jueves, 30 de enero de 2014

Que Van Halen y el jamón sean vuestros aliados

En esta vida hay que saber ver cuando las cosas se mueven y cuando no. En mi caso, prefiero que no se muevan. Soy rutinario y holgazán como un perro, y prefiero la ausencia de noticias que la mezcla (aunque sea pareja) de buenas y malas noticias.

Normalmente no, pero hay momentos en que todo amaga con tambalearse, si bien normalmente todo termina bien.
Es importante en cualquier caso estar atentos a los indicadores para extremar precauciones.

Hay un test que no falla: el del ‘Post-Mortem Diario’.
Muy simple: a las doce de la noche cuando nos acostamos, preguntémonos: “De haber sabido a las 7 A.M. que el día iría así, me habría levantado de la cama?”
Normalmente la respuesta es “Por supuesto”, habida cuenta de que no ha pasado nada malo y es un día más en que hemos trabajado, cobraremos, comimos y tal. Bien.
Pero a veces la respuesta es “Ni en coña”.

Yo llevo, del Sábado a esta parte, 4 de 5 “Ni-en-coñas”, lo que me lleva a pensar que habrá que andarse con ojo.
Mi vida ha fallado la cláusula Van Halen (o M&M), y hay que andarse con EXTREMO ojito.

Amén de interpretar estas señales que aparecen cual setas o querellas, hay que estar también atentos a los jaleos predecibles.
Cambios de trabajo, mujer, móvil, batería del coche,…

Es bueno pensar siempre en mi archiconocida (*) ‘Teoría de la caída y auge del jamón de Bellota’ ™, por la cual cuando adquirimos un jamón hay dos momentos de máxima peligrosidad:

1-El estreno, cuando llevamos 10 minutos estacando el animal a la base jamonera y atornillando. Es entonces cuando cual virginal zorrita, el aceitoso ente nos desafía a meter los primeros cuchillazos. Venimos con los cojones hinchadísimos de tanta preparación y olor a gloria, y con el empuje es bastante probable que nos amputemos un dedo. CAUTELA.

2-El fin de los días, cuando ya no queda carnaza, y empezamos a girar, re-girar, pivotar y rotar la pata intentando robarle unas engrunas que el porcino enemigo se resiste a soltar. En ese baile de posiciones anómalas y descompensadas, a mano cambiada y casi a ciegas, suelen acaecer los más aciagos y sangrientos incidentes.

Así pues, ojito con todo.
Que Van Halen y el jamón sean vuestros aliados.



(*) Recién inventada, o sea que falto a la verdad

lunes, 27 de enero de 2014

Post dedicado

Es un poco como todo.
Niña guapita, pijita, con estudios, independiente, tal.
Siendo adolescente se enamora de un tio -como todas-, sale con él un año, luego con otro de Llavaneres dos años, luego con otro 'penques' medio año, y se harta.
"Son todos unos capullos".
Normal con 20 o 22 años.

Como vemos mucho Cosmopolitan y tal, y lo que se lleva es ser muy independiente, vender y comprar que una tía puede acostarse con 300 chicos y no por ello ser una puta, atizamos el fuego de la independencia y la libertad, y todo el rollito Ally Mc Beal (hace ya 500 caracteres que no sé de que hostias hablo), las jóvenes se viene arriba y van y follan con uno, luego con otro y tal, 'soy dueña de mi cuerpo y no quiero compromisos'.

Que está muy bien, pero hay que creérselo, porqué luego se planta la moza con 28-32 tacos, y entiende finalmente que todo este follar 'porqué me apetece' no tenía demasiado sentido; levanta la cabeza y ve un solar. Un puto solar. Los buenos están cogidos, y cuando mira a su alrededor sólo ve fiesteros inmaduros e incapaces de soportar el más ligero compromiso, farloperos, puteros, o tarados desvencijados.

Y empiezan a entrarles las prisas, el 'qué habré hecho mal' y toda la crisis existencial que redunda en un bucle predatorio de funestas consecuencias. Tíos buenos hay pocos, y los que habia, están casados.
En estricta adhesión al pragmatismo, lo que queda es esperar a que se divorcien los buenos del pit-lane, y ya con uno o dos churumbeles endosados eso sí, juntarse con uno de los pocos buenos que alguien pilló en primera ronda del draft y luego no supo mantener.

Los tíos de más de 30 solteros son, muy probablemente, unos perlas.
Lo dicho, hay que mover pieza alrededor de los 26, sino se nos pasa el arroz.
Espero haber ayudado.


martes, 21 de enero de 2014

Fashion Victim

Reportar que solo una vez, anoche, tiré calcetines buenos a la basura. Los otros tres días lo hice bien.

Ayer, en mi anual periplo pret-a-porter, y aprovechando un micro-bajón en el peso (de 82 a 80), me envalentoné y me compré cuatro pantalones que me iban justos.
Justos, justos, rollito cameltoe ™.

El propósito, gallardo sin igual, es hallar la motivación necesaria para pegar el bajón de peso que tanto me aconsejan el cardiólogo y el estilista.
Con mi estrategia hasta la fecha, voy rebotando y rebotando y nunca termino de alcanzar mi zénit escultural.

Soy consciente de que incurro en el grave peligro de quedarme con cuatro pantalones inútiles, pero bien es cierto que quien arriesga gana. Con las nuevas referencias posiblemente me desgarraré un güebo sentándome, me resultará imposible sacarme el móvil del bolsillo, me quedaran las bolsas escrotales como pedruscos, quedaré estéril, y caminaré como un travelo. A pesar de todo ello, se abre ante mí la posibilidad de parecer (que no ser) un tío razonablemente moderno, un metrosexual, un fashion victim, un FILF.


¿Quién dejaría escapar tan suculenta oportunidad?

viernes, 17 de enero de 2014

Un magnífico colateral

En mi empresa cambiamos el password corporativo una vez al año. Lo he cambiado hoy. Me juego un huevo que mínimo hasta finales de Marzo seguiré metiendo el antiguo cada puto día.
No sé cómo miden el coeficiente intelectual pero doy por seguro que esto del password no es una variable cuando debería serlo.

A lo que IVA (21%):
Siguiendo los consejos de mis admirados @jopasso y @siemprepositifo, dignifiqué mi tesitura calcetínica siguiendo fielmente sus instrucciones. Me compré 20 o 30 calcetines idénticos eliminando el maridaje como variable matinal y decidí eliminar las 40 referencias antiguas que venía usando desde tiempos de Núñez.

Esto redundó en un magnífico colateral: una montonera de calcetines negros para tirar pero…. ¿por qué no usarlos antes de tirarlos? ¿por qué ser tan imbécil de eliminarlos limpios? Así pues, desde mediados de Diciembre y aprovechando el parón de la Liga, cada mañana vine agarrando dos unidades irreconciliadas, vistiéndolas sin pudor, y tirándolas al cubo de la basura cada noche –para asombro de la asistenta, especulo.

Pero, como con todo (y de aquí la entradilla del post), el retraso cerebélico es mal compañero de camino. Cuando se terminó La Montonera ™, tuve pues que recurrir (como planeé y es obvio) a los calcetines nuevos, los sets de un solo modelo, cosa que hice.

Y ya adivináis como termina esto, ¿no? En efecto. A pesar de ser calcetines nuevos, he seguido echándolos a la basura tres o cuatro días, hasta que mi santa, al no ver ya la montonera y ver unidades en la basura, me preguntó qué cojones estaba pasando. Y ahí puse 2+2=4 y vi que me había pasado de frenada con la operación de purga.

Una vez adquieres rutinas, por absurdas que sean -como esta de tirar los calcetines a la basura por la noche-, es difícil romperlas. Espero dejar de tirar calcetines a la basura antes de finales de Marzo.

En un concurso de vidas miserables llego a semis seguro.