Esta serie de posts es una revisión y edición con ajustes considerables de lo que expliqué con gran lujo de detalles en 2006-2007 (antes de la crisis) en mi otro blog, ya extinto, The RANDom Corporation. Hay un link aquí a la derecha.
A algunos lectores vintage, les puede sonar mucho de lo que lean, pero me ha parecido apropiado resumir esos meses de trabajo en 3 o 4 posts.
Entiendo
probado que la economía es la ciencia que mejor refleja los impactos de las
distintas políticas sociales, los incrementos y decrementos de bienestar, y las
dependencias entre todas las instituciones que nos gobiernan.
Me propongo, para empezar, y a poder ser contando con el input de cuantos aquí fondeen, clarificar asuntos esenciales en nuestro análisis macroeconómico, esencialmente el modelo de oferta y demanda clásico (S-D), la naturaleza del dinero y el papel de los Bancos Centrales y los bancos.
Haré asimismo titánicos esfuerzos para no explicar NADA con fórmulas, intentaré minimizar Ps, Qs, Ss y Ds, y porfiaré para sacar a relucir esa meridiana claridad que, gracias a Dios, me caracteriza.
En esta primera fase intentaré centrarme en evidencias factuales que ofrecen poca discusión. Más adelante, y una vez los intervencionistas hayáis sido convertidos, atacaremos asuntos de mayor calado y gravedad.
Espero que rectifiquéis todas mis imprecisiones, y deseo sinceramente que algo de lo que aquí se diga os invite a pensar y a preguntaros si quizá hay algo, más alla de los telediarios y los periódicos, que merece la pena analizar en profundidad por su infinita gravedad...
Me propongo, para empezar, y a poder ser contando con el input de cuantos aquí fondeen, clarificar asuntos esenciales en nuestro análisis macroeconómico, esencialmente el modelo de oferta y demanda clásico (S-D), la naturaleza del dinero y el papel de los Bancos Centrales y los bancos.
Haré asimismo titánicos esfuerzos para no explicar NADA con fórmulas, intentaré minimizar Ps, Qs, Ss y Ds, y porfiaré para sacar a relucir esa meridiana claridad que, gracias a Dios, me caracteriza.
En esta primera fase intentaré centrarme en evidencias factuales que ofrecen poca discusión. Más adelante, y una vez los intervencionistas hayáis sido convertidos, atacaremos asuntos de mayor calado y gravedad.
Espero que rectifiquéis todas mis imprecisiones, y deseo sinceramente que algo de lo que aquí se diga os invite a pensar y a preguntaros si quizá hay algo, más alla de los telediarios y los periódicos, que merece la pena analizar en profundidad por su infinita gravedad...
La ley
de la oferta y la demanda. Parece simple, y de hecho lo es, siempre y cuando no
haya intervención gubernamental.
Observemos la curva negra*, la de oferta. Es creciente, pues cuanto mayor sea el precio que se paga por el bien (pongamos por ejemplo trajes) mayor será la cantidad que el oferente (sastre) estará dispuesto a producir
Observemos la curva negra*, la de oferta. Es creciente, pues cuanto mayor sea el precio que se paga por el bien (pongamos por ejemplo trajes) mayor será la cantidad que el oferente (sastre) estará dispuesto a producir
La
curva roja* es la de demanda, y es decreciente. Cuanto mayor sea el precio
al que se paga un bien, menor será la cantidad que el comprador está dispuesto
a comprar.
El punto en que se cruzan es el precio de equilibrio y la cantidad de
equilibrio. Observad que si un sastre decide aumentar precios, la cantidad
demandada será menor. De la misma manera, si se reduce la demanda (el traje ya
no se lleva), el nuevo precio de mercado para los trajes será menor.
Todo esto parece consistente con la realidad que vemos diariamente.
Todo esto parece consistente con la realidad que vemos diariamente.
Oferta y demanda se ajustan de forma natural para encontrar el precio de equilibrio; es la competencia perfecta, el mercado puro, la eficiencia natural/orgánica de los mercados.
No se trata de un alegato liberal sinó de una evidencia matemática. Entiendo que consideraciones sociales que vosotros entendéis (y yo no) hacen recomendable la intervención.
En cualquier caso, debemos tener una idea muy clara del sistema de oferta y demanda puro antes de continuar: El mercado, por si solo, halla el precio y la cantidad ideal para que el mercado esté en equilibrio.
Procedo
a relatar la famosa fábula de Griffin:
Trasladémonos a una pequeña e idílica isla pequeña con 200 habitantes: Tenemos una comunidad en que solo hay sastres y buscadores de oro. No hay otros productos ni otras necesidades en el mercado. Es una simplificación brutal pero resultará útil para comprender el asunto. Por la ley de la oferta y la demanda antes detallada, digamos que a día de hoy el valor de un traje es de una onza de oro.
El esfuerzo y los materiales necesarios para hacer un traje equivalen a los de extraer una onza de oro. Hasta el momento, cada año se fabrican tantos trajes como onzas se extraen de las minas.
Trasladémonos a una pequeña e idílica isla pequeña con 200 habitantes: Tenemos una comunidad en que solo hay sastres y buscadores de oro. No hay otros productos ni otras necesidades en el mercado. Es una simplificación brutal pero resultará útil para comprender el asunto. Por la ley de la oferta y la demanda antes detallada, digamos que a día de hoy el valor de un traje es de una onza de oro.
El esfuerzo y los materiales necesarios para hacer un traje equivalen a los de extraer una onza de oro. Hasta el momento, cada año se fabrican tantos trajes como onzas se extraen de las minas.
Los mineros, repentinamente, descubren una bolsa de oro de cojones. Magnífica.
Maravillados, empiezan a extraerla.
Nace el desequilibrio. Hay más onzas de oro que trajes. El resultado es un crecimiento de la masa monetaria superior al de la creación de bienes y servicios.
Al existir más oro (y permaneciendo estable y limitada la producción de trajes), los mineros están dispuestos a ofrecer más oro a cambio de un traje. El traje NO vale más: es el oro lo que vale MENOS.
Esto significa que el valor nominal del traje aumenta a consecuencia de la reducción del valor relativo del oro respecto al traje.
Ahora el traje vale dos onzas.
Pero esta inflación es friccional o coyuntural porqué el mercado, en ausencia de intervención, es inteligente y, si le damos un par de semenas, sabrá equilibrar precios como explicaré mañana.... (continuará...)


