lunes, 19 de diciembre de 2016

Crítica de TV: Westworld

SPOILERS HASTA ABURRIR

  
Madre de Dios qué chapa.
Westworld es, usando terminología civil, infumable.

Desperdicia un punto de partida excepcional de una manera que roza lo hiriente.
Los 3 primeros episodios, mientras desvela los entresijos de la operativa, son interesantes, desafiantes, y corazonadores.
A partir del cuarto, cuando empieza a hilvanar historias torpemente conectadas y con desenlaces a la sazón tétricos, resulta narcótica.

Tardé 12 noches en fumarme los últimos 5 capítulos; parecía que en el comedor de casa hubiera escondido un mono con dardos tranquilizantes que me pegaba un tiro cada noche a los 20 minutos de darle al play.
De las 10h 20m de metraje habrá no menos de 6 centradas en gags risibles en el far-west, incongruentes, absurdos, redundantes y vomitivos.

Para el viaje del conocimiento de los procesos mentales de Dolores no hacían falta tantas alforjas; con una bastaba. A pesar de estar buena de cojones (y recordarme a Robin Wright) terminé odiando a Dolores y sus putos cruces de cables.

Luego todo el hilo de la majestuosa Thandie Newton (*) y su puticlub: tantas horas invertidas en ese hilo para terminar en… ¿qué cojones? Tiempo desperdiciado.

Timothy, el vaquero guapo, el que lleva una empanada de siete pares…¿Qué cojones saco yo de las 2h de pantalla que se levanta el chaval? Nada. Al menos Thandie Newton (**) nos muestra sus cocos un aggregate de 40 segundos.

Realmente aprovechable sólo hay cierta cinematografía (la del lab, pues las escenas outdoor del Oeste parecen filmadas para un proyecto de final de curso), y ciertos diálogos entre Hopkins, el negro y alguno con un androide.

La trama daba para 4 capítulos a lo sumo. Ni leí el libro ni miré la peli del ’74 (lo haré esta noche) pero esa serie es un puto galimatías estéril. Pasadas las primeras 4h y el lento agonizar hasta el finale, más allá de ver si Ed Harris es Arnold o no y las 4 polladas, el desenlace sólo podía ser este, una fuga, o un wipeout de los hosts y un retorno a la casilla uno.

La verdad, 10 horas mal invertidas. Ni tan sólo Ed Harris tiene credibilidad, sólo el viejo Hopkins araña buenos minutos ahí.
Y los cocos de Newton.
SELL


(*) Que está tan buena que tiemblo al pensar en ella. No sé si tiene 23 años o 48 de lo PERFECTA que es.

(**) 44, tiene mi edad y parece mi hija. Que Dios le conserve la suculencia. No soy el único que se pregunta su edad:

viernes, 9 de diciembre de 2016

Del Garminismo y el podometrismo

El Garminismo, como el Darwinismo, apuesta por la supervivencia de los mejores, pero entendiendo que los mejores son aquellos que más rápido corren una cursa popular.
Los mallados de aspecto sidoso con sus relojes Garmin y Polar de 400 ñapos, los que en invierno a 8 confortables grados salen con esa pollada en el cuello para no coger frío.
Los que cuelgan sus hazañas en Strava y aprovechan que la mujer está en la ducha para echar unas series.
Ya sabéis de quien hablo. 
Héroes.

A estela de esos surgió un sub-grupo mucho menos desinteresante, formado a raíz de la premisa, nada menor, de que seguir haciendo cero ejercicio pero midiendo los pasos casi casi casi termina siendo ejercicio. La primera vez que vi esas pulseritas o bandas de ‘salud’ o ‘fitness’ fue en EEUU, hará casi 10 años. Los usuarios siempre eran gordos de mierda, y con los años eso proliferó hacia los viejos, luego las mujeres, y finalmente los que tienen cero determinación en hacer nada. Pero, ojo, miden los pasos y algunos incluso el ritmo cardíaco y los pisos que se suben andando.

Porqué amigos, es muy diferente ser un paquidermo que va a la oficina y vuelve a casa, que ser un individuo de posibles con una banda Jawbone, Fitbit, o incluso un Apple Watch que le CONFIRMA QUE HA CAMINADO HOY LA FRIOLERA DE 3,446 pasos. Ojo, que eso son muchos pasos. Si sumas quizá hasta 2 Kms. Dos kilómetros!! Y eso no es moco de pavo eh joder, porqué antes el tío no hacía nada pero ahora se casca dos kilometrazos al día.
Eso es bueno para el corazón, vive Rita Barberá.

Y así, amigos, es el mundo en que vivimos. 
Me descubro, me desnudo, ante el tío que vio que si a un gordo holgazán le ayudas a contar los pasos tomará conciencia de que se ejercita, eso le hará feliz, y comprará tu pulserita. La INVENCIÓN de la necesidad y que luego esta sea ampliamente adoptada es un logro mayúsculo, no fotem.

Así pues, en ausencia de los arrestos para ir a jugar a futbol sala, tenis, o deportes con bola (y por lo tanto NO DE MARICONAZO TROTANDO A 4:34 min/Km), la sociedad civil pre-infartante se dedica a comprar paz espiritual a través de esos cachivaches de mierda.



Chapeau para todos: lo importante es dormir con la conciencia tranquila.