miércoles, 30 de julio de 2014

Gràcies per tot, President

Pujol es un héroe.
Vamos, que es un poco choricete, de hecho ha dado síntomas de ser un corrupto, pero a la sazón, y por comparación, es un héroe.

El poder corrompe, A TODOS, indefectiblemente; está en el genoma humano: si ostentamos suficiente poder durante el tiempo suficiente, terminaremos corrompidos. Tan cierto como que nos saldrán canas o flacidez de glúteos.
Es asimismo cierto que está en la naturaleza del poderoso no confesar. ¿Qué sentido tiene perpetrar ‘La jugada del polvorón’ para luego inmolarse? Ninguno.
Es pues OBVIO y algo que se asume que tanto Rajoy como Rosell cómo Pujol como Laporta como Anasagasti como Brufau como quien ustedes quieran tienen esqueletos en el armario.

Luego lo que nos queda, lo único que nos queda ante CUALQUIER poderoso, es ver la dignidad con la que se lidia con las sospechas y acusaciones (antes de que le cacen) y cómo se desenvuelven una vez cazados.
La trama Gürtel (todos los mandos del PP) están rozando la desfachatez durante la fase de instrucción y nadie duda que su comportamiento será mucho más que execrable cuando les crujan. Urdangarín se está desenvolviendo de manera más que cuestionable, Camps, Fabra, qué les voy a contar. Pujol, hasta hace 5 días, afrontó esta fase con relativa dignidad, en un silencio del que sabe que estamos hablando de días sino de horas.

Y luego viene la fase de la palmada. En esta fase se puede huir hacia adelante o echar un paso al frente y cantar cómo un hombre. Ese es el camino que eligió Pujol, a mi parecer conminado (cómo Durán) por Más a apartarse y declarar todo lo que procediera. Cantó, abandonó sus (injustas pero no más que las de cualquier otro Senador de mierda que en su puta vida ha hecho nada más que tangar) prebendas, y ahí está aguantando ahora el juicio de la calle y en breve, caso de no fenecer antes, ante la justicia ordinaria.

Sí, su trayectoria política cómo mandatario ha estado manchada por la ignominia de la corrupción, pero no más que en cualquier otro caso. Es un poco como lo del dóping en el ciclismo: si vas a jugar a esto tienes que atenerte a ‘las reglas’. No le excuso pero me parece una asunción inicial siempre plausible. Luego, cuando te pillan, puedes comportarte cómo un Señor o cómo una zorrita.
Él lo hará con dignidad, eso si no se vacía los sesos de un balazo en alguna de sus propiedades pirenaicas, tesis que abrazo.

En cualquier caso, por favor, no nos rasguemos las vestiduras a la vista de los abusos que cometió -en la misma medida que el resto, y felicitémonos y felicitémosle por al menos haber tenido esa pizca de dignidad tan extrañísima entre el despreciable gremio político. De hecho no recuerdo precedentes, y desde los 70s han desfilado decenas de miles de políticos, corruptos todos.


Gràcies per tot, President

martes, 1 de julio de 2014

Mi verdad sobre el racismo

Hablaré de mí. No pretendo que mi verdad sea absoluta pero bien es cierto que lo es.
Yo no soy racista, entendiendo el racismo cómo el odio o antipatía hacia una etnia o raza por el hecho de serlo desde un punto de vista bio-genético: ser racista es odiar a los chinos por sus facciones, a los negros por su piel, o a los judíos por sus tochas; odiar en función de atributos físicos innatos y generalmente asociados a una etnia.
Yo, repito, no soy racista.

Sí soy, en contraposición, culturista.
Sí: tengo postdilección por el comportamiento de ciertas culturas. No por algo genético sino comportamental, idiosincrático y cultural.
Hablaré claro: no detesto a los gitanos por ser de etnia gitana, con los ojos así, la tez asá, y así más bien descompensados: me desagradan por ser unos ladrones, unos racistas (ellos sí), unos machistas, unos animales, y unos inadaptados que sólo se adaptan cuando se rifan VPOs. Ya sé que hay tres o cuatro que no, pero remitiéndoles a mi extraordinario post ‘La excepción Pereira’, sí lo son.

Similarmente me desagradan los negros del hood en EEUU. Ya sé que han crecido durante generaciones en zonas muy jodidas y tal, pero deploro su comportamiento, su inclinación criminal, su extraordinariamente limitado raciocinio, y su incapacidad para querer cambiar las cosas. Ellos, también, son más racistas que el Klan, a diferencia de servidor, que mientras rechazo a estos, aplaudo mayoritariamente a los africanos que inmigran ilegalmente a Europa, que en condiciones atroces hacen lo que pueden por no hacer daño a nadie y son generalmente muy leales.

A los judíos, por cientos de razones que NO PUEDO ARGUMENTAR LIBREMENTE en internet, les tengo una brutal antipatía. Brutal. Y no es por su raza; es por su comportamiento, tan rematadamente sectario, egoísta, supremacista y humillante. Sí a supremacistas a estos no los bate nadie.

Y a los magrebíes, o moros, no podría detestarles más. Y no es por su cara, ni por sus vestimentas, ni por su ADN ni por sus bigotancos. Es por su puta intransigencia, su NULA capacidad adaptativa, su doble rasero a la hora de exigir/aportar tolerancia, y por estar abonados al integrismo, no sólo religioso, sino también intelectual.

Los españoles me parecen también deplorables, una cultura muy chiquitita, con grandes escritores, pensadores y pintores, pero con gentes con mentalidades anacrónicas, una percepción de sí mismos muy desalineada con la general, de comportamiento muy precario, y en general muy limitada.

Y podría seguir explicando porqué soy culturista; y recibirían los catalanes -los catalanets sobre todo-, los estadounidenses, los franceses, qué decir de los italianos!, y tantos otros.


En definitiva, el culturista como yo, rechaza a los grupos sociales en que prevalece la cultura histórica de las masas, generalmente atroz, sobre la capacidad del individuo de luchar por intentar ser un poco más persona. Escudarse en el entorno, en la historia, en la idiosincrasia, en la cultura de tu grupo para actuar de manera desconsiderada, atrasada y sectaria jamás será tolerado por el culturista -que no racista- de bien cómo yo.