viernes, 18 de diciembre de 2009

Discurso de fin de año del General a sus súbditos (Restaurante Via Venedito, Jueves 12 Diciembre, 23:08)

Maldita escoria, míseros engranajes de la maquinaria que presido de irregular lid: El año ha sido profuso en sinsabores y despidos. No todos justificados pero a todas luces insuficientes, a juzgar por el tráfico de internet de Azcárraga y Mateo, los dos peores mongolos a bordo de esta lustrosa nave. A pesar de los flojos resultados, flojísimos añadiría, señalo que la plantilla sólo se ha visto reducida en un 12%. Achaco ese número reducido a la estricta legislación laboral de esta mierda de república bananera que nos tiene atados a los viriles patrones de pies y manos a la hora de despediros, batracios, sino quedábamos tres. Dicho lo cualo, oh cómo os detesto!, centrémonos en lo bueno. La implementación de Windows ’98, iniciada en el año de nuestro puto Señor de 1998, ha hallado el culmen en el presente ejercicio. Como es de recibo, agradecer a André Parramón, director de Sistemas, ...su celeridad a la hora de irse de putas y rodearse de un equipo de auténticos mustélidos. ¿Es francés este gilipollas o se llama Andrés y Rosa me ha hecho el discurso mal? ¿Rosa?
-Esta en el lavabo.
-¿Quién ha hablado?
-Yo –levantando la mano- Lourdes.
-Ah, Lourdes, hola preciosa. ¿Se ha ido a encocar la muy foca o caga ya lo que ha comido y me ha costado un puen pico?
-Lo ignoro, General.
-Ya le vale, vaya joyita de chavala. ¿André? ¿Andrés?
-Aquí, jefe.
-¿Eres André o Andrés?
-André, de Perpignan.
-Me lo temía, un mariconazo francés. Sabe Moisés cuanto porno infantil debe tener en su puto ordenador con Windows 98 ese animal. Lourdes, regresa, deja cagar a Rosa en paz. Bueno, sigamos…

A ver, lo de Windows…. Ah, si: también señalar las peracas que se ha puesto Desiree, seguramente la única alegría que me dais, oh rebaño de insectos. Bien puestas, tamaño ideal, exhibición alineada con mis expectativas. Buff, me pone hecho un búfalo esa criatura.
¿Ha regresado ya Rosa de dropar el tordaco? Con secretarias así más valdría tener un titi, Dios!.
-Aquí General –levantando Rosa tímidamente la mano.
-Al fin, mula. Que me has escrito el nombre del informático mal.
-No, General, escribí André.
-Exacto, Rosita mía, y el tío se llama Andrés. ¿No es así Andrés? –mirando a André.
-No, General, soy André.
-La leche! Además de francés y pederasta, mentiroso. Vaya cuadrilla que tengo, Dios santo! ¿Sabéis qué? Andrés estás despedido, y el resto iros a tomar por culo. Rosa, llámame un taxi que me voy. Pago esto con la Visa Oro, lo metes en el sistema como gasto el Lunes, y si ves alguna otra partida de la Visa también la pasas. Y deja de fumar, morsa.

jueves, 17 de diciembre de 2009

IN-DE-PEN-DEN-CI-A

Creo yo que la madura sociedad catalana ya ha tenido tiempo de païr los resultados del pretérito referendo.
Así pues, tras los doblemente desvinculantes comicios acaecidos el Domingo pasado, hay que estar al loro y ultimar los preparativos.
Entiendo probado que en un 98% la población empadronada en Catalunya –lo que incluye la mafia rusa y el clero- se inclinaría de lid ostensible hacia la independencia del nostru principat, pulutant hay que iniciar los preparativos con celeridad. Algunos aducen que la participación del 28% es irrisoria. Yo digo -basado en los principios de Poncio Pilates- que en una democracia vota quien quiere, y quien no lo hace, por defecto se adapta a la decisión mayoritaria, luego plim.

A lo que íbamos:
1-Se deben iniciar las obras de construcción del muro con prontitud. El perímetro parece claro, podemos ahorrarnos el amurallado por la zona pirenaica, pues como indican los mapas físicos los Pirineos son, en sí mismos, un obstáculo natural comúnmente aceptado como tal. Se edificará una torreta cada 200m y esta será ocupada por francotiradores contrastados. Visto que será imposible ponerse de acuerdo alrededor de quien patrulla el muro –si Mossos o Guardia civiles-, propongo construir dos muros paralelos separados la friolera de 5m para asegurar que todos los cuerpos de seguridad de ambos estados puedan dar rienda suelta a sus egos y no hallemos problemas de competencias. El área entre muros será ocupada por cocodrilos. Un mes alimentarán los cocodrilos los Mossos y otro los Guardia Civiles (caso de no haber civiles transgresores con los que echar un bocado).

2-Se deberá asimismo establecer un zona de libre comercio con las vascongadas -rollito NAFTA- llamado NAVTA (Nosotros Atalanes y Vascos Trajinamos Abalorios). La ausencia de aranceles y tiranteces presidirá esta tierra de paz. En prevención de los conflictos asociados a la complejidad geográfica para una suave ejecución de la NAVTA, se procederá a:
A-Crear un puente aéreo Bilbado-Barcelona para esquivar asín las oscuras tierras aragonesas y navarras (Nota del pensador: mirar si podemos absorber Navarra, por las buenas o a leches, action ítem para los vascos).
B-Crear además un corredor seguro entre ambas comunidades ambos Estados, temita Cisjordania, asín los fehículos longos cargados de amonal y barretinas transitarían con total libertad entre las tierras prometidas.
C-Caso de fracasar el epígrafe B, hacer un túnel subterráneo de comunicaciones sin que se enteren los españoles (Nota del pensador: rollito ‘La gran evasión’) en aras de la unidad nacional.

3-Liga de fútbol: quizá el tema más inquietante de todos. Intentaríamos pedir educadamente a la RFEF que nos aceptara. Caso de no prosperar, poner el ejemplo del Mónaco que juega en la francesa o el de Andorra que juega la española. Caso de enrocarse la RFEF, no nos quedaría otra que organizar la Liga Pan-mediterráneo-pirenaico-atlántica con los MEJORES equipos catalanes, andorranos y vascos, de gran audiencia sin lugar a dudas. Con la pasta de los Pay-per-views podríamos iluminar el túnel del punto 2C.

martes, 15 de diciembre de 2009

Debuté con un Duce

Mi debut con el tabaco fue normal.
Estábamos de ‘convivencias’ con el cole a Menorca, y se hacía una escapada nocturna en plan ‘vivac’ por equipos. Haríamos octavo, ponle 13 o 14 años. Salimos de la casa de colonias cuando el sol perforaba el azimut y debíamos de regresar a la mañana siguiente. Mi cuadrilla, como siempre, lo tenía todo previsto. Rompimos dos esquinas (esa casa de colonias estaba en el centro de una localidad que no recuerdo), bar, máquina, Ducados (por el precio).
A las varias horas y tras hacer auto-stops y mierdas varias nos plantamos en Cala Macarella con el Ducados casi vacío ya. Fuimos a un chiringo, compramos otro Ducados y un par de Fortunas, y hacia Cala Macarelleta. Toda la noche fumando, encendíamos el siguiente con el anterior, foc de camp, alguna metida de hocico a la guapa, nada destacable. No volvimos a fumar en un año menos una semana.

Pasado el susodicho periodo de 358 dias, fuimos de convivencias a algún sitio del Empordà. Ya todas las cuadrillas iban armadas para la ocasión con tabaco, la novedad de la temporada era el alcohol. En esos días aprendimos a tragar el humo, con los consiguientes desvanecimientos, potadas, ‘ay-va-la-hostias’ y tal. Tengo muy mal recuerdo de esos días… No volví a fumar en tres semanas.

Hasta que una concatenación de desafortunados eventos cambió mi vida, una lamentable suma de casualidades dio con mi devenir en la lona de manera triste como me dispongo a detallar. Estábamos en el bar cerca del cole, donde nos reuníamos los 10 hijoputas de siempre para hacer campana, jugar al futbolín y coger las primeras cogorzas. Tras las convivencias en el Empordà casi ninguno siguió fumando pero los tres cabrones de siempre siguieron, no yo. Pues estábamos ahí, arremolinados alrededor del futbolín, y había un estante en la pared sobre el cual nos sentábamos con los pies apoyados sobre el gol sur del futbolín. Cabían dos sentados, yo era uno de ellos en ese infausto momento. Jugaban 4 y otros 4 o 6 esperaban turno para ‘entrar’. De repente, el tío que se sentaba a mi lado en el estante, uno de los 3 cabrones que siguieron fumando, se levantó repentinamente. “Fórceps, aguanta que entro”. Me tendió el cigarrillo y él y su compañero entraron a retar a los momentáneos campeones.

Y yo me quedé ahí con el Fortuna en los dedos. Primero aguantándolo torpemente, luego mirándomelo con dulzura, hasta que se cruzaron nuestras miradas. Y le pegué un calo. Oh, esa sensación de mareo estomacal y lividez de espíritu. Y me lo calcé. Entré al futbolín, supongo que perdí, y recuerdo a los 10 minutos pedirle a un colega un Fortuna. Y así se escribe la historia. Quizá de haber estado otro sentado al lado de Salva en ese trascendental momento, yo no sería un fumador. Y si mi abuelo tuviera polla sería una catenaria, lo de siempre.

lunes, 14 de diciembre de 2009

YES I CAN by Rai

El domingo pasado (6 de Diciembre, Santa Constitución) me levanté, me fumé los últimos 3 pitillos que corrían por casa, y desde entonces no he vuelto a encender ninguno más. Estoy limpio. Síntomas de abstinencia y malestar general: CERO.

Acojonante.

DOS SEMANAS ANTES...

Nos vamos para Andorra un jueves por la tarde (lo que sea con tal de no encontrarnos a la chusma nauseabunda que gusta de acudir en rebaño al pintoresco país pirenaico los fines de semana). Objetivo: el cigarrillo electrónico (e-cigarette). Nos hacemos con un ejemplar a la mañana siguiente en una farmacia y cagando leches hacia Barcelona ese mismo viernes.

Veamos el producto.

UNPACKING
El kit viene con un cargador eléctrico, dos vaporizadores con batería recargable con la forma de cuerpo de cigarrillo, y unos cuantos depósitos de nicotina líquida con forma de filtro que se enroscan al cuerpo mencionado. Todo ello vale 75 euros. La carga de nicotina de los filtros se agota y habrá que hacer provisión de unos cuantos más, existiendo de 16, 12, 6 o 0 mg. Yo me los compré de 12 mg. Una carga sería el equivalente a 1-3 paquetes de cigarrillos (según las caladas que des) y sale por 3 eurillos. A mí un filtro de éstos me dura casi dos días (y fumaba 1 paq. y medio al día…).

FUNCIONAMIENTO

El cigarrillo electrónico vaporiza o atomiza la nicotina del filtro, y luego tú inspiras esa mezcla calentita. Es decir, inspiras vapor de agua, no el producto de la combustión del tabaco (alquitrán entre otros hidrocarburos, y las diversas substancias que las tabaqueras meten ahí para que la absorción sea mejor, el chute más rápido, y la adicción más potente) que es lo realmente cancerígeno.

Eso ya es un logro de cojones, ya que la nicotina, stricto sensu, es muy poco cancerígena (aunque sí dañina para la circulación coronaria, ojito).

Todos los que hemos intentado dejar de fumar con parches, chicles o caramelos de nicotina (los que no tenemos aguante para dejarlo a pelo porque somos débiles de carácter y no tenemos voluntad ni hombría) sabemos que ese tratamiento sustitutivo algo hace, cierto, pero tiene el enorme inconveniente de privarte de esa sensación del humo entrando a saco en los pulmones sin la cual no tiene ningún sentido vivir. Por ello, siempre recaemos. Y con los años, ya ni lo intentamos dejar.

Pues bien, el e-cigarette te la da, vaya si te la da. Te proporciona bocanadas gloriosas de humo calentito que te desgarran la zona laringo-traqueal de forma inmensamente placentera. Lo que más desea el fumador en este mundo, vaya. ¿Como un cigarrillo normal? Si lo haces bien, sí. Si no sabes inspirar, te parecerá como si fumaras un light. Además te proporciona nicotina (para mi gusto quizá no la suficiente, así que complemento el tratamiento con 6 o 7 caramelos de nicotina de 1 mg al día, que poco a poco iré disminuyendo sin problema).

Sabor del humo? No está mal. Quema, que es lo importante, y el sabor es agradable, tirando a fresco, con notas mentoladas y frutales muy sutiles, ‘varietal’, que dicen ahora. Para gente rara los hay con gusto a manzana, frambuesa, y probablemente hinojo o alcaparras.

Cuando el filtro se acaba te das cuenta de que la mezcla que inspiras empieza a tener sabor a quemado. Hora de substituirlo por otro nuevo. Y cuando el vaporizador se va quedando sin energía también lo notas porque ya no brinda ese humo generoso y espléndido. Hora de recargarlo.

A cada bocanada, además, se enciende una lucecita anaranjada al final del pitillo, que remeda la combustión de un cigarrillo normal. Yo es que me veo en un vuelo transoceánico, de noche, fumando algo que desprende una luz rojiza y suelta un humo blanquecino…. De locos.

Y en el cine. Y en el transporte público (hace años que no lo cojo, pero ahora lo haré). Hasta en la sala de espera del médico. A todos los intolerantes que han dedicado los últimos 10 años a hacer la vida imposible a los fumadores, empieza nuestra venganza, hijos de puta!! O qué vais a hacer, poner adhesivos contra el vapor de agua?

Alguien me dirá: ya, Rai, pero sigues enganchado a la nicotina. ¿Y a ti qué te importa, imbécil????? Tú bien que estás enganchado al pornotube y yo no te digo nada. Lo que no quiero es morirme a los 50, pero lo otro es cosa mía, no?

En resumen, estoy eufórico porque por fin veo la luz. El e-cigarette es sencillamente espectacular, y dudo muchísimo que vuelva a encender un cigarrillo en mi vida. Para que veáis el efecto de todo ello, os dejo un youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=POdVTT5a1sg&NR=1

viernes, 11 de diciembre de 2009

El copiar y pegar

Un papito normal, gracias a Dios, no requiere copiar y pegar. Estoy convencido de que ignora la existencia de esta feature y que de conocerla no le vería utilidad. Pero hay otros, como el mío, que dadas sus inquietudes culturales/artísticas requiere de esta operación. Y debo llevar en trainings, telefónicos o físicos, la friolera de dos o tres años intentando instruirle. Pero ojo, que lo que a nosotros, oh jóvenes y lozanos intelectuales, nos parece el puto abecé, a un papito que peina calvas puede no parecérselo. Y no sólo eso: los desafíos asociados a explicar lo de copiar-pegar no son fácilmente solubles, mucho menos resolubles.

Nosotros lo vemos claro pero no lo es. Para un pavo sin puto interés y escasa coordinación, la matriz formada por documento de origen, texto a copiar, selección del mismo (tienden a pensar que se va a copiar lo que están mirando, independientemente de que esté seleccionado o no), botón de la derecha, copiar, documento de destino, pegar, ‘¿con qué botón?’ ‘con el de la izquierda’, es un puto caos. El primer déficit de base es qué hace cada botón, y en adelante es todo un devenir de enunciados calváricos para el instruido. Y lo que es peor, si hoy lo logran mañana no tendrán ni puta idea de cómo narices lo lograron. Es un poco como el swing en el golf, que son un seguido de 6 u 8 movimientos que individualmente no presentan desafíos pero que realizados en coordinación en un segundo y medio resultan de suma complejidad.

Particularmente curiosa es su respuesta, similar al visionado de la Vírgen de Fátima metiéndose un pico, que les origina la mera visualización de un avanzado Ctrl+C -> Ctrl+V. Entiendo que los de los atajos del teclado tiene trampa, pero se quedan mirando la pantalla con un grave deje de incredulidad, que creo yo les desmotiva a seguir escuchando. Sí, porque nuestros padres, ante los desafíos cibernéticos, lejos de venirse arriba y envalentonarse, lo que hacen es borrarse del partido, decir ‘sí’ a todo, esperar la sardina y pegar una patada a la caña de pescar. Aparte de acusar al ratón de todas sus cagadas en un gesto cobarde e indigno.

Pero ¿no habremos sido nosotros, los Yodas de Domingo por la tarde ante un Pentium III, los que no hemos sabido trasladar nuestros conocimientos a los aprendices? ¿Hemos tenido la capacidad de saber explicar el camino de La Fuerza convenientemente? ¿No nos estaremos refugiando en la afrenta, la acusación, la infamia y la injuria para justificar nuestras propias carencias?
Mariscal, espero sepas disculpar este calumnioso post y que nunca me falte un plato en la mesa.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Obtusos o desinformados

Fui de los ultimísimos en subirme al tren de lo de los ordenadores entre los de mi quinta.
Sí, porque hace 10 o 15 años era un poco como la zoofilia, que algunos lo tocaban pero casi todos no.
Yo no tenía ningún interés en el tema, y sólo tras comprarse mi papito un PC en el ’98 y recibir un servidor un cederrón de un amigo con el Tomb Raider en él -con las formosas tetazas de Lara Croft llamándome-, me sentí inclinado a hacerlo funcionar. Muchos juegos cargaban en MS-DOS, se jugaba al buscaminas, y el Wordperfect era moneda de cambio habitual.

Aun recuerdo mis primeros viajes al Excel, para apuntarme los cubatas que ganaba o perdía en apuestas de todo pelaje, como descubrí como hacer sumas y medias, y como aprendí a mover mierdas en Powerpoint, a finales de 1999. Eran tiempos convulsos, los grises campaban a sus anchas, agonizaba el dictador, la peseta se depreciaba…
Bueno, que entre pitbulls y flowers, hoy en día puedo hacerlo casi todo a nivel usuario (esto del nivel ‘usuario’ me asombra: si por contraposición el nivel no-usuario es nivel CERO, nivel usuario debería ser todo nivel mayor que cero, digo yo, y como tal aporta cero valor a la descripción de las aptitudes del usuario como tal): puedo quemar un DVD, guardar fotos de una web, insertar un no-CD crack, observar porno y cuatro memeces más.

Tema más complejo es el de nuestros padres, la cuadrilla tarados que están ahora entre los 60 y los 70, para simplificar. Llegaron tarde, por obligación más que por interés, y a pesar de su dilatada experiencia vital trufada en mil desafíos y complejidades parecen incapaces de entender la filosofía subyacente. De entre el espectro, de amplio radio, de cosas que son incapaces de hacer (uséase: todas menos abrir IE y pinchar en un favorito), una se me antoja particularmente trágica por su simplicidad conceptual contrapuesta a su elevada dificultad de explicación/aprendizaje:

[Continuará...]

martes, 1 de diciembre de 2009

Peaches

Es francamente impresionante la relación que puede llegar a establecerse con un perro. Un perro, un puto perro, un animal peludo que en esencia come y duerme, a ojos de alguien que no tiene interés en ellos.

Para quien tiene el DON de haberlos sabido amar, un perro es mucho más. El agnóstico podrá aducir que el que tiene un perro humaniza al animal de forma enfermiza, y que el attachment emotivo resulta patético. Mientras puedo llegar a entender que desde el desconocimiento los pontificios son especialmente vistosos, un perro es mucho más que un bicho.

El perro, entre muchas otras cualidades que no entraré a enumerar, tiene una que muy pocos humanos logran alcanzar: la generosidad absoluta, la ausencia TOTAL de egoísmo. Un perro, si se establecen con él los vínculos afectivos precisos, lo dará absolutamente todo a cambio de nada. No se parará a ponderar el interés presente o futuro de sus actos como hacemos las personas sino que siempre, automáticamente y sin dilación, nos dará todo su amor y cariño sin esperar absolutamente nada. En ese sentido, la pureza del alma animal deja las nuestras en una sonrojante posición.

Es por ello que yo he amado con locura a todos los perros que he tenido, a cada cual de una forma diferente. El problema mayúsculo que afrontamos con los perros es el de la esperanza de vida, y sólo cuando llega el día en que le llevamos a que le den la inyección, nos damos cuenta realmente de cuán importante era para nosotros. Llevarle a que le maten es, en sí mismo, un acto de amor supremo, pues egoísticamente nos resistimos a dejarle ir, le necesitamos a nuestro lado, pero en un arrojo del alma, dejamos a un lado nuestros intereses en favor de los suyos. Ojalá pudiéramos hacer lo mismo con nuestros amados queridos.

Y cuando se van, el vacío es tremendo, muy parecido al que nos dejaría un humano querido. Lamentablemente mi familia pasó anoche un nuevo trance de esos, y Peaches, una pitbull dorada de espectaculares ojos miel tuvo que irse tras porfía contra el cáncer. Es una pena, pero ha tenido una buena vida, una muy buena vida, desde que mi familia la secuestrara de las garras de un vecino que la tenía estacada a pan y agua en un backyard.

No la veía mucho, pues ella vivía con mis tios en Connecticut, pero cada vez que nos veíamos ella enloquecía. Me quería horrores, y siempre venía a mi regazo. Ella estaba vieja y arrastraba problemas, por ello cada vez cuando me iba, ya con las maletas en la puerta, me acercaba a ella y le decía que si no nos volvíamos a ver que le diera un beso a todos los perros que perdí antes. Pero siempre la volvía a ver, una vez al año al menos. La última vez que la ví, en primavera, le dije lo mismo, pero no me lo creí realmente tras tantas veces de repetir el ritual.

Ahora ya está, ahí arriba, y cuando pienso en ella también pienso en G, en J, y en C, y les veo como en esa escena final de ‘El retorno del Jedi’ en que aparecen todos los Jedis muertos, así en tonos fantasmales y traslúcidos, sentados el uno al lado del otro.

Desde hoy Peaches está también ahí, con sus ojos miel y su morro canoso, panza arriba buscando caricias.