martes, 23 de agosto de 2011

LA CONTRA -by Rai

Tengo 53 años. Soy soltero. He vivido 18 años en la selva amazónica y allí he aprendido que somos insignificantes. Debo tener unos 300 hijos, pero no son míos, son de la selva! Acabo de publicar ‘La crisis está en ti’

Las pagas dobles, las vacaciones en agosto, el estado del bienestar, el mundo tal y como lo hemos conocido se está viniendo abajo…

Coma endivias!

Endivias?

Las endivias son balsámicas. Mejorarán su ritmo cardíaco y su salud en general. Tiene en su cocina esos mosquitos pequeños que no sabe de dónde salen?

Sí. A cientos. No hay forma de eliminarlos!

Pueden ayudarle mucho! Hierva 10 o 15 cada día y tómeselos junto a una infusión de geranios. Envejecerá más lentamente y potenciará su cognición.

Y qué tiene que ver eso con la crisis económica que está arruinando el sistema de vida occidental?

Los indios pirulos, cuando la tribu tenía problemas, asaban un papagayo… Et voilà!

No le sigo, profesor.

El individuo y el grupo son indisociables. Los mercados están nerviosos porque los individuos que trabajan en ellos no cagan bien. Y los que trabajan en las agencias de rating harían bien en comer más ajos…

Estamos en realidad ante un problema simplemente alimentario?

El problema es global. No nos queremos a nosotros mismos. Nos hemos abandonado.

Pero que le digo a mi madre si Papá Estado no le da sus medicinas y yo no puedo pagárselas??

No le dé medicinas. La envenenará! Además, Papá Estado está viejo, tiene Alzheimer, y sus hijos ya son mayorcitos para tirar adelante. Dígale a su madre que baile!

Nos hemos acomodado…

Nos hemos transformado en mulos de carga insensibles. Y ya no servimos ni para arrastrar el arado.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Salga a la calle, respire, hable con ese vecino con el que nunca ha intercambiado palabra, invítele a comer!

Y eso va a mejorar la prima de riesgo?

Y qué le importa a usted la prima de riesgo! Ha dejado que 2000 recién licenciados que, repito, no cagan bien y se pasan el día mirando charts e índices en una pantalla de ordenador le metan el miedo en el cuerpo con índices económicos que no sabe ni lo que significan. Váyase a la playa, coma nabos, fóllese al gato, pero no vuelva a encender la TV ni mirar un periódico nunca más! Salga de la telaraña!

Y qué haré cuando me echen del trabajo porque la empresa ha cerrado?

Pues una gran fiesta. Ese día será usted libre para hacer lo que quiera.

Pero cómo alimentaré a mis hijos si no tengo dinero?

Los cuechichís del Amazonas usan los billetes de 100 dólares para encender el fuego…

lunes, 22 de agosto de 2011

Mi abuela LXXXIII o los famosos en Twitter, una reflexión incómoda

Dicen que las redes sociales acercan al ídolo a sus fans. Mayormente por lo que he visto (que es poco) los ‘famosos’ lanzan mensajes mongoloides del palo “Echando un Martini en el Yate de Spike Lee con mis amigas Lola Flores y Connie Sellecca”. Otros propagandizan sus propios eventos en una mísera estrategia de push-marketing rollo ‘Hoy en FNAC firmo mi último libro “El urogallo en el centeno”’, otros varios se entortolligan en la dinámica endogámica con sus coleguillas como los tontolculos del ‘Moc-moc’ o las hordas de RAC1 (cosa bastante comprensible pues cada cual debe decir lo que quiera a su cuadrilla por Twitter libremente) y unos pocos opinan con tino y aportan relevante valor a las redes sociales.

El Twitter permite al ‘famoso’ poder tener un feedback representativo de las masas, el contacto con un grupo de gente que excede el ámbito de sus incondicionales fans. Es más: yo tengo notable inclinación por seguir a gente que detesto y me consta que no soy el único. Los ‘famosos’ se encuentran pues con un feedback no deseado de una masa menor, quizá un 5% de sus seguidores, que bien le insultan con tremenda saña (como hago yo con Alfredo Relaño por ejemplo) o le realizan acotaciones a menudo pertinentes que no necesariamente serán del agrado del ‘famoso’.

El ‘famoso’, llegado a esa encrucijada puede operar de diversas maneras:
1-Entrando al trapo con todos, violentamente con los que se pasan, razonando con quien razona. Minoritario.
2-Comentando la jugada con aquellos quienes les entran con educación aunque sea desde la discrepancia. Háylos.
3-Ignorando a todo Dios menos a sus 20 amiguitos, con quienes a menudo se recurre al juego endogámico. Mayoritario.

Y dentro de esos grupos, hay aquellos que deciden bloquear a otros. Algunos bloqueos creo yo que están justificados (como el que me endosó Santiaga Cañizares cuando le insulté de gravedad o como el que debería de hincarme Relaño por las atrocidades que le profeso). Otros son menos comprensibles.

El personaje público, sea un jovenzuelo radiofonista venido a más o un notable macroeconomista con un ego desmedido, debe saber que come y bebe de la estulticia del populacho, y por ello mismo en cierta manera debe dibujar la línea de la tolerancia lo más lejos que pueda. Si te metes en esto del facebook y el twitter te metes a todos los efectos, y lo de realizar ruedas de prensa sin preguntas en twitter es feo; si sales, sales con todas las consecuencias, y si no, mejor quédate en casa.

A todos nos gusta tener mesa en todos los restaurantes, que nos vengan las churris en el Sutton, y que por Paseo de Gracia nos den la palmadita en la espalda con un ‘eres un crack!’. A la vez, y es natural, nos enerva que se nos cuestione y se nos afeen cosas seguramente hechas sin maldad. Ahora bien: de entre todas las alternativas de actuación llegados a este punto, pocas serán peores que el bloqueo. Pone de manifiesto desdén o incapacidad argumental a partes iguales, presididas ambas por un cromado de vil intolerancia.

El ‘notable’ vive en su burbuja de endiosamiento, donde nadie les discute nada y todo son parabienes. Habitan en un ecosistema cerrado habitado por aduladores, hijas que se llaman XVII y bastéses y clapéses que te dicen cada dia cuan bueno eres. En tu pequeño micro-clima eres Dios, y quizá esto ayude a explicar la incapacidad de alguna de esta gente cuando son confrontados por twitter. La grandeza al fin y al cabo, se mide por cosas terrenales, y en ese sentido mucho deben aprender algunos de gentuza como Alfredo Relaño que amén de ser focas fariseas saben tomarlas con hombría.

jueves, 11 de agosto de 2011

El fin de la Masonería catalana (y III): Haciendo la barra

Los amigos tienen un palacete de cojones con unas vistas al Lago Maggiore que quitan el sida; alemanes, la mujer con un Hummer H3, pela llarga.
Ese lago como asumo todos los de esa zona (Como, Garda, Banyoles) está rodeado de casazas de gente pudiente y el entorno es visiblemente selectivo-elitista, un tanto patético pero resultón pues la barrera de precios elimina a la escoria y se puede transitar de manera agradable.

En la casa había mucha gente y demasiadas criaturas, y el marido de la pareja de amigos me dijo el primer día que interesaba que nos borráramos, levantando ambas cejas, lo que implicaba que la situación revestía elevada gravedad –como así se demostró. Me pareció bien, nos ha jodido. Me dijo que en el garaje había mucho material de la obra y que había pensado que podíamos hacer algo con él para liberar espacio, una de sus ideas fue no otra que hacer una barra al lado de la piscina.
-Barra de bar? –pregunté
-De bar!
-Vamos allá!

Ni sé hacer cemento ni apilar tochos-que tenemos un status-, pero él sí ya que se involucró relativamente en las obras de la casa. En esencia, tras determinar la ubicación ideal y la anchura, empezamos a apilar tochos. Yo en estricta adhesión a los hechos debo reconocer que no hacía nada más que llevar el material del garaje al Teatro de Operaciones y esbufegar. A ratos me ponía ahí ladeando la cabeza como efectuando alguna valoración arquitectónica, pero en realidad compraba tiempo.

Obsérvese el descuadre de la zona superior derecha que se remacha partiendo un tocho en dos. La jugarreta acarrearía consecuencias funestas.

Conforme la barra fue alcanzando altura y hechuras me fui excitando progresivamente, y superado el metro debí correr a masturbarme. Se erigía magnifica, pinacular, monolítica, imperecedera, majestuosa. Tras tantos años haciendo la barra de mala manera, había llegado la hora de realmente hacer una barra. Pocas sensaciones más placenteras puedo imaginar, habrá que cambiar la famosa trinidad a “plantar un pino, leer un libro y edificar una barra” como las tres cosas a hacer antes de palmar.

Pude comprobar en mis trémulas carnes la complejidad asociada al gran arte de la Masonería, que se dividen en 3 grandes núcleos:

1-Estructura. Interesa que no caiga, y para ello:
A- hay que usar el nivel (intentando que la burbuja no colisione violentamente con uno de los lados, fin que no obtuvimos realmente) y
B- encimentar bien las tuchanas.

2-Conforme las cosas empiezan a no cuadrar, no hay que titubear a la hora de ser creativos. Martillazos, meter piedrecitas para que eso no se venza a derechas, parcheos infames, todo vale con tal de que la cosa gane en estabilidad (o decrezca en volatilidad).

3-Los acabados. Vital, y creo que esta es el área en la que excelen los profesionales: la de saber tapar y parchear las monumentales cagadas e irregularidades. Nosotros estábamos ya muy cansados tras dos días de viril desempeño y la fortor a mascle bajo el tremendo sol hizo mella en nuestro afán perfeccionista. Ahí fallamos, pero ya lo sabremos para la próxima ocasión caso de haberla –que por mis muelas que no.

La inauguramos debidamente con una fiesta con velas, alcohol, música y piscina;


...quedamos como titanes, y nos libramos del insufrible caos de niños y platos sucios, que al fin y al cabo era la idea. Un pequeño paso para dos mongolos pero al menos, llegado el día del holocausto final, cuando hayan caído rascacielos, imperios, civilizaciones y villaratos, no dudo que nuestra barra seguirá en pie.



miércoles, 10 de agosto de 2011

El fin de la Masonería catalana II: Esos fémures

(viene de ayer)

Tema no-menor entre estos grupúsculos familiares norte-europeos es el de las hijas de excesiva edad viajando con la familia. Pues eso, que ves el mierda-padre con la mujer desvencijada bajando como animales des de Genk y de la furgo salen dos chancletas seguidas por dos fémures kilométricos en antesalación a un mamellam de cubicaje generoso y pétrea dureza para finalmente dar paso a la cocorota de una mujer de 14 años que habrá copulado ya tres veces lo que todos nosotros juntos.

Esta ex-niña es la misma que planta su 1.82 bajo la sombrilla en la playa y el respetable suda sangre. La misma que coge el flotador, empieza a hacer mongoladas en el agua y no se oye ni una mosca en 50m a la redonda. Más de un capón nos cae a los machos, bien sabemos de qué hablo, cuando nos quedamos atontados mirando como pederastas a la ninfa.

Van sin pareo ni nada y presentan tal rigidez nálguica que dan ganas de levantarse y azotarlas hasta que confiesen que mataron a Kennedy, todo ello ante la desinteresada mirada de sus alcohólicos padres.
A mí me parece antinatural que a estas edades viajen con sus padres, cojones. A partir de los 13 años si los padres van tú te quedas y si se quedan te vas. No puedes venirte al sur con el papito y enseñar ese peazo de fémures al respetable. Això no toca.

Estas, en el cúlmen del deterioro situacional, se plantan en la discoteca de Blanes bien temprano con el hermano (con cara de mongolo y gorra de baseball del revés) y paran el tráfico rodado del club en un radio de 20 metros. Te preguntas como puede tal diosa salir con el hermano, fantaseas auténticas barbaridades, y para cuando te levantas del suelo te das cuenta que se ha largado de vuelta al camping con su hermano tras mamarse un Tri-Naranjus, exótica bebida española.

Algunas, las menos pero algunas, se sueltan el pelo y la lían de noche, pero eso me parece más feo aún. Es antinatural ir de vacaciones con los padres a partir de ciertas edades y sirva este preciso post como poderoso alegato de condena.

P.S.: Por favor abstenéos de explicar batallitas de cuando follábais en Begur; ni interesan a nadie, ni son verdad, ni debemos sonar como abuelos cebolleta.

martes, 9 de agosto de 2011

El fin de la Masonería catalana I: Varco a Benus

Entiendo que los posts costumbristo-iconoclastas serán del desinterés de la mayoría. Disculpas pues. Cuando uno llega a mi nivel ya no escribe por la fama o la pasta sino para uno mismo.

Así las cosas el plan era plantarse en coche a la casa de unos amigos en el Lago Maggiore, entre Turín (donde conservan mi sudario en perfecto estado) y Milán pero más lejos que ambos. Sí, he dicho en coche, 1,050 Km.

La circulación rodada por Europa ofrece mucho material si se observa con atención. Legendaria es ya mi populosa serie “El mundo es un mochuelo” pero siempre hay cosas que aprender en la autopista. He concluido estos días que hay miles sino millones de personas que se sienten como pez en el agua clavándose 1,500 Km desde Amstelveen a Lloret y que para ellos las pútridas áreas de servicio de las autopistas son un oasis.

Son mayormente y como a nadie escapa, escoria holandesa o belga, los peores especímenes que dieran los experimentos de Mengele; tontos y feos. Cargan su VW no-sé-qué de niños y bicicletas que llevan mal ancladas en el culo de la furgo y van por ahí más equipados que la tripulación de Apollo XIII. Abren el portón de su VW y ahí sólo faltan bombonas de oxígeno y cubos de Rubik. Por lo demás, parece el éxodo de sus putas madres a Jerusalén.

Pero noto, y yo tengo mucho olfato goleador, que están familiarizados con las áreas de servicio. Los deformes niños saltan por la puerta lateral y saben perfectamente dónde dirigirse, y la madre saca una manta y monta un picnic ahí en la hierba llena de colillas en 40 segundos, y todo parece responder a una metódica mecánica bastante afinada.

No se frustran con los precios ni con el servicio ahí ofrecido y chapotean felizmente en la orina mientras hacen sus necesidades en lavabos inadmisibles para el común de los mortales. Porqué esto es también lo bonito de las áreas de servicio: ahí no hay Maserati ni chalet en Costa Esmeralda que valga: TODOS SOMOS IGUALES. Y eso duele pero también nos hace tomar conciencia de nuestra calidad de vida.

Y luego los cuatro niños de entre 2 y 5 años (acojonante la concentración paritoria de los carcamales del BeNeLux) saltan dentro de la VW como caniches con terror al abandono y se disponen a enfilar otros 800 Km hasta la próxima parada, supongo que aliñado el periplo con cánticos tradicionales absurdos chillados con más ahínco que nadie por los padres.

A ver qué año Estrella Damm hace el anuncio estival ambientado en una de estas familias que rompe correa de distribución de madrugada cerca de Valence. Ahí os quiero ver, creativos.