lunes, 23 de enero de 2012

Este muerto está muy cuñas




El prestigioso y velético periódico La Vanguardia desde hace un tiempo, en su sección de necrológicas, presenta un ‘special report’ sobre alguno de los finados.
No entiendo la motivación para tal ejercicio más allá de cuando se trata de gente como John Wayne o Ava Gardner.
Hace ya tiempo que hablan en esa sección de cualquier desconocido como si hubiera sido alguien. Entiendo que mi cultura es limitadísima pero cuando recorro en detalle el escrito veo que el cadáver era realmente un descamisado que hacía pius de boina y tal. Esa sección no me cuadra y nunca me ha cuadrado.

Lo que salió ayer Domingo fue especialmente puzzleante. Aparentemente murió un empresario que, como casi todos, no conocía. Vale, sentirlo por la familia. 

 

El reportaje era flojo, con typos y esencialmente basúrico en fondo y formas. Me acojonó especialmente el párrafo final, con una cuña publicitaria de un patetismo tal que casi se me cae el brazo prostático:

 
¿Qué cojones está pasando ahí?
¿Son estos reportajes de pago?
Y en cualquier caso, ¿cómo se puede ser tan ruin y sinvergüenza de colar una cuña en una obituaria?