viernes, 17 de septiembre de 2010

Adiós

Ah, la dificultad en la medición de las cosas. Normalmente medimos en pelas, en tiempo, en metros, en kilos, pero ¿cómo podemos medir la grandeza de una persona?

Se me antojaba ayer, en el funeral de una persona querida, que un buen barómetro para ello es la cantidad de gente y la pesadumbre agregada que se respira en el momento del adiós. Es posiblemente la mejor manera de tomar el pulso a los méritos que contrajo esa persona en la parcela humana. Ayer, el tanatorio quedó pequeño a pesar de sus notables dimensiones, y las caras de los asistentes hablaban por sí solas.

La leche, es que Josep María deja un vacío serio. Era el padre de dos de mis mejores amigos y, a pesar de tener con él un contacto ocasional, era un tío que siempre te ponía de buen humor. De conversación trascendente o lívida por igual, siempre tenía una coña en la chistera o un guiño de ojo picarón que echarte. Muchas veces coincidíamos en la peor fase de la taja, cuando echábamos el último cubata en el bar a las 8 de la mañana y él bajaba a hacer el café antes de ir al rovelló.

Nos miraba y de descojonaba como pensando “ah, cabrones, cómo me gustaría volver a estar ahí”. Algunas veces fuimos con él y Diego a por setas de empalmada, desmontados, y entre eso y la bota de vino que ellos siempre llevaban, a las 11 de la mañana no nos teníamos en pie ahí en algún bosque perdido. Pescaba, cazaba, reía, era un tío excepcional, incapaz de infundir el menor grado de desasosiego o incomodidad a nadie.

Era, en definitiva, el padre más ‘chulo’ de todos los padres de la cuadrilla y aquel que andaba sentado encima de la valla que separaba los hijos borrachos y descerebrados de los ordenados y ponderados padres. Me cago en Dios por habérselo llevado pero el recuerdo que deja, y ese es el gran activo para la familia y amigos, es excepcional.

Ya quisiera yo irme entre tanto amor el día que me toque. En lo referente a los que se quedan, una vez superado el dolor de ver su sillón vacío, serán sin duda capaces de ver lo afortunados que fueron de disfrutar la inmensa mayoría de los 64 años que contemplaron a Josep María.

Que pesque en paz.

20 comentarios:

DavidG dijo...

estos son sin duda los post q mejor te salen

Ant. dijo...

64 años. Que putada.

PENELOPE dijo...

bonito homenaje y aunque él no lo pueda leer, espero que lo haga la gente que lo quería

Corser dijo...

Gran post y homenaje, aunque discrepo en la medición de cantidad de gente asistente al funeral/méritos contraidos.

Creo que la huella dejada por una persona cuando muere, se ve al cabo de los años en la manera y el número de veces en que es recordada por aquellos que compartieron momentos con el/ella.

D.E.P.

General Fórceps dijo...

Ciertísimo, Corser, esa es mejor aun. Pues mira, en sólo un dia tras el deceso ya lleva un post en internet hablando de él.

HRubesch dijo...

Hace poco, mi junior de 6 años me preguntó qué pensaba yo cuando algún amigo había fallecido desgraciadamente.

Cuando toca hablar de este tema intento valorar cada palabra con el fin de no ningunear el asunto sin tener que causar traumas precoces. En ese caso mi respuesta fue que suelo recordar los mejores momentos que viví con ellos, las juergas, viajes, alegrías, etc. Entonces él me dijo: "ya, es como si tu amigo se va de viaje y no lo ves más". "Sí, más o menos" le dije.

Pues eso, buen viaje y hasta siempre.

oscarini dijo...

Pues eso, como HRubesch Jr, buen viaje.

Anónimo dijo...

cuadras estos posts.

yo también creo que la grandeza de una persona se mide por la calidad de la gente que le despide, y por la profundidad del recuerdo que deja.

aldgate

Raimon dijo...

Pues lo siento mucho, amigo.

Dicho lo cual aprovecho para decir que pocas cosas en esta vida me provocan mayor repulsión que los entierros. No sólo por el hecho luctuoso en sí, sino por la forma tan estereotipada que tenemos de despedir a la gente que se nos va. Sé que no hay tiempo ni fuerzas anímicas para organizar otra cosa, lo sé, pero no soporto actos tan fríos, impersonales, y humanamente deprimentes.

Deberíamos hacerlo de otra forma.

PENELOPE dijo...

cierto,Rai

si pudiera no iría a ninguno,es una tortura

General Fórceps dijo...

...y peor aun para la familia, que en su momento más oscuro tiene que mirar tarifas, cajas, recordatorios y tal.

yo siempre me despido en privado, horas o dias despues, mirando al cielo con una cerveza desde una tumbona.

lo del entierro es un auténtico drama y una tortura. pero, como la democracia, es lo que hay aunqué no funcione.

PENELOPE dijo...

en el mío os doy permiso para que me lancéis al rompeolas y luego os vayáis a la terracita del WW a meteros un copazo

General Fórceps dijo...

¿No ves que si los Mossos nos ven echando un cadáver al mar nos crujen?
No fotem, hija, piensa en algo más factible, pafabó.

PENELOPE dijo...

ok, ponedme una burka y llevadme ( observa que pongo muchas "d" y no "r" como hace el pueblo llano) a la terracita del WW a tomar copazos

General Fórceps dijo...

Estoy a mi edad para llevar a fiambres a echar Martinis a hoteles de lujo...

Este es un caso de excentricidad post-mortem inquietante.

Raimon dijo...

Las mayores ploteras que he tenido con mi señora han sido por no querer acompañarla a los entierros de los padres o madres de sus amistades. Tampoco he querido ir cuando se trataba de amigos míos que habían perdido a su parentela a no ser que yo los conociera lo suficientemente bien.

Considero fuera de lugar ir al entierro de gente que ni conoces ni admiras por nada en concreto.

Supongo que no hace falta que lo comente, pero evidentemente, he acabado acompañando siempre a mi señora...

PENELOPE dijo...

joder Forceps, que tiquismisquis, que habré palmado..

yo tengo un problema y gordo en los entierros,y es completamente en serio...lo paso tan mal, tan mal...que me da por reirme de cualquier cosa, y entonces lo paso fatal

Red Pèrill dijo...

Lo pitjor és el sermó impersonal del capellà, em reventa... bon escrit Forci, com sempre

Anónimo dijo...

Belen esteban o tamudo mobilitzaran, quan palmin, desenes de milers d'imbecils fracassats.

Des de quan en aquest blog es valora la quantitat abans que la qualitat?

Jo em conformo amb que em despedeixi mitja dotzena de meuques agraides pel meu savoir faire.

Rummi

Anónimo dijo...

Rock In Peace

JM