar metido en timbas de póker de altos vuelos no es la mejor situación para desarrollar su profesión y que puede acabar afectando a su salud? 
Sostengo que algo gravísimo ocurrió en las horas previas al FCB-rm; no sé si lo de la filtración, una enganchada con Piqué o si anunció su marcha, pero algo ocurrió. Desde ese día a los jugadores les cambió la cara.

Celebro su marcha. Porqué de haber sido él, yo hubiera petado bastante antes; porqué se va por la puerta grande habiendo hecho todo lo que ha podido y dando una buena imagen hasta el último suspiro; porqué con una salida a tiempo (soy un gran defensor de saltar de la ola antes del descenso) se evitan malas temporadas y, sobretodo, divisiones irreparables como la resultante de los dos añitos tontos de Cruyff en los 90. De haberse ido tras Atenas o al año siguiente, pudiera haber sido un activo de consenso para el club. Con el enturbiamiento de los años 94 a 96, quedó poco más que inhabilitado para volver amén de que él mismo quedó muy resentido con el club o parte del club y entorno.

No podría soportar ver pañoladas en el Estadi o que la gente se pusiera en su contra, elementos todos a los que estamos condenados si se queda. Alves, Adriano, Puyol, Abidal y Xavi están agotando su ciclo de vida como futbolistas de élite, Piqué tiene problemas extradeportivos, Pedrito deportivos, Messi motivacionales, y cómo no corra el aire nos vamos a meter en un bucle peligrosísimo.
Aceptémoslo, the time is right.

Guardiola se va ahora y más allá de las repugnantes mafias catalanas, es y será un candidato de consenso que está ahí y que, cuando le necesitemos, acudirá. Él es más valiente que otros y sí antepondrá el club a su comodidad personal algún día de nuevo.
Por todo ello no me queda más que decir ‘hasta pronto, Pep’. Esto no es un adiós, es un ‘hasta luego’. Sé feliz y descansa hasta que regreses, que cuando lo hagas habrá mucha tela que cortar.
Et trobarem a faltar.

jueves, 26 de abril de 2012

Dos cavazanjas del Chelsea en el sofá


Cómo que no he leído nada no sé si alguien ya ha habrá dicho esto o no. En cualquier caso, como que necesito sacármelo de dentro y hoy es un día en que la gente quizá pueda razonar algo mejor que ayer, ahí voy.

El barcelonismo es una comunidad de extremos que a menudo demuestra pobre juicio; la situación actual no es una excepción. Tras años instalados en el caspismo fatalista, hemos virado 180 grados hacia el infantiloide waltdisneyismo en que quien muestra desaprobación sobre aspectos puntuales es un puto tribunero y lo que se lleva es la euforia, la apología del tiki-taka, el elogio incondicional y orejérico, y el integrismo bonbasalunista en general.

Tan nefasto es lo uno como lo otro, pero no gusta oírlo. Afirmar que lo hicimos todo bien y que perdimos por mala definición o por mala suerte es un análisis absurdo. Y contraproducente. Perdimos por errores nuestros, propios, tanto de Guardiola como de los jugadores, y sobre todo, por presentar una pobre mentalidad. Decir eso probablemente ayude más que decir “Gràcies per tot, Pep”.

Porqué llegar a ¾ de campo cuando te han regalado ¾ de campo no es tremendamente meritorio, y porqué repetir ad infinitum el bucle
1.       Xavi recibe centrado,
2.       se da la vuelta,
3.       levanta la cabeza,
4.       la pisa,
5.       amaga con pase por dentro,
6.       no lo ve claro,
7.       la pisa,
8.       abre al ala derecha,
9.       dónde el extremo se prepara para el challenge,
10.   pero no lo ve claro,
11.   la pisa,
12.   toca atrás para Xavi
13.   ver punto 1 hasta 7
14.   en punto 8 cambiar derecha por izquierda
15.   del tirón hasta el punto 13
 
… para mí, no es jugar bien. Nada bien.

Tener posesiones del 82% terminando 1 de cada 15 jugadas, a menudo con un chut de canario, no es jugar bien. No diré qué creo yo que debería hacerse, es demasiado obvio, pero sí creo necesario decir entre tanto “Gràcies Pep, gràcies equip”, “Hem estat superiors però no hem tingut sort” que situaciones excepcionales requieren medidas extraordinarias, y el Barça no supo encontrarlas.

Si amén de bloquearnos ante la táctica del murciélago de Di Mateo seguimos concediendo un ratio de goles/ocasiones del 75%, pues creo que objetivamente no podemos hablar de un gran desempeño de los nuestros. Lo que, insisto, no tiene nada que ver con desear que se pire guardiola ni acuso a Messi de nada. Simplemente intento contextualizar unos hechos obvios a mi parecer que creo que el gran público no está tratando con rigor.
De haber sido un seguidor del Chelsea en el sofá me hubiera descojonado y le hubiera dicho a mi padre: “Tenemos suerte de que estos tíos están empanados con su passing game. Están obcecados y no razonan. De no haber sido así nos hubieran metido un carro”.

martes, 24 de abril de 2012

Aceleración cardíaca que asociaríamos a excitación


Es curioso constatar cómo evolucionan las tecnologías. Mientras unas avanzan más allá de nuestros sueños más salvajes (¿han visto esas tapas de wáter que dejas caer y aterrizan amortiguadas?) otras parecen involucionar, cómo el paranormal paso atrás de las braguetas de botones Vs la tecnológicamente superior cremallera.

Hoy les hablaré de algunos avances para mí significativos en el campo del marketing, con la ventaja (en contraposición a la patillera  dinámica habitual) de que esta información me la proporcionó una profesional del ramo y está fundamentada. Al parecer Mango, Zara y estas tiendas de ‘moda’ (*) no sólo ponen música ‘moderna’ en sus tiendas sino que esta tiene un tempo calculado y el establecimiento tiene unos sub-woofers de cojones, lo que crea una vibración (por longitud de onda de los graves) en el pecho de la clienta que da (o ellos creen que da) cierta sensación de aceleración cardíaca que asociaríamos a excitación. Luego compran, creen ellos (los expertos en neuro-marketing, que así es como llaman a la publicidad subliminal sin publicidad).

No les chocará saber que muchas tiendas meten unas maquinitas que liberan spray en los conductos del aire acondicionado con sus aromas característicos. Así en Pronovias hay cómo un aroma muy floral y virginal (a pesar de no tener ni una clienta virgen) y en otras hay aromas más tal, no me acuerdo de la explicación. Lo que me chocó es que, si se fijan ustedes, verán que muchos de estos hornos/panadería que desprenden ese olor a pan recién hecho tan delicioso si se fijan, no tienen horno ni nada que se le parezca. Ese lúbrico aroma a croissant crujiente, recién hecho y humeante también sale de una maquinita escondida tras el mostrador.

Me recuerda a ese amigo mío que antes de salir se metía un pañuelo en los cojones media horita para que absorbiera el aroma; luego lo doblaba bien y se lo metía en el bolsillo del pecho. Sostenía él que el olor a huevo atraía a las hembras.
El tiempo no pareció darle la razón pero qué sabrá el tiempo de estas cosas.
Tiempos convulsos.

(*) Defino ‘moda’ como la incapacidad del individuo de tener gustos propios a tenor de lo cual se ve obligado por debilidad y estupidez a tomar prestados los de la mayoría, mayoría que tampoco tiene la personalidad suficiente para tener gustos.

lunes, 23 de abril de 2012

Beyond my bloody grasp


El martillo de Satán nos golpeó con fuerza nuevamente el Sábado. Un amigo perdió la vida de parada cardio-respiratoria en los últimos minutos del Barça-Madrid.
En el descanso se ausentó del bar harto del griterío, se fue a casa, encendió su GolTV, y se murió. Al llegar a casa su mujer –que se había quedado en el bar con todos- se lo encontró en el suelo agonizante.
Avisó, llegamos a los poquísimos minutos (estábamos en el pueblo), y se le intentó re-animar sin éxito. No dejó con cuarenta tacos, una hija de dos, y casado en Septiembre.

Ahí viví un episodio que me marcó y dejó marcado para siempre. Un evento tan terrorífico que mientras tecleo esto se me humedecen los ojos.
Ese instante, esos 20 segundos, me helaron la sangre de tal manera que cada vez que lo pienso no puedo evitar llorar. Lo que me desgarró no fue ver el cuerpo del difunto sino los gritos de la madre que escapaban de una tétrica burbuja de sollozos mientras ella abandonaba el portal; la incredulidad más tremenda, el estupor más salvaje tras ser sometida al castigo más inimaginable, el de enterrar un hijo. Y chillaba destrozada “No és just, no és just”. Y se la llevaron calle arriba mientras el medio centenar de personas que nos congregamos alrededor del portal bajábamos la mirada, y nos secábamos las lágrimas de las mejillas.

Esos gritos tan desgarradores tras los cuales, mientras se alejaba confortada por sus más cercanos, quedó un silencio pétreo, cómo nunca había oído antes, tan solo roto por el sirimiri del moquear de la gran mayoría que no podíamos detener el llanto.
Hubo un silencio, que se dilató hasta que se fue la ambulancia y se llevaron el cuerpo, como jamás he oído antes. La consternación mas tremenda jamás experimentada. Hacía una hora que estaba en el bar cagándose en todo y ahora estaba en una bolsa de plástico. Un buen tío, un buen padre, un buen marido.

La semana pasada tuve un conato de iluminación durante el funeral de mi abuela. Mientras escuchaba al cura soltar su protocolo sobre que dios ha llamado a su hermana a su lado para seguir haciendo el bien, lo de los caminos inescrutables y tal, pensé: “Mirad, cabrones: haced lo que queráis con vuestros putos rituales, me da igual, pero no ensuciéis el nombre de mi abuela con vuestra parafernalia infantil. Que intentéis vender esta basura a la gente que lo necesita me parece bien, pero que justifiquéis lo injustificable con basurilla dogmática me ofende. Peor aún, que intentéis hablar de un bien ulterior para la muerte de nuestras personas queridas me irrita. Se han muerto. Como un gato o un saltamontes. Miremos adelante pero por favor evitad ajustar esa luctuosa pieza a vuestro puzle de burradas esotéricas”.

Y así el Domingo, mientras atendíamos destrozados al tanatorio dónde el desfile de gente destrozada no se detenía, me acerqué a su madre, sedada y tocadísima, la abracé con fuerza y le dije, de manera inequívocamente visceral e inadecuada:
“Pili, em cago en Déu”. Me salió de dentro, no es lo que quería decir; no quería decir nada.
Y ella me abrazó más fuertemente aún.

martes, 17 de abril de 2012

La muerte es bella


Entonces alguien saca un papel, busca de entre el follón de papeles un bolígrafo, y arremete contra el resto con un “A ver, ¿a quién hay que llamar?”
Es el momento en que se hace un listado de la gente quien nos consta que querrán ir al entierro. Gente que no sabría hoy, por la naturaleza de las cosas, que ella ha muerto, pero lo sabría en las próximas semanas o meses. Primos lejanos, amigos de la infancia, y en definitiva, los pocos aun vivos con los que existió un vínculo, no de cercanía aplastante pero sí de afecto mutuo.

Se entra así en la dinámica más operacional de la defunción, aquella de ir a hacer papeles –no con la fluidez que cabría esperar habida cuenta del trance que están atravesando los ‘clientes’-, que venga el doctor a certificar que está muerta (trabajo interesante y asumo que bien pagado), y finalmente la llegada de los camilleros que se llevan el cuerpo de tu madre o esposa de la misma manera que operarios de Ikea te meterían un sofá en el salón. Ellos no ven una persona que ha vivido una vida sino un bulto. Se lo llevan, los papeles ya se han hecho en Sancho D´Ávila y entonces, al menos en mi caso, nos encontramos toda la familia en el salón de casa de l’àvia sin l’àvia. Por primera vez ever.

Como es normal algunos llegaron antes que otros al lugar de los luctuosos hechos. Yo llegué de los primeros, otros vinieron al tiempo, y a lo largo del goteo de horas los primeros fuimos digiriendo los hechos con relativo adelanto respecto a los últimos. Se dio entonces esa sensación que todos hemos tenido a veces de llegar hechos un flan a un funeral en el Tanatorio y ver a los más cercanos al difunto departiendo desenfadadamente sobre fútbol, coches, o las playas de Cadaqués. Y nos decimos “Joder la hostia, ya es insensible la gente, ya” pero cuando lleva uno 3 o 4 horas buceando en dolor y sollozos, siempre llega ese momento en que el cuerpo te pide temática ligera y un poco de tal, que llevamos 2 horas mirándonos todos los propios zapatos.

Y bueno, ahí estamos todos, y más allá de apreciaciones organizativas, ya no hay nada que hacer hasta que abran el velatorio en el tanatorio. Mañana a tal hora. ¿Y ahora qué? Y se sacan ora anécdotas del fallecido, ora cábalas sobre si la Liga sí o no, y asín como si no hubiera cojones de irse a casa, como si todos nos sintiéramos culpables de seguir con nuestras vidas. Y se alarga la xerrameca hasta suena una alarma: la hora de las pastillas de l’àvia. No hay abuela.
Y abres la nevera y ahí está su comida. Y la cierras y regresas al sofá.

Y así pasa la vida; como si tal.
Y yo que soy como soy, no pude evitar preguntarme quien estará en la lista que confeccionen mi mujer, mi hermana y mi hija, o cualquier combinación de esas y quizá alguien más.
Seguro que me la dan a leer hoy y me quedo de pasta de boniato.
O quizá habrá exactamente quien yo esperaría que estuviera a día de hoy.
Pensamientos…

martes, 3 de abril de 2012

CALÇOTAJAS: The True Story

Algunos conocidos extranjeros y/o españoles me hablan maravillas de la gran tradición catalana de las calçotades. Les digo que esto siempre se ha hecho pero que sólo en los últimos 5 o 10 años ha pasado a formar parte del imaginario colectivo gracias al hecho de que los de campo han logrado hacer creer a los imbéciles de Barsalona que la calçotada es una bella costumbre ancestral deliciosa y tal. Está de moda ahora, a cuantas más haces más socialmente activo y churriguay eres, y han pasado a ser –cómo el esquí hace 20 años- una cosa que da caché.

Hay en esencia dos modalidades:
-La verdadera, calando fuego a rastrojos y ramas en el campo e intentando conciliar las órdenes contradictorias de los 8 machos alfa que aseguran tener el culo pelao.
-La falsa, en resturantes, en que te sientes o no, te pongas el babero o no, los guantes o no, estén muy buenos o no, te clavarán €40 por algo que vale menos de €1 o sí.

Hablaremos de la primera que es la que me gusta más. Se hace en la masía del papa de algún amigo o en la barbacoa que alguien tiene en algún sitio. Se caracteriza por varias cosas:
*Una tremenda desviación estándar entre horas de llegada. Los primeros llegan a las 11 de la mañana y los últimos a las 3 casi. Este extremo causa bastante estrés al organizador y a los caninos comensales.

*Ocurren bajo el tremebundo influjo del astro rey, con lo cual con tres medianas solamente la gente empieza a demostrar pobre juicio en sus apreciaciones. El sol taja, sí.

*Como los más impresentables en vez de llevar una ensaladita o unos berberechos llevan Matutanos, la gente entra en una vorágine de Cheetos y cervezas que deja el estómago lelo antes del ágape oficial.

*Entre la cantidad de gente, el solaco, las birras y la gotagótica llegada de comensales, la gente traza mal y a la hora de hacer los calçots ya nadie se acuerda del tema ni le apetece asarse la patilla en la fogata.

*Emergen así de entre los machos curiosos y flojos de remos ya a esa hora, las figuras del pirómano que se muere de hambre y quiere atajar por ahí, y la del que se la coge con papel de fumar –el que sólo encontrará la brasita a su gusto a las 8 de la tarde.

*Si el panorama no fuera ya de una extrema dureza, procede añadir no menos de 400 niños en edad de hostia con la mano abierta correteando, chillando, y puteando sin respiro.

*Cuando se logra sacar la masa calçòtica del asador y la chicha si la hubiere, emerge el yo animal en la gente y resulta inviable no ya sólo agarrar comida sino simplemente hacerse con un plato de plástico.

*Generalmente y a lo largo de los años he podido trazar una relación lineal inversa entre colaboración del indivíduo a la operativa y agresividad a la hora de rapiñar víveres. Esta linearidad se manifiesta nuevamente con la cantidad engullida.

*Las conversaciones son erráticas e inconclusas -por los motivos manifestados en ese gran post que hice hace un tiempo- más la suma de los elementos arriba mencionados.

*Siempre termina apareciendo ‘una pelotaaaaa, hostiaaaaaaaa’, probablemente hurtada a los cabrones de los niños. Ahí con el sol de injustícia, los copazos excesivos, el sobrepeso y la ausencia total de ejerecicio en los ultimos 14 años, varios comensales hacen el marsupial para disfrute de todos MENOS de la esposa (“Juanjo, joder, que no te vea el niño al menos, por Dios, qué penita que das”).

*Conforme se va descontrolando el tema y los más impresentables hacen la siesta, a las mujeres se les van hinchando los labios mayores de tener que aguantar a los borrachuzos y de cambiar pañales, sacar mocos y poner tiritas a los mierdas de los niños, con lo que…

*…a pesar de la gran iniciativa de irnos todos los tíos al bar a mirar el Barça ‘y lo que salga’, las santísimas nos agarran por el pescuezo y nos embuten en el coche dónde con 40 tacos y una alcoholemia severa nos inyectamos en la AP7 dirección sur cuando ya anochece preguntándonos cómo saldremos de esta.