jueves, 11 de junio de 2015

El Chevrolet Lacetti

Este es el Chevrolet Lacetti. Un coche como tantos, sin personalidad alguna, lo que lo hace mucho mejor que el mejor Citroën:



El tema que vengo a exponer es el de cómo leches llegó este coche a terminar con este nombre.
Me he molestado en ir a Google a mirar qué significa ‘Lacetti’. Nada.

Chevy es una multinacional de cojones con más de un siglo de historia y no-sé-cuantos-mil trabajadores, o sea que las cosas deben regirse por una jerarquía y tráfico de emails y reuniones sobrecogedor. 
Intentemos reconstruir los hechos:

Informan al equipo de marketing, división de branding, departamento de productos nuevos, dos años antes de que salga, de que van a hacer un coche sin personalidad alguna (proyecto ‘Polaris’, pues hasta que no tienen nombre todos los prototipos se trabajan con codenames). El jefe del equipo re-envia a su staff el email y les pide ideas. A las dos semanas se encierran en una sala los 8 americanos (y por teleconferencia un Italiano gay y dos indios) y empieza el ‘brainstorming’, que no es más que hablar sin pensar tras no haber preparado el tema (el objetivo de este ejercicio es apartarse del camino trillado, cómo si el camino trillado fuera a ser malo).

Melanie toma notas (no en vano se la come al jefe ocasionalmente), y al cabo de media hora terminan con una lista de 36 nombres, incluyendo cosas clásicas yet inspirantes como ‘Skyline’, ‘Silverlining’, ‘Moonshot’, ‘Drivemaster’ y algunas menos clásicas pero risibles (cómo ‘Hornet’, ‘Dumpster’ y ‘Lacetti’). Aburridos porqué esto da pena, pasan al siguiente tema de la agenda del staff meeting de hoy: la escasez de TippEx en el edificio de Omaha.

A los 3 meses email de Corporate HQs: “Dave, necesitamos el nombre para Polaris YA”
‘Mis muelas’ piensa David Corvin, el jefe del equipo. Rebusca en su Inbox y no encuentra la lista de nombres. Se lo pide a Melanie (que hoy precisamente no ha llegado a la oficina a las tantas) que a su vez encuentra el papel bajo un legajo, y rauda lo teclea y lo manda a Dave con una sonrisita sugestiva.

Corvin se mira la lista. Auténtica basura. ‘Tenía que haber trabajado el tema un poco, hostia ya!’. Pero se le olvidó. Va con prisas porqué tiene una llamada con USA SALES, la más importante del mes, y con las prisas y mal copia un nombre, lo pega y manda el email a Corporate. Creía que era ‘Drivemaster’ pero con el alboroto y mirando de reojo los cocazos de Melanie copió ‘Lacetti’.

“¿Lacetti?” se pregunta el jefe de branding al leer el email “Dafuq is that?”. Cómo de italiano nada de nada y tenía que haber entregado esto ya ayer, Steve Sanders añade alguna literatura para darse mérito a sí mismo y lo manda al jefe Mundial de Marketing que cómo siempre está jugando a golf o de putas, con lo que abre el mensaje su secre -que tiene acceso al Inbox. 

Confusa lo re-envia al tío de producción cómo suele hacer en estos casos, que ni se lo lee y lo re-envía a diseño, y tras una concatenación mucho más larga de prevaricaciones, cagadas, malos juicios y demás, la chapita con el vocablo ‘Lacetti’ termina en nuestro portón.


Lo del Chevrolet Lacetti ha sido cómo un accidente de avión: el perfecto alineamiento de 8 eventos que a menudo ocurren por separado pero que sólo muy raramente se entrelazan para alumbrar LA CATÁSTROFE.

jueves, 4 de junio de 2015

Nacionanista (by Oscarini)

Nacionanista:
Dícese de aquel individuo  que se toca todo,  al contemplar los emblemas propios, tales como  banderas, himnos y folclores varios.

En nuestra mocedad conocimos varios nacionanismos, tales como el nacional catolicismo español, tramposo y de estética casposa, el nacional socialismo alemán, bárbaro y alienado o los nacionanismos de todalaputavida como el chovinismo patético francés o el altanero e inculto orgullo británico.

En la segunda década de este estúpido siglo, el XXI, nos ha tocado asistir al resurgimiento de un nuevo nacionanismo un tanto singular, el catalán.  Tras una última década donde la Comunidad Autónoma de Catalunya se ha sentido maltratada básicamente por un tema de pelas,  junto a la acción del legendario por patoso, nacionanismo vecino imperante, ha surgido un nuevo movimiento en Catalunya.

Este nueva ola es bastante cansina, ya que a pesar de ser defendida por la mitad de la población autóctona, domina el casi 100% de los medios de comunicación locales. A ello se suma cierto elitismo de cuna de sus ideólogos, más pedantería que CR7 en un autodechoque  y  una capacidad de rodillo inquietante que otorga la etiqueta de basura facha a quien no comulgue con sus ideas.

Como con todos los demás nacionanismos, recomendamos vender.

Salu2 cordiales

Oscarini