miércoles, 2 de agosto de 2017

Adéu a Enric Bañeres

Hay mucho que se puede decir de Enric Bañeres, “El Mestre”, “El tigre de Almenar”, el viejo loco nuñista….
Lo malo ya lo sabemos y creo que suficientemente en cara se le echó en su propio blog, el ya LEGENDARIO e indudable icono de la cultura pop del nuevo siglo banyeres.blogspot.com . Lo bueno ya lo han dicho sus compañeros de profesión y amigos. Añadiría el encaje.

Yo, en auto-erigido representante de la comunidad del banyeresblog, también tengo algo que decir.
Bañeres era tremendo. De opiniones fuertes, sesgadas y excéntricas, se columpiaba con cada frase. Vacilaba, pontificaba, y no trazaba bien una sola curva. Representaba el exceso de una estrella del pop de 19 años metido en el chasis de un diplodocus con traje eixamplesco; un misfit absoluto.

En cierta ocasión nos prometió pagarnos al comida a unos cuantos -y lo cumplió.
Esa primera vez, a la hora de las carteras, nos hizo un gesto con la mano de ‘quietosparaos’, levantó la VISA y proclamó “Paga Núñez!”
Genio y figura.

Pero por lo que muchos de nosotros recordamos a Bañeres es por el bañeresblog, un lugar de reunión allà por el 2005 o 2006, dónde cuatro despistados, siguiendo el link al mismo publicado a pie de sus columnas en La Vanguardia, íbamos a espetegar cuando esto de internet era aún muy unidireccional.
Primero eran 5, luego 20, luego cienes, luego miles de personas y comentarios.

Las discrepancias eran severas (cómo siempre lo son cuando se habla del Barça), y el crisol de facciones, clanes, amigos y rivales era amplio. No quisiera citar absolutamente ningún nombre pues sería empezar y no terminar. Algo teníamos en común todos: barcelonismo de raíz, de corazón, visceral. Y, más importantemente, era ese un lugar dónde podíamos compartir nuestra visión con extraños, tras 20 años de nuestras vidas discutiendo de los mismo con los mismos… la cuadrilla de siempre, los del trabajo, el cuñao, el papa….

Ahí conocimos a gente cómo nosotros, obsesiva cómo nosotros, y a menudo más genial e inteligente que nosotros. Y luego cerró el blog a resultas de una incidencia de triple personalidad jamás suficientemente clarificada que yace hoy dentro de un féretro hacia la eternidad, el Bañeresgate o empleat3gate.

A rueda de este evento se crearía el antiguo YOYALODIJE que acogió a todos los homeless del blog de Enric, que luego pasaría a llamarse DIARIO YOYA. Todos fuimos migrando, luego a twitter, y mañana sabe Dios dónde. Ni podría empezar a enumerar epidosios de gloria, cómo cuando mandamos a un grande al HAT TRICK, las columnas de descamisados en el difunto ‘Diario GOL’, la invención del propio vocablo “yoya”, el fetiche Palenzuela o tantas y tantas animaladas salidas de gente para quienes todo esto llenaba un vacío en sus vidas (o creaba un lleno que no sabíamos que existía).

De esa vasta comunidad salieron primero emails entre varios, luego grupos de Whatsapp, luego cenas, y luego amistades verdaderas. Me consta que muy buenos grupúsculos han surgido de ahí y si me volviera a casar invitaría a algunos que conocí a raíz del blog de Bañeres. Nos cambió la vida, y para bien -creo que seremos unánimes en esto.

Y sobre la figura de Enric, ¿qué puedo decir o qué importa mi opinión? Nada.
Sólo constatar un hecho: fue el primer periodista de relieve que abrió un blog, que cada día con sumisa religiosidad iba allí a colgar un post y a responder a todas las alusiones, y que encajó cada hostia con una hombría ejemplar nunca abandonando su argumentario, por peregrino que este fuera.
Ni blocks,  ni RTs condescendientes, ni ausencias ni basura. Y el día que dijo que cerraba, cerró.
No me vienen a la cabeza muchos más que Enric que operen así.

Es por ello y porque le debemos bastantes cosas a nivel personal, que el de ayer fue un día triste para todos. Un día en que volvimos a reflexionar sobre cómo éramos hace 12 años, la fogosidad ya perdida, la esperanza con el Barça más abandonada aún, y esa juventud que atrás queda ya. No teníamos hijos, teníamos horas y horas muertas, creíamos que nuestra opinión valía para algo, y éramos en definitiva, otras personas.

Es por eso cque con la muerte de Bañeres muchos hemos muerto un poco.

Grácias Enric; conforme vayamos subiendo te iremos buscando ahí arriba, habrá más humeantes bravas cómo vive Omar Bravo.