miércoles, 25 de septiembre de 2013

Váyase a su país

Mi santa sale a correr cada mañana por el paseo marítimo, a las 7, puntual como un minipimer.
Se trata de un paseo marítimo plenamente peatonal durante ese vector, y alejado de la via pública unos 50m. El típico paseo marítimo que está imposible de niños, viejos, ciclistas, skateboarders, parejitas y runners todos los fines de semana y muchas tardes hasta Noviembre.
A esa hora de la mañana empero, hay sólo los 4 corredores vocacionales/inestables emocionalmente y los tres tíos con perro que aún no han perdido el trabajo. Ni el Tata, vamos.

Huelga decir que ningún vehículo motorizado transita por ahí con una excepción: los Mossos.
Ni la Policía Local ni la Nacional pero sí los Mossos. A esa hora de la mañana, y lo sé por experiencia, se dedican a empurar a aquellos que llevan el perro desatado en una playa desértica a una hora intempestiva. Unos €175 si me falla la amnesia. Este detalle ya dice mucho sobre la priorización de nuestro amado cuerpo.

Hoy sale mi santa, 7:03, tap-tap-tap-tap.
Por una callejuela (peatonal, claro) perpendicular al paseo entra, como tantas otras mañanas, el Passat de los Mossos. Se sitúa por delante de mi santa, transitando a unos 5 Km/h, y obviamente ocupando todo el ancho del paseo (unos 4 metros).
Inmediatamente resulta desagradable a mi señora -que se está dejando los huevos corriendo- el pernicioso hedor del Diesel, y ella les hace un aspaviento de que se aparten. A la tercera la ven por el retrovisor, se apartan, paran, abre la puerta la conductora –bloqueando así el paso a mi santa- y le inquiere:
-¿Qué problema tiene?
-Que me estáis echando el humo en la cara en una avenida peatonal (mi santa tiene un fuerte acento de fuera)
-Estamos aquí patrullando, que en el paseo hay mucho crimen.
-Pues le aseguro que hace 10 años que vengo aquí cada mañana y a esta hora no hay ni crimen ni gente. En cualquier caso, esta avenida es peatonal.
-Pues si no le gusta, váyase a su país.
Mi santa hace un ademán de ‘a la mierda’ y sigue su tránsito, seguida a 4 metros durante todo el trayecto por la dotación de los Mossos.

Este es el país que dejamos a nuestros hijos, así es como hemos dejado que se pudra el cuerpo de los Mossos; poco más a añadir.

Ya sé que muchos podrán aducir que se trata de un caso de imbecilidad aislado pero tras 10 años de relación con ellos, lo que me parece aislado son las ocurrencias de sentido común, humanidad y buen hacer.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Conocí a Laura en el Nick Havana

Conocí a Laura en el Nick Havana, local interesante de copas en la década de los 90.
Yo tenía una noche de esas en que llevas la taja justa y notas que vas ‘harmónico’; en ese momento, en la cola de los lavabos, intenté atacar un objetivo que por sus condiciones físicas normalmente no hubiera ponderado tocar.

Estaba tan rematadamente buena que aún hoy cuando pienso en ella se me hiela el esperma. Culazo, pectorales turgentes, y unos ojos azules tono ‘LED-de-Bluetooth’ que te carbonizaban la retina. Nos liamos, volvimos a quedar, y terminamos pasando unos años juntos. Hubieron momentos peores que otros pero agregadamente fue una relación extraordinaria. Extraordinaria. Ella o tenía casi todo, con sus cosillas como todas, pero fue probablemente la mujer de mi vida.

Luego me dejó. En su momento no supe entender por qué, y 15 años después, sigo sin tenerlo claro.
Lo pasé mal. Pasaron los meses y por mi vida fueron apareciendo personas, algunas interesantes, a quienes no quise escuchar ni ver sus cualidades. Seguía de culo con el mundo, especialmente con cualquier atisbo de relación. Siempre haciendo comparativas con Laura, centrándome en lo peor y ni tan sólo intentando ver lo bueno, y en definitiva anclado en el pasado. En esa fase de mi vida dejé escapar por lo menos dos personas con las que fui injusto. Llegó un día en que superé lo de Laura, volví a abrir ojos y corazón, y volví a dar a la gente la oportunidad que merecían. Tardé un tiempo, cierto es, pero al final me sobrepuse y todo terminó bien.

Debemos intentar pasar la página de Guardiola. Ya sé que todo lo bueno fue muy bueno y que lo poquísimo malo fue poquísimo. Nos dio los mejores años de nuestras vidas futbolísticas, tocamos techo con él, y difícilmente regresaremos ahí. Hay que aceptarlo de una vez. Estacados con que la hierba es más verde en el jardín de Guardiola no vamos a salir de esta espiral depresiva que nos tiene absorbidos. Sin él ganamos una Liga superando dantescas adversidades, este año llevamos pleno de puntos, dejemos de flagelarnos.

Ya sé que es difícil y que seguimos instalados en el desánimo desde que se fue Pep. Casi un año y medio ha pasado ya. No podemos castigar con nuestras reticencias a Gerardo Martino ni a nosotros mismos. Ya sé que jugamos peor, y que nada es como antes, YA LO SÉ. Lo que no podemos hacer es seguir alimentando el bucle negativista sine die. A título personal estoy apático, desganado, desinteresado, y cruzado con el equipo por una serie de motivos, varios de ellos tácticos, y la mayoría por desavenencias morales con la directiva; pero todos ellos sustentados en ese luto perenne por la partida de Pep.

Debo, debemos hacer un esfuerzo; quizá podamos disfrutar un poco más de los partidos-pasacalle e incluso ayudar al equipo a arrancar unos cuantos puntos. Pensemos en ello.

viernes, 20 de septiembre de 2013

The sound of silence

La vida nos enseña pequeñas cosas, de intrincadas maneras, y casi siempre a destiempo.
Desde hace unos días he descubierto que conducir sin radio o música me pone cardíaco, agresivísimo, desquiciado y realmente peligroso. Del plan de que si tuviera un arma la usaría 3 o 4 veces por trayecto de media hora.

En efecto se me estropeó la santa radio del coche, lo que me daría más o menos igual, pero además no deja fluir la música de mi reproductor mp3 por AUX. O sea, que estoy en completo silencio, como en misa. Sostengo que es un fallo de software (por cierto, un tema recurrente con los ordenatas de los neonazis de Bayerische Motoren Werke) pero no descarto nada. Excepto que lo meta en el taller y me calcen €800.

Pues decía que está el coche en silencio sepulcral. Si acaso el suave zumbido del aire acondicionado, el trac-trac de las irregularidades del asfalto, y el run-run de todo motor Diesel.
Es salir de casa y en cosa de 40 segundos ya estoy que me meto el freno de mano por el culo mientras saco amenazadoramente el puño (ya que no voy armado) por la ventana. Si es que incluso noto que agarro el volante con ambas manos y con inusitada fiereza. Trazo más agresivo, voy haciendo eslalon (no confundir con cederrón) entre el mar de capullos que coordinadamente se esmeran en impedir mi fluido tránsito, y voy pegando acelerones y frenazos que ni Gerhard Asperger.

Temo incluso quedarme sin batería de la cantidad de veces que llego a usar las largas, la bocina y subo y bajo la ventanilla para mandar a tomar por culo de viva voz y con generosos aspavientos a la escoria dinamitera. Indepes algunos también, por qué negarlo. Lo paso mal. Y lo noto, ¿eh? Que llego a los sitios altito de vueltas…

Hoy he optado por ponerme la radio (suelo escuchar emepetreses de metal por la mañana) por el móvil, la típica app de RAC1 (‘Tots som hu!’), y me han salido varios sesudos analistas dando vueltas y vueltas y vueltas y vueltas a la legitimidad de la consulta sobre la independencia de Senegal. Mi corazón se debatía entre explosionar o implosionar, pero lo martilleante de los argumentos de todos los contertulios ha terminado sumiéndome en el más fosa-de-las-mariánico sopor, desinterés, apatía, desazón y, ulteriormente, relajamiento.


Así pues he dejado de enfrentarme al mundo, hundido en el debate de que si lo que es legal es legítimo o al revés, y manso como un gato de angora capado y atropellado por seis tráileres, he aparcado en la oficina, y he salido del coche arrastrando los pies.

martes, 17 de septiembre de 2013

Prefiero cagar de pie que mear arrodillado

Desde hace unos 6 u 8 meses intento mear sentado –en casa solamente, claro.
Tras 40 años abonado -por inercia meramente- a la verticalidad, he optado por afeminar mi proceso evacuante.
¿Cómo y por qué vi la luz?

Descubrí, y no quisiera caer en la escatología, que a pesar de mear con tino, hay una serie de micro-gotitas que salen espolvoreadas de la cerámica de la taza tras el gravitacional contacto. Un 99 punto equis por ciento rebota poco o nada y desciende inocentemente hacia la piscina inferior, pero micro-partículas casi invisibles al ojo humano rebotan de cojones y se depositan a alturas no–higiénicas.
No creáis que dirigiendo el chorro a la piscina directamente se soluciona el problema, antes se agrava (y se produce un audio desagradabilísimo para terceros).

Descubrí esto gracias a una variación en la configuración de la luz de mi cuarto de baño, y he analizado en profundidad el problema en otras plazas. Es real.

Bueno, que ahora me siento a mear como el Sultán de Brunei y todo son ventajas. Primeramente, lo dicho arriba.
Segundamente, que esto ofrece unos instantes de remanso siempre necesarios. No te vas a levantar cuando terminas, siempre te concedes medio minuto para pensar en lo divino y lo humano.

Y ya está, no tiene más ventajas, pero las dos citadas no son menores.

Y si te ve alguien por accidente siempre puedes decir que estabas cagando y no quedar como un mariquita.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Josele intenta cerrarle, y Txakolí se abre por la derecha

Pocos me leerán y algunos no entenderán el post pero debo intentarlo.

Real Sociedad – Betis:
1-Min 26. Pepelu, intentando sacar la bola jugada, recibe la presión de Iturrasola e Txakolí.
2-Sobrepasado la pierde; Josele el otro central bético, viene a cerrar desesperadamente.
3-Iturra conduce por banda derecha, Josele intenta cerrarle, y Txakolí se abre por la derecha.
4-Como Iturra ya tiene línea clara de chut, Josele se le echa encima mientras el portero Juanca sale con todo.
5-Como parecía escrito en las estrellas, Iturra cede una bola cruzada para que Txakolí remate a puerta vacía.
Esa es la secuencia de hechos de un gol normal.

En el resumen de televisión, eso es lo que veremos:
1-Iturra cede una bola cruzada para que Txakolí remate a puerta vacía (4 segundos)
2-Txakolí corre señalando a la afición, ahora hace el gesto del bombo de la mujer embarazada, ahora llega Iturrasola y lo echa al suelo para abrazarle de manera crujiente, y lentamente van llegando el resto (6 segundos).

Yo entiendo que en la televisión el tiempo es oro y que cada imagen que se inyecta y su duración deben estar perfectamente medidas.
Es por eso que pido, a TODOS LOS MONTADORES de Domingo noche, que el 50% de cuota de secuencia de gol que malgastan con los abrazos y dedicatorias lo emplearan en mostrar de manera traslúcida la génesis de la jugada. El resumen duraría lo mismo y aportaría bastante más valor al espectador.


Gracias anticipadas.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Las cosas malas

Hoy regresaba al trabajo tras tres semanas de tal.
Al recoger el café de la máquina me he preguntado “¿Ese olor a plástico quemado será del café?” Lo era.
Algunas cosas nunca cambian, sobre todo las malas.

El otro día andaba yo por el norte de Mallorca, discurriendo apaciblemente con unos amigos por un espigón, y me sorprendió esta imagen.
No pude resistirme a echar la foto, patente queda. ¿Qué caborias inundaban la mente de esta chica en tan plomizo día?
¿Se hallaba su mente en un estado de decaimiento y oscuridad parejo al del mar que en el cielo se reflejaba?
¿La había dejado el novio o el padre?



¿O simplemente tenía un eBook entre las piernas que no supe ver?
Da igual. La foto es demasiado bonita.

En cualquier caso, el parón por doble fecha de Liga del campeonato de selecciones marca para mí el inicio del nuevo año fiscal. 
Para algunos se antoja el futuro como los nubarrones de la foto; para mí, Septiembre representa nuevos retos (mentira), renovadas ambiciones (cero), pilas cargadas (de 12 mAh), culo prieto y a esperar que el best-case-scenario (que todos los cercanos tengan salud y no perder el trabajo) se confirme.


Si ponemos el listón lo suficientemente bajo hay muchas posibilidades de ser relativamente felices. Hagámoslo!