miércoles, 19 de octubre de 2016

Yo (y quizá tú)

Creo que fundamentalmente somos todos bastante miserables, y que el detonante de todo lo malo es la baja auto-estima; eso se proyecta hacia fuera de mil maneras distintas.

La especie humana somos tremendamente inseguros y envidiosos, y casi todo lo que hacemos surge de un egoísmo descarnado. Nos comparamos con otros, normalmente con los buenos, y automáticamente nos vemos pequeños e inútiles a nosotros mismos en comparación.

Eso nos frustra, y de ahí salen comportamientos cómo la crítica destructiva y rabiosa, muy común, con el fin de elevarnos un poco a nosotros mismos por comparación; es la más visceral, infantil si quieren, y pura.

En contraposición a la anterior modalidad tenemos el elogio desmedido y ad-hominem, muy común también y con mecanismos inversos pero con el mismo fin; ahí se busca reconocer de partida la inferioridad para así evitar la comparación mostrando en definitiva una altura moral que compense los déficits terrenales.

El primer comportamiento es obvio y no merece mayor discusión; piensen en Cristiano Ronaldo o en Susi la administrativa gorda y fea.
Sí es realmente interesante el segundo, el mega-elogio hacia los amigos o compañeros, a menudo incluso los rivales. Es francamente interesante pues el individuo, envidioso por naturaleza, ve en su egoísmo que mostrar rencor sólo le debilita más, y opta por el elogio artificioso pero muy barnizado de sincera visceralidad.
Para que se hagan una idea piensen en cómo hablan unos de otros todos los actores de teatro o cine españoles/catalanes; el Rovira ese siempre termina siendo Cary Grant y Elías Querejeta Alfred Hitchcock. Muy bonito todo pero mucho más artificial que la sincera rabia y envidia de los del primer grupo.

Otra cosa que tendemos a hacer, inseguros y egoístas cómo somos, es NO jugar a aquello en lo que no triunfamos. Fíjense en los niños y en los refuerzos positivos que derivan de sus acciones. Con 20, 40 o 60 años actuamos igual; cuando damos puta pena en algo tendemos a evitarlo, y solemos andar por el mundo haciendo aquello por lo que tenemos relativo talento (cómo posts en un mísero blog). De nuevo, inseguridad y egoísmo: no queremos hacer el puto ridículo y egoístamente nos protegemos de él centrándonos en nuestras calidades.

Luego hay el figurita, el que “huye de la zona de confort” para alcanzar nuevas metas. El típico matao que con 96 Kg y 50 años se pone a hacer maratones. Ese, egoístamente, busca demostrar algo a la gente. Afirma que es un reto personal y que no quiere demostrar nada, pero miente sin saberlo; quiere pegar un puñetazo de ego sobre la mesa. Es capaz de meter horas y horas en algo que nunca antes le había interesado simplemente porqué en él se instaló la creencia de que “querer es poder”, sin llegar a entender que lo realmente estúpido es querer algo estúpido.


Yo, que reúno sin lugar a dudas muchos de los déficits expresados, todos seguramente (igual que usted), he dejado que el egoísmo y el amotinamiento en mis calidades -tal y cómo las percibo que no objetivas-, hayan terminado haciendo de mí una mierda de tío. 
Miren si no mi post anterior algo más abajo.

Mañana más...

10 comentarios:

Ant. dijo...

Prova la meditació. Ajuda.

Ant.

General Fórceps dijo...

ok

JoanCG dijo...

Demà tal

JoanCG dijo...

Demà tal

Raimon dijo...

Des fe fa anys sento dir que la baixa autoestima i la inseguretat estan darrere de les conductes més psicopàtiques. Res més lluny de la realitat. La gent amb baixa tal i/o inseguretat més avuat fa el contrari. S'inhibeix, pateix, s'autodevalua encara més. No, aquests grans cabrons que veiem pel món ni sienten ni padecen, tenen una empatia zero, un ego hipertrofiat i una ambició sense límits.

Rai

oscarini dijo...

El mundo se ha ido al carajo, bueno ya hace tiempo, calculo que fue con la aparición del turismo. Yo lo prohibiría. Si viajas, te mato, vaya. Creo que soy fan de las dictaduras bien duras pues el ser humano es imbécil y egoísta y esto debe corregirse, evidentemente. No necesariamente mandaría yo. Soy blandito y bueno. Buscaría a alguien bien hijodeputa al que no le temblara la cimitarra.
Por mi profesion de viajante vendedor de sueños usados veo que en general la población necesita volver a tener una esperanza de vida baja. Creo que 45 años sería lo correcto. Vivimos demasiado y eso conlleva errores de especie muy evidentes. Recomendamos recortar ahí.
Por otra parte, a mi me gustaría aprender a morir de una manera decente sin tocar los cojones a los demás. Es una idea en la que hay que trabajar.
Saludos a todos pandataraos.

Xisco dijo...

Llevamos poco y nos queda menos. Nunca seremos recordados.
Hasta ahí mi marcoaureliana.

Xisco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Semen-up dijo...

Como ejemplo de lo malo que es el forseps ese que dice el dia 19 "mañana más..." y estamos a 25 y no ha escrito nada todavia

El que escribe bien es el general fòrceps. No solo el estilo, sinó lo que dice, sus pensamientos. Yo lo sigo siempre desde hace años. Me encanta. No entiendo porque no edita libros o participa en tertulias pues es mucho major que muchos de los que lucen su palmito en los medios.

Hacer maratones a los 50 es como jugar a petanca con 25. Una auténtica y mayúscula ESTUPIDEZ

A mis 55 he descubierto el pàdel. Deporte muy adecuado para los maduritos. Os lo aconsejo

(Lo siento. Ahora mismo no tengo ni tiempo ni imaginación para poner más pensamientos profundos)

Cojan las máximas anteriores. Ponganse en una coctelera. Bien agitadas y no batidas (o era al revés?) añádanse al gran post publicado por este miserable pusilánime

De nada

Lenny dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.