martes, 5 de mayo de 2015

El Principio de las prioridades cambiantes de Westham-Swansea.

Nada como el aparato eléctrico que deja de funcionar sin motivo aparente y las acciones subsiguientes pone de manifiesto de manera más clara el Principio de las prioridades cambiantes de Westham-Swansea.
Este principio enuncia que una rápida sucesión en el cambio de prioridades puede convertir un fracaso sonoro en un atronador exitazo.
Lo parabolizo así:

La tostadora ha dejado de funcionar
                -Sin motivo aparente
                -Sin preaviso o fallos parciales
                -En impeorable momento
Surge entonces la PRIORIDAD 1: Que funcione de nuevo. Casi ná.

A tal fin, y cómo mandarla a reparar es ineconómico y esperar a que ‘se recupere’ es implausible, procedemos a agarrar el destornillador y meterle mano a fondo (con suerte, que no siempre, tras haberla desenchufado).

Para alcanzar la PRIO1 debemos primero quitar la carcasa, que por arte de magia salta a PRIO1: lo importante ya no es que funciones sino sacar la santa carcasa, que a pesar de haber quitado los cuatro tornillos, permanece perennemente adosada a la maquinaria.

Tras virulentos sopapos salta, y vemos que hay como un reguitzel de placas de plástico que impiden acceso al problema (el problema, en nuestra mente, SIEMPRE ES UN CABLE VISIBLEMENTE SUELTO, cuya resolución es tan simple como ADOSARLO DE NUEVO AL POLO Y ENROSCAR fuertemente); la PRIO1 es ahora eliminar esas barreras de entrada.

Violentamente y sin fijarnos en qué coño hacemos, las arrancamos, con lo que accedemos finalmente a las entrañas de la bestia. La PRIO1, el cable suelto, se desnuda ante nuestros ojos peroOH WAIT! No hay ningún cable suelto, de hecho no hay ni cables. Es un circuito integrado con varios condensadores. Nada requemado, o sea que no podemos hacer nada.

La PRIO1 cambia ahora a rezar para que con todo el golpeteo y ajetreo vuelva a funcionar tras cerrarla, para lo cual necesitamos cerrarla.
Cagada. Con el arrojo buscando el PCSI (el puto cable siempre inexistente) nos hemos deshecho de todas las carcasitas y mierdecillas derivadas de las enfermas mentes chinas y ahora al reponerlas burdamente el trasto no cierra. La PRIO1 orbita ahora alrededor de cerrar el santo trasto COMO SEA.

Entramos ahora en la gloriosa fase en que el analfabeto electricista dominguero atribuye discrecionalmente, basado en forma, color y peso, QUÉ ELEMENTOS SON PRESCINDIBLES.
Así tal cual, cómo si los ingenieros que la diseñaron hubieran incluido por error 3 piezas que sólo añaden coste sin beneficio alguno. Brillante.

Aun así, cómo PRIO1 era cerrar el trasto, lo cerramos.
Y cómo es natural no funciona ni por asomo, tras lo cual y en hábil croqueta (1) del subconsciente, la PRIO1 pivota rapidísimamente a efectuar fulminante e irrevocable Dictámen Pericial que inequívocamente concluirá que el asunto era irresoluble y finalmente virará la PRIORIDAD1 a echarlo a la basura y olvidarse para siempre de su existencia.
Hasta 8 veces ha cambiado la PRIORIDAD 1 en espacio de 7 minutos, lo que habla en grandes términos de la capacidad de adaptación al entorno de la mente humana.

Regresaremos pues al sofá cómo ya lo hicieran Herman Swansea y David Westham en los albores del siglo XIX con un problema menos y a otra cosa butterfly, que hoy hay Champions.


(1)  En su acepción futbolística, el quiebro a dos piernas.