miércoles, 25 de mayo de 2011

Efeméride

Hoy se cumplen exactamente 25 años de la primera muerte por hedor de la cagada del compañero de piso o ‘roomate’ de la historia.
Fue en efecto el 25 de Mayo de 1986 cuando Charles Martinelli, estudiante de la University of Janis en Missouri, que convivía con 3 colombianos, el españolito, un americano de Nebraska, un inglés y una alemana, obró de materilidad en el lavabo.

En efecto, Martinelli, natural de Alabama, era de sobra conocido tanto por la decibelidad de sus cuescos como por la virulencia Geiger de los mismos, y bien familiarizados estaban sus compañeros de piso con las precauciones que debían de ser tomadas sin excepciones. Se trataba de una casa de estudiantes en las afueras, cochambrosa, ruidosa, sucísima y lamentable, el típico ‘rathole’ para inmigrantes dónde siempre va a espetegar uno o dos americanos desarraigados y/o inadaptados.

Desprevenido y confuso tras un día espeso, Michael Powell -el inglés- procedió a echar un meo a eso de las 17:40 –según el informe del JPD-. Tan sólo ingresar feneció; en el acto según el informe forense. La investigación pericial fue concluyente: muerte por intoxicación de neón, uranio, fabada y gas mortal en general. Según testigos presenciales, el inane cuerpo del británico presentaba canas (de las cuales carecía a las cinco y media de la tarde), carbonización de cejas y palidez tipp-éxica.

Martinelli fue imputado por imprudencia temeraria (al parecer no abrió la ventanita del lavabo tras alumbrar muerte) y condenado a 3 meses de trabajos sociales, condena que cumplió escrupulosamente. Hoy trabaja de ingeniero nuclear en Arkansas con su mujer Melanie y dos hijas.
Descanse en paz Powell.

15 comentarios:

JohnPJones dijo...

Tiene usted para el guion de una película...

Agur.

DavidG dijo...

esto es un Fringe en toda regla

solo faltaba que esos cuescos abrieran un portal interdimensional entre universos y en el universo paralelo los cuescos huelen a nubes

General Fórceps dijo...

He cambiado nombres y locations y en realidad sobreviví, pero me fue del canto de un €.

PENELOPE dijo...

Clarísimo ejemplo de no haber superado la fase anal de Freud...

JoanCG dijo...

Tremendo.

En setiembre del 67 desembarcaron en la oficina de la Penitenciaría de La Mola (Mahón) dos reclutas del segundo reemplazo de aquel año. Al llegar y penetrar en la sala de seis camastros donde dormian los destinados a aquel antro comentaron la indefinible pestuza que allí se percibía. "Oh, huele a tigre, normal", les respondieron los compañeros veteranos que allí había. "No-no, es algo raro, com reconcentrat", musitaron los reclutas, quienes resignados, abrieron sus petates y empezaron a explorar el entorno, sin más.
Pero ah!, al regresar por la noche en la barquita un veterano que había estado durante el día por Mahón por temas de papeles del Comandante del puesto, y al insistir los dos reclutas sobre el tema "extraña pestuza reconcentrada", aquel joven veterano, imaginativo y cantamañanas, les explicó que quizá si, que quizá se debía a la sangre podrida de los chinches que por la noche recorrian las paredes y techo de la sala, y que eran objeto de tiro al blanco y reventados a botazos por aquel patibulario personal. Y ya lanzado, añadió: "los chinches hembras y preñadas son los mejores, porque están más hinchados de sangre, cuando les das hacen ¡chaf! y la pestuza que echan es la hostia". Y el recluta bajito y gordito puso entonces los ojos en blanco, se tambaleó y tuvieron que sostenerle porque medio se derrumbaba.

Yo creo que en eso de la debilidad ante las pestuzas y los ascos exagerados tiene mucho que ver la costumbre, si, pero sobre todo el coco.

DavidG dijo...

por no hablar de los cuescos en tu puesto de trabajo

Ant. dijo...

El peor cuesco que he olido en mi vida fue en 2º de BUP. Un pavo se echó un cuesco tan inmenso que se olía por absolutamente toda el aula. Ojo, no era una sala menor. Ahí eramos unos 40 tíos y la sala medía más de 100 m2
Tan pestilente era el edor que la clase se tuvo que suspender y salir todos al patio a respirar un poco.

Tst, true story.

HRubesch dijo...

no puedo entrar con Google Chrome y sí con Firefox, vale, a quién le importa.

Relato terrorífico, a veces pienso "mira esa tía, qué guapa es y a lo mejor lleva un kilo de mierda dentro". No somos nada.

oscarini dijo...

En el baño de mi piso compartido en los earlys 90´s en la silenciosa confluencia de Aragó Balmes, nos creció una seta.

Supera eso.

Una vez, realquilamos una habitación a un mozalbete. Se presentó con su madre. Al abrir la puerta de la calle, corrió el aire, y con él, levantáronse borlas de western, de polvo y pelos, suciedad y mierda que alcanzaban el medio metro de alto y que circulaban por el típico largo pasillo del ensanche a una velocidad que ni emilio-de-villota.
Ni que decir tiene que la madre huyó con su retoño.

Al segundo año de vivir ahí, descubrimos la opción butano, y con ello llegó el agua caliente.

Y con ella, las duchas semanales.

Más adelante añadimos un hornillo que me regaló komandante, y con ello, pudimos dejar los embutidos.

Sin embargo, eso sí, tenía una vida sexual desenfrenada y miope.

Ahora, en el otoño de mi existencia, como anhelos esas setas hiper nitrogenadas.

Quimet dijo...

Bona aquesta General, disfruti del dia de festa que demá marxa a Julekistan aviam si localitza qui li va vendre l úrani que portaba aquest paio al cagarro. Aixó no es normal.

Anónimo dijo...

vas a menys

General Fórceps dijo...

i lo que te rondaré morena...

firma coñ.

Albert N dijo...

"alumbrar muerte". Brillante expresión que pasa a sustituir a "el perrete asoma el hocico"

Raimon dijo...

No m'agrada l'escatlogia.

Dono el post per no escrit.

PENELOPE dijo...

menys mal