lunes, 11 de julio de 2016

La Epifania



El otro día en Varsovia, visitando la iglesia tal, vi a una mujer llorar desconsoladamente delante de una imagen de una virgen o algo, ni me fijé en qué era.
Esa virgen, para esa mujer, representaba algo, y entiendo que o buscaba cobijo o mostraba decepción para con ella.
En ese momento, y aun a día de hoy, creí haber entendido qué es la religión o qué busca la gente en Dios.

Creo que, simplificando mucho, hay gente que ha entendido que somos todos pollitos aborregados en una pequeña caja de madera de 1m 20cm por 1m 45 cm, dentro de la cual periódicamente y sin patrón temporal claro, caen bolas de petanca lanzadas por alguien desde gran altura.
O quizá seamos barracas de paja y rastrojos construidas al borde de un acantilado en la ventosa Escocia, o vacas alineadas esperando una electrocución que ni anticipamos ni entendemos.

Desde ese nivel de comprensión nada desdeñable, desde el entendimiento ABSOLUTO de nuestra ausencia de control para con las bolas de petanca descendientes a 9.8m/s², cobra sentido el encomendarse a un algo o alguien que, aun sin poner orden en el caos, nos proteja un poquitín si fuera posible.
Ese es Dios.

Porqué desde nuestra prepotencia, creemos que todo irá bien porqué lo tenemos todo controlado. El ABS y el casco nos salvan la vida, los antibióticos y los cirujanos también, comemos equilibrado y somos el jefe runner de la comunidad de vecinos con esos 42’12 en la 10k de Malgrat.
Pero amigos, eso no lo es todo, y ni el control de estabilidad de Q7 ni el salario de 6 cifras pueden oponerse, ni tan solo tímidamente, al poder de ‘las cosas’.
La gente religiosa ha logrado entender esto y lo afrontan con la humildad necesaria y exigible. Con la sumisión por respuesta, sabedores de que no hay nada que negociar, tan solo la esperanza de la clemencia.

La desgracia nos vuelve religiosos. Mi abuela era muy devota, no sólo por haber nacido a principios de siglo sino por enviudar sin aviso a los 40 y con 6 niños en casa.
Mi otra abuela también lo era, quizá por haber perdido a una hija de 15 de afección cardíaca.
Y tanta otra gente lo son, gente que experimentaron en primera persona lo que es un buen uppercut en todo el puto mentón proferido por el Mike Tyson de la vida.

Toda esa gente, decepcionada con todo, entendedora de que no se acumulan méritos ante Dios sino bolas de petanca evitadas, optaron en su momento por arrodillarse ante el todopoderoso orden de ‘las cosas’.
Y es por ello que les respeto mucho, pues ahora que lo entendí, yo también creo en Dios.

6 comentarios:

Kirk dijo...

Eres un auténtico pirado y sin solución.

por cierto, has visto las fotos de Paul Gascoigne hoy en The Sun?

tsunami físico y mental es quedarse corto. Casi como el tuyo

https://www.thesun.co.uk/news/1423158/paul-gascoigne-new-low-as-he-exposes-himself-in-the-street-on-the-hunt-for-more-booze/

Anónimo dijo...

Las bolas comenzaron a rodar en el minuto uno y nadie las mueve.

Cada vez que me cruzo con un chaval con parálisis cerebral o veo según que cosas.

Pienso que si este Dios de las bolas existe. Ya te digo yo que es un tarado y un cretino.

Anónimo dijo...

No deixa de sorprendre la baixa participació en aquest brillant post del que discrepo en algunes coses.
Definitivament twitter killed the blogger star.
Salut i ànims.

Posi.

Anónimo dijo...

Que bonita es vuestra capital. Entre Colau y Carmena, mmmm... me tienen en ascuas. ¿A quien de las dos le damos el premio?

http://societat.e-noticies.cat/sexe-en-ple-dia-a-la-blanquerna-104068.html

Reddie dijo...

Recopila i fes un llibre. Et gaudiré en la intimitat

rojals10 dijo...

You know what?
LIFE IS EMPTY AND MEANINGLESS