martes, 14 de febrero de 2012

Yo voy a ser diferente - historia de un fracaso


En la vida pasan muchas cosas. Le gente las digiere, las asimila, y se olvidan de mirar atrás y analizar cómo estos eventos les han cambiado. En el post de hoy escrutaremos, a tenor de una conversación mantenida con un buen amigo el otro día, cómo nos ha cambiado la vida el rol de manager, responsable o más feamente ‘jefe’ en los respectivos papeles.

Durante años de trabajos más o menos buenos y remunerados, todos nos formamos una idea de cómo debía de ser un buen jefe. Habíamos visto a cuatro y ya teníamos una idea clarita de qué era bueno y qué no. Basurilla como ‘convencer mejor que imponer’, ser comprensivo, flexible, justo, tal.
Y creíamos y nos decíamos los unos a los otros que ‘cuando sea jefe yo voy a ser diferente’.
El plan era bueno y tanto a mí amigo cómo a mí nos llegó el turno en su momento.

La directriz era clara: tratar a la gente cómo nos hubiera gustado que nos trataran a nosotros durante los años de trincheras. Ser flexible, premiar a quien lo merezca, ser sensible con el descarriado, inflexible con los deadlines, ser buenos coaches para los más jóvenes y tal y cual.
Todo esto es basura. Es basura porqué parte de una directriz errónea: que la gente es como nosotros. Sí, por qué nosotros éramos responsables, trabajábamos las horas que tocaban y más, cuando el equipo nos necesitaba ahí estábamos.

Pero, ay amigo!, la gente no es así. Si ofreces la mano te toman el brazo, si un día te muestras flexible con los horarios al tercero lo toman como derecho adquirido, cuando hay fuego en cubierta ‘me piro a las tres que tengo yoga’, y cuando los deadlines apremian, ‘no ví tu email, lo siento’.
Aparte de que les resbala todo, no existe tan si quiera un respeto mínimo a los horarios. Las horas no se hacen (ni en cantidad ni en calidad), y claro, para cuando uno se da cuenta, lo último que desea es ‘ser flexible, sensible o coachear’ a ninguno de esos hijos de puta. Y eso origina el conflicto, los excels apuntando a qué hora entra uno y sale el otro, las vacaciones que no cuadran, los follones que no se solucionan, y a todo ello, los chavalotes con el twitter o el Facebook abierto todo el día y de café en café con comida de 2 horas.

Aunque no lo parezca –y quien me conozca no sólo dará fe de ello sino que confirmará que a menudo se mofan incluso- soy el tío menos confrontacional del mundo (después de Rai). Evito follones, todo me va bien, y en general ‘sóc un feliçot’. Pues cómo vive Ampêre que he tenido que llamar a capítulo a los dos de siempre varias veces, tener conversaciones de tono muy subido, cagarme en La Moreneta, y todo ello para nada, para llegar a casa de mal humor y tenso como un palo de escoba mientras los otros cabrones parecen impermeables a mi apelación al sentido común, el buen orden empresarial, y el contrato que firmaron de su puto puño y letra.

La gente pasa de todo y se mean sobre el jefe, la empresa que les paga, y el mundo en definitiva. Y cómo tú eres una buena persona y hay gente que trabaja bien y no puedes tolerar que unos pocos te pudran el cesto, te obligas a encabronarte, a marcar la raya, a estimular a la gente a hacer lo debido, para al final verte convertido en un cabronazo amargado, tan borde y puñetero que seguramente hubieras sido el peor de los jefes posibles cuando en el segundo parágrafo te parabas a pensar cómo querías ser cómo jefe.

La gente, la indignidad de la gente, te convierte en un jefe como todos, en un amargado como todos. A no ser, claro, que hayas nacido hijo de puta y que para ejercer como tal manejes la posición de poder a tu antojo y disfrutes con ello. El resto, la gente normal, normalmente perdemos bastante con todo esto; nos agria, nos envilece, y nos hace envejecer a cambio de cuatro chapas.
Aun imbuidos de esa dinámica perniciosa, defensiva y fiscalizante, hay un reto que se mantiene vigente: no dejar que el conflicto originado por unos pocos enturbie el clima del grupo y saber tratar con dulzura, flexibilidad y coleguismo a quien lo merezca, proceder no fácil habida cuenta de que hay que aplicar las mismas reglas para todos.

Este post es pues una mirada atrás a aquello que quisimos ser y no logramos.

23 comentarios:

Anónimo dijo...

firmo letra por letra. Me pasa lo mismo. Por 3 buenos, siempre hay el hijoputa que te destroza el equipo de trabajo. Y con "derechos adquiridos". Y si planteas el problema alos de 2arriba" te dicen que echarlo es jodido (y caro). Y que si el sindicato se les tirará encima...

Buen post acorde al tema que nos marcara en las proximas semanas. por ello, la actual reforma, algunos puntos, los firmo con el miembro.

Otros son mas discutibles.

Posi i pelutxet mariquitas

Bon dia

Alfi

Anónimo dijo...

Los horarios, con sangre entran.

Que tiempos aquellos en los que los profesores podian ostiar a los alumnos. Que tiempos viviríamos si los jefes pudieran ostiar a los subordinados.


Firmante por Dios.

Semen-up dijo...

Si al final ens faras plorar...

oscarini dijo...

despido objetivo: 20 dias.

Anónimo dijo...

Y puede ser peor.

Trabajo para una empresa multilingüe y coordino varios proyectos multilingües.

La cosa va tan bien, que no puedo con tanta cantidad de trabajo y ha sido necesario contratar otras personas, convirtiéndome así en su responsable y jefe.

Tarea que afronté con gran ilusión, con las ganas de ser un jefe diferente y no repetir las malas experiencias de puteo del pasado. También soy una persona que conoce muy bien el mercado laboral de mi sector y sé que hay mucha gente que no tiene npi de lo que hace, por lo que decido contar con dos ex-compañeros de estudio, inteligentísimos y muy bien preparados. Además de la gran confianza en que no me defraudarán, y por que necesitaban el trabajo tal como van las cosas... Todos chavaletes de 25 años.

Con uno de ellos, genial, todo flores, responsable, si un deadline no lo puede cumplir avisa con antelación para reprogramar las actividades, con justificaciones razonables del retraso.

La otra, ay la otra, que si mensajitos el domingo diciendo que se le cayó una tostadora en la bañera y el canario se le ha muerto, que si la abuela se cuescó y partió a mundos mejores, o que si esa mañana no se ha sentido bien porque el cielo estaba muy gris. Algo me dice que en una semana perderé una amistad que aprecié mucho, me da que nadie se había meado en mi tumba con tanta alevosía y nocturnidad.

Y quizás no haya llegado al punto de ser un jefe cabrón, pero oh, deseo que ese puto día llegué y entonces repartir con mi mazo.

General, me he topado con su blog quizás en el día menos indicado, gracias por el desahogo.

Un saludote,

Fran

General Fórceps dijo...

Nada, para eso estamos, Fran. Sea bienvenido.

Edu dijo...

un jefe es un jefe, y siempre lo sera...tiene connotaciones negativas, la envidia siempre estará ahí, el trabajador siempre dirá que trabaja más que el jefe y no se fiará de él, por más compañero que haya sido en el pasado
lo único que importa es la tela

AxL dijo...

Despídalos. No es una frivolité. Despídalos. ASAP.

JoanCG dijo...

Esta es la realidad, chato, y al "jefe", en lo que sea y al nivel que sea, le dan galones y le pagan más para que -entre otras cosas- la asuma sin demasiado sufrimiento y la gestione lo mejor que sepa, guardando mínimamente las formas y sin estallar. Pero esto ya lo sabes.
Estoy seguro de que eres un Jefe cojonudo, y como sabes leer los partidos la misma realidad se te hará menos insoportable. El fútbol profesional es así, un sarao en el que hay un poco de todo.

Ant. dijo...

Ser un jefe poco flexible en ciertas cuestiones no implica necesariamente ser un cabrón, de la misma forma que ser un cabrón no implica ser un buen jefe.
Yo dejo mucha libertad a los que dependen de mí y de momento no me han fallado. Más bien al contrario: suelen soprenderme. A veces pienso que no me necesitan para nada.
Claro que son un grupo de 14 y sólo hay un español.

Anónimo dijo...

Al españolito medio no hay nada que le haga más feliz que le digan que es jefe.

Y a las pruebas me remito.

Posi.

General Fórceps dijo...

Ligado a lo que señala el letrado que no me sigue pero al parecer sí que lo hace –y no de lejos- un día podríamos hablar en efecto de cuan felices se sienten muchos de ser managers (españolitos, catalanets y helsinkianos sin diferencia) y cuan patética es la vislumbración de ciertos despliegues.
No obstante es certero constatar que hay muchos a quien les hace felices por un tema de ego puro.

En mi caso, que me metieran ahí me hizo feliz por una cosa esencialmente: porqué desde ahí quizá podría cambiar todas aquellas cosas que se debieron haber cambiado desde hacía años y la maquinaria burocrática no lo permitió. Tenía previsto sacar el bazooka, cuestionar lo incustionable, y creía que desde ahí era más probable que se me escuchara.

A día de hoy he puesto patas arriba la división a nivel mundial, la gente importante se ha dado cuenta, y hoy por hoy creo estar en disposición de presionar mi agenda hacia adelante hasta las últimas consecuencias. Y eso me hará bastante feliz y se lo pienso restregar por la cara a los dos burócratas de mierda que durante años stonewalled cualquier esfuerzo de mejora.

Por eso me pusieron ahí, creo: porqué soy el típico reckless tarado que tiene la cuadradez cojónica suficiente para hacer una tábula rasa de cojones y ejecutar un plan claro sin desviaciones. Un ejecutor. Sí, por eso me pusieron ahí, ni por bueno ni por diplomático. Por carcamal determinado.

Anónimo dijo...

no sigo tu twitter.
que hace años sigo el blog creo que no es ningún secreto, aún en este otoño que empezó hace tiempo.
sobretodo cuando hay artículos de Rai.

me encanta ver como os hincháis explicando que sois JEFES. Y encima algunso sosispropietaris del millor club del món! Eso es poder y lo demás son tonterias.


Posi.

Ant. dijo...

Lo de helsinkiano iba por mí? HOYGAN, que yo soy de aquí. La "helsinkiana" es mi madre y nunca fue jefa. Ella ha sido hippy toda la vida.
Eso mola más que ser jefe I'm afraid.

En cualquier caso siempre es mejor poder presumir de haber conseguido algo (poco, pero algo) que ser un enfermo perseguidor de los que consiguen llegar a algún sitio más que a una mesa rococó y un sillón de escai.

General Fórceps dijo...

que no iba por tí, joder. Si hubiera puesto 'toledano' alguien otro se hubiera sentido aludido.

Sois como gatos...

PENELOPE dijo...

a mi me llaman jefa pero en verdad quieren decir chacha

PENELOPE dijo...

..y ahora en serio,he visto toda mi vida a mi padre llevar esto y siempre pensaba yo lo haría mejor, o no sería tan dura...e l día que yo decida...pos res, el dia que yo decida res...ahora pienso ojalá tuviera la mitad de bemoles que mi padre y tener la capacidad de una vez bajada la persiana relajarme y olvidarme de todo, pero no.

JoanCG dijo...

Entonces Fórceps, dónde está el fracaso? dónde está el problema?
Au va, tira-tira i disfruta.
0-2

Anónimo dijo...

decir que me he releído ya unas 4 veces el comment de Alfi. Me encanta.
Lo tiene todo. Todo. Bueno, solo falta que no haya dicho "mis operarios".

Un fuerte abrazo Ant.


Posi.

Raimon dijo...

Ens agrada quan et despulles públicament al blog. Som així, morbosos, volem carn.

Jo sempre he defugit les responsabilitats de comandament. Crec que caracterialment no n'estic capacitat. No sé motivar-me a mi mateix així que veig difícil motivar a una colla de fills de la gran puta pudents que són molt inferiors a mi. Tampoc sé enfadar-me, i quan ho faig em surt malament, i per acabar-ho d'arrodonir sóc excessivament empàtic i ultracomprensiu amb les deblitats d'altri.

Una altra cosa és coordinar equips o detentar la màxima responsabilitat dins un equip sense ser exactament jefe. Quan m'ha tocat fer-ho, sóc grat, ja que acostumo a fer-ho discretíssimament, 'para que sruja el efecto sin que se note el cuidado', com els bons arbitratges. Però aquí també l'acabo cagant: no sé delegar i ni em refïo dels altres i ho acabo fent quasi tot jo, frustrant-me a mi i frustrant a jovenets amb empenta que tenen ganes de demostrar la seva absoluta incapacitat i incompetència.

Per últim, sempre que he hagut d'escollir o votar un cap, ho he fet pel que veia amb menys ganes de ser-ho. Perquè una cosa sí que he après: en l'aspiració de voler ser jefe hi ha la llavor del mal.

oscarini dijo...

Tranqui Rai, en el locutorio siempre me tendrás pa lo que precises.

Redactas bien los flyers.

General Fórceps dijo...

:)

itziaba dijo...

Tengo que decir que no todo el mundo vale para ser jefe. No se puede andar con medias tintas, un buen jefe dirige,cordina y delega. Escuchando y mejorando dia dia. Para ser buen jefe hay que saber mandar y en ocasiones encabronarte para poner las cosas en su sitios. He tenido muy pocos jefes en mi vida laboral, pero el ultimo fue horroroso. No supo sacar lo mejor de mi y eso es lo peor.